Sociedad • Crisis económica

El impacto de la inflación en la clase media

Las pequeñas y medianas empresas, que concentran el 80 por ciento del trabajo registrado del país, están cada vez más golpeadas por el encarecimiento de la financiación, el aumento del costo de las materias primas y el retraso en los pagos de los clientes.

C. Vicente, S. Somonte, C. del Campo, C. Ramos y M. Di Diego // Viernes 19 de octubre de 2018 | 15:50

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Locales cerrados en el barrio de Once. (Foto: Maximiliano Vernazza)

El impacto de la inflación en la clase media
Las PYMES (pequeñas y medianas empresas), que concentran el 80 por ciento del trabajo registrado del país, están cada vez más golpeadas por la crisis. Los principales motivos son el encarecimiento de la financiación, el aumento del costo de las materias primas y el retraso en los pagos de los clientes. Como consecuencia, deriva en la caída de las ventas.
 
“¿Cuándo le van a tirar un centro a la clase media?” fue la pregunta que incomodó al ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, en efecto a una frase que dijo el funcionario afirmando que “este es un equipo que va a dejar todo en la cancha”. La gravísima situación actual, con un dólar en torno de los cuarenta pesos y tasas de interés pasivas de referencia del sesenta por ciento (y tasas activas de más de setenta por ciento), muestran de modo extremo las limitaciones y perjuicios del actual modelo de desregulación y apertura irrestricta de la economía, que llevó a un creciente proceso de desindustrialización y destrucción del empleo. No hay que olvidar que el dólar pasó de los diecisiete pesos en septiembre del año pasado, cerrando a veinte pesos más un año después. Según datos del Banco Mundial, para pertenecer a la clase media en Latinoamérica, se debe tener un ingreso promedio anual mínimo de 8.313 dólares. Para ello se precisa contar con un ingreso promedio mensual mínimo de 25.631 pesos.
El dato es preocupante y muchos comercios no saben si ganan o pierden dinero, o si en el mes siguiente van a poder reponer su stock. Si bien a principios de año, algunos economistas vaticinaban una inflación del quince por ciento, la actual marca de inflación ya ha superados los cuarenta y dos puntos.
No solo la crisis afectó a los consumidores, sino también a los pequeños y medianos comerciantes. Tal es el caso de la veterinaria y pet shop Isondú, con una sucursal en Nordelta y dos en Pilar. Su propietaria Ana Vinitsky afirmó que hubo que rotar al personal por los distintos locales para evitar despidos. Con respecto al consumo, los clientes se ven forzados a consumir productos de segundas marcas.
En base a la Encuesta Mensual Industrial de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), más de la mitad de las fábricas retrocedieron. La estimación de julio es el valor más bajo desde enero de 2008, cuando comenzó la medición que releva trescientas empresas del país. En la comparación anual, el descenso del consumo más importante se dio en la fabricación de productos eléctrico-mecánicos, informática y manufacturas, seguido por el papel, cartón, edición e impresión y los productos de madera y muebles.
Según datos recopilados por la Cámara Argentina de la Mediana Empresa, se calcula que desde principio del año hubo una caída sostenida de las ventas minoristas que acumula una baja del 3,2 por ciento cuando, en mayo, después de diez meses consecutivos de crecimiento, la producción cayó por primera vez. 
“Las expectativas, concretamente, son pesimistas ya que obedecen a una profunda realidad. Como empresarios abrimos con esperanza a que esto cambie y que se estabilice la economía, confiamos en que las políticas que se van a aplicar reviertan la situación y se administren de manera correcta”, afirmó Eduardo Fernández, presidente de APYME (Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios). 
Con respecto a las industrias más afectadas por el nivel inflacionario que vive el país, Fernández sostuvo que las economías regionales como el cultivo zonal de tratamiento específico que deriva en el sector alimentario ha sido uno de los sectores más afectados. Además, se vieron perjudicados los comerciantes autopartistas, ya que por la suspensión en las plantas terminales y la paralización de tareas, las pymes proveedoras han sufrido una merma considerable. 
También la liberación de las importaciones también han influido negativamente a las pequeñas y medianas empresas en sus ventas, “en el sector fabricante se debieron suplantar a los proveedores nacionales por extranjeros ya que el valor de la tasa de interés es menos que la local, y con respecto a lo comercial, muchos se transformaron en importadores ya que en vez de fabricar, utilizan los depósitos para guardar mercadería traída del exterior”, declaró Fernández.  
Desde principio de año varias empresas emblemáticas están sufriendo los ajustes. La conocida cadena de heladerías artesanales Freddo, que pertenece al fondo de inversión Pegasus creado por el vicejefe de Gabinete, Mario Quintana, cerró su planta de producción, ubicada en el barrio de Balvanera.La heladeria que cuenta con mas de ochenta locales, viene presionando a sus empleados con “retiros voluntarios” (en junio hubo cien,y harán una supuesta remodelación del producto.
En un comunicado, Freddo mencionó que la reconversión del negocio busca potenciar a empresarios y Pymes, sin afectar la cantidad de gente que trabaja actualmente en el establecimiento y que además a través de sus franquicias facilitarían la reinserción laboral de los que quieran colaborar con la marca.
Mucho de los  trabajadores y trabajadoras no confían en las promesas de la empresas, por eso es que están haciendo una permanencia pacífica en la planta, hasta que les den definiciones sobre lo que va a pasar con sus puestos de trabajo. 

