Sociedad • Educación

Codo a codo para terminar la escuela

El día a día de los cientos de voluntarios que trabajan en la Red Comunitaria de Apoyo Escolar del Ministerio de Educación porteño. 

Luca Di Nardo @l_dinardo // Miércoles 21 de noviembre de 2018 | 12:01

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Un espacio en el que aprende tanto quien ayuda como quien es ayudado. (Foto: Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires)

"Es un aprendizaje mutuo", dice Santiago Torchiaro, uno de los cientos de voluntarios que, nucleados en diferentes fundaciones, brindan clases de apoyo escolar a adolescentes de los barrios más pobres. Todos los días, miles de chicos y chicas se acercan a esos espacios en busca de ayuda y contención para terminar la escuela.

 

"Los chicos llegan a la fundación con muchísimas necesidades y se encuentran con un espacio de apoyo que va más allá de lo académico", señala Luciana Dabat, que forma parte de Uniendo Caminos, una de las tantas instituciones que trabajan con los jóvenes. Con siete centros educativos distribuidos en varios barrios, esta fundación forma parte de la Red Comunitaria de Apoyo Escolar del Ministerio de Educación porteño, que nuclea a 57 centros a los que cualquier joven puede acceder en forma gratuita.

 

 

Solo la fundación Uniendo Caminos ha acompañado a más de 3000 adolescentes desde su fundación en el 2001. “En ese momento de crisis, nuestras dos fundadoras, que estaban estudiando trabajo social, empezaron a pensar de qué manera podían colaborar y, golpeando puertas en los barrios más humildes, se dieron cuenta que los chicos, en lugar de estar en la escuela, estaban en las casas o cartoneando, explica Dabat. Si bien señala que muchas cosas cambiaron desde ese momento, afirma que “la principal tarea sigue siendo el apoyo escolar porque las estadísticas indican que más del 57 por ciento de los adolescentes no terminan el secundario en el país.

 

Los chicos y chicas que se acercan a estos espacios tienen problemas, tanto en cuestiones puntuales del ámbito académico como en otros aspectos relacionados con su entorno. Respecto de la educación formal, Torchiaro advierte que no todos presentan las misma dificultades, ya que “vivieron experiencias diferentes y atravesaron situaciones distintas”. Cuenta que hay chicos que llegan a niveles más avanzados sin haber entendido temas más simples, lo que genera muchos inconvenientes: “Alguien que no comprende un tema de matemática de primer año, no va a poder entender los temas de tercer año”, explica. En general, considera que a muchos no les enseñaron a estudiar críticamente, más allá de aprenderse algo de memoria, lo que complica después que puedan relacionar diferentes temas.

 

“Hay otros problemas que son más de raíz y tienen que ver con la cultura y el entorno en el que crecieron”, dice Dabat, refiriéndose en particular a que en muchas familias no se valora la importancia del estudio. “Nosotros tratamos de transmitir que todos tenemos la posibilidad de estudiar y que, con esfuerzo y dedicación, todos podemos hacerlo”.

 

Al mismo tiempo, la representante de Uniendo Caminos define el rol de las familias como “central” a la hora de que los jóvenes se acerquen a estos espacios: “Las excusas para dejar de ir al colegio o a la fundación, en estos entornos, están al alcance de la mano, por eso el apoyo de los padres es fundamental”.

 

 

En cuanto a la organización del trabajo, Dabat cuenta que en cada centro la fundación cuenta con un encargado y dos tutores, que son quienes están al tanto de los problemas de cada chico. Además, agrega que los más de 100 voluntarios que tienen “son personas clave en la estructura”, ya que sin ellos “la misión de la fundación no se podría llevar a cabo”. Por otra parte, señala que trabajan en conjunto con las escuelas y con otras instituciones para poder brindar un apoyo integral a cada chico, además de lo que tiene que ver con el estudio.

 

En este sentido, Torchiaro remarca que, más allá de las acciones puntuales, “el hecho de escucharlos y acompañarlos sin juzgarlos hace que, pese a que puede no haber soluciones mágicas, los chicos ya se sientan mucho más contenidos y apoyados”. Además, enfatiza en el aprendizaje que obtienen los voluntarios que participan de estas actividades: “Es una experiencia muy interesante que permite generar un vínculo con personas con historias muy complejas, pero que tienen muchas ganas de aprender y de superarse”.

 

 

 

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