"¿Cuándo le van a tirar un centro a la clase media?. Esa fue la pregunta que incomodó al ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, durante una conferencia de prensa en la que presentó un plan para combatir la crisis económica. La situación actual, con un dólar en torno de los 40 pesos y tasas de interés pasivas de referencia superiores al sesenta por ciento (con tasas activas de más del setenta), muestra las limitaciones y los perjuicios del actual modelo de desregulación y apertura irrestricta de la economía. La consecuencia es un creciente proceso de desindustrialización y destrucción del empleo.

 

Según datos del Banco Mundial, para pertenecer a la clase media en Latinoamérica se debe tener un ingreso promedio anual mínimo de 8.313 dólares. Para ello se precisa contar con un ingreso promedio mensual mínimo de 25.613 pesos. El dato es preocupante y muchos comercios no saben si ganan o pierden dinero, o si el mes siguiente van a poder reponer su stock. Si bien a principio de año algunos economistas vaticinaban una inflación del 15 por ciento, las proyecciones actuales ya rondan los 42 puntos.

 

La crisis afecta tanto a consumidores como a pequeños y medianos comerciantes. Tal es el caso de la veterinaria y pet shop Isondú, con una sucursal en Nordelta y dos en Pilar. Su propietaria, Ana Vinitsky, afirmó que hubo que rotar el personal por los distintos locales para evitar despidos. Con respecto al consumo, muchos clientes se ven forzados a adquirir productos de segundas marcas.

 

La Encuesta Mensual Industrial de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) arrojó que más de la mitad de las fábricas retrocedieron en sus ventas. La estimación de julio fue el valor más bajo desde enero de 2008, cuando comenzó la medición que releva 300 empresas del país. En la comparación anual, el descenso del consumo más importante se dio en la fabricación de productos eléctrico-mecánicos, informática y manufacturas, seguido por papel, cartón, edición e impresión y productos de madera y muebles.

 

 

 

 

Según datos recopilados por la CAME, se calcula que desde principio de año hubo una caída sostenida de las ventas minoristas que acumula una baja del 3 por ciento. En mayo, después de diez meses consecutivos de crecimiento, la producción cayó por primera vez. 

 

Las expectativas son pesimistas. Como empresarios abrimos nuestros comercios con la esperanza de que esto cambie y que se estabilice la economía, confiamos en que las políticas que se van a aplicar reviertan la situación y se administren de manera correcta”, dijo Eduardo Fernández, presidente de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME). 

 

Con respecto a las industrias más afectadas por la inflación, Fernández sostuvo que las economías regionales -como el cultivo zonal de tratamiento específico que deriva en el sector alimentario- han sido uno de los sectores más afectados. Además, los comerciantes de autopartes se vieron afectados debido a la suspensión en las plantas terminales y la paralización de tareas.

 

La liberación de las importaciones también ha influido negativamente en las ventas de las pequeñas y medianas empresas. "En el sector fabricante se debió suplantar a los proveedores nacionales por extranjeros ya que el valor de la tasa de interés es menor que la local. Con respecto a lo comercial, muchos se transformaron en importadores ya que, en vez de fabricar, utilizan los depósitos para guardar mercadería traída del exterior, declaró Fernández.

 

Desde principio de año varias empresas emblemáticas están sufriendo los ajustes. La cadena de heladerías artesanales Freddo, que pertenece al fondo de inversión Pegasus creado por el ex vicejefe de Gabinete Mario Quintana, cerró su planta de producción ubicada en el barrio de Balvanera. La heladería, que cuenta con más de 80 locales, viene presionando a sus empleados con "retiros voluntarios" (en junio hubo 100) y hará una supuesta remodelación del producto.

 

En un comunicado publicado en el portal web IProfesional, Freddo menciona que la reconversión del negocio busca potenciar a empresarios y Pymes sin afectar la cantidad de empleados. Allí se asegura que, a través de sus franquicias, facilitarían la reinserción laboral de los que quieran colaborar con la marca. Muchos de los trabajadores y trabajadoras no confían en estas promesas, y por eso organizaron una permanencia pacífica en la planta hasta que les den definiciones sobre el futuro laboral. 

 

La devaluación del peso y los despidos tanto en el sector público como en el privado contrajeron el consumo, provocando recortes en los sectores medios y una crisis para quienes fabrican y comercializan productos nacionales. El panorama es de incertidumbre y se avizora un fin de año con ventas por debajo de las expectativas.

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