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Las iglesias millennial

Un sector de los cultos pentecostales busca atraer a los jóvenes a través del lenguaje de las redes sociales. Hablan de "clavar el visto", abordan problemáticas cotidianas y hacen referencia a series de Netflix.

T. Beer, I. Galdós, L. López Calvo, F. Vargas y I. Festa // Lunes 26 de noviembre de 2018 | 10:22

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El pastor usa expresiones cotidianas e invita a los fieles a que los sigan en Instagram. (Fotos. Iglesia Hillsong)

Desde la vereda de enfrente se ven carteles y, a lo lejos, se escucha música electrónica. La puerta está ocupada por jóvenes vestidos con jeans, zapatillas blancas y camperas a la moda. Como si fuera un recital de una banda pop. Al entrar todos sonríen, se dan besos, abrazos, saludos. Aunque sea la primera vez que va, la persona se siente integrada. El silencio, tan característico en una iglesia convencional, se transforma en la bienvenida de un grupo de amigos en Hillsong y Saddleback, que pertenecen a una nueva corriente dentro de las iglesias evangélicas.

 

En Hillsong -cuyos encuentros se realizan en el Teatro Vorterix-, lo primero que se ve al entrar es una pantalla gigante con una cuenta regresiva que anuncia el comienzo de la reunión. Mientras tanto, un café de cortesía acorta la espera. Los voluntarios, sin hacer sentir observado a nadie, se encargan de dar una bienvenida efusiva a todos.

 

De pronto, se apagan las luces y aparecen los músicos sobre el escenario especialmente montado. El electro pop explota por los parlantes y comienza el pogo. El teatro se llena de humo, gritos y se encienden luces led de todos los colores. Empieza el show.

 

El espectáculo que ofrece Hillsong en las cinco reuniones de cada domingo está a cargo de Chris Méndez, quien además de ser pastor, es influencer (tiene más de 130 mil seguidores en Instagram), y de su esposa Lucy. Cuando termina la música, llega el momento de "el mensaje del día". Allí no faltan referencias tecnólogicas, desde  la invitación a descargar aplicaciones hasta citas a un capítulo de la serie de Luis Miguel.

 

Otra iglesia millennial

En Palermo hay otra iglesia evangelista pentecostal con un target de personas de entre 15 y 30 años. Saddleback se define como "la Iglesia para gente que no va a la Iglesia". Al ingresar, el visitante encuentra una moderna barra de café. Un voluntario de ropa informal invita a pasar al salón central donde suena una banda pop.

 

Sebastián Ojeda, pastor principal de Saddleback, dice: “Tratamos de ser muy intencionales en bajar el nivel de ansiedad y estrés, y de hacer todo pensando en cómo lo ve una persona que viene por primera vez”.

 

El mensaje a los fieles en Saddleback no lo da una persona sino que se transmite a través de una pantalla de cuatro metros de ancho por dos de largo. En ella se proyectan videos grabados en California, donde se encuentra la sede principal de la institución.

 

 

Los métodos de la modernización

Saddleback y Hillsong tienen como objetivo adaptarse a las nuevas tecnologías y, principalmente, atraer a los jóvenes a la iglesia. Aunque no es fácil, utilizan recursos que con certeza crean un ámbito más distendido y apto para todo público.

 

Por ejemplo, el pastor -o pastora, porque en estas iglesias modernas las mujeres pueden ocupar cualquier cargo- es el encargado de dar cada domingo mensajes usando expresiones cotidianas como "clavar el visto" o invitando a los fieles a que los sigan en Instagram.

 

Diego Muggeri, productor de contenido multimedia de Hillsong, cuenta: “Intentamos todo el tiempo usar un lenguaje que la gente entienda, Jesús siempre lo hizo. No creo que haya que limitarse con los temas por miedo a faltarle el respeto a la religión”.

 

Para estas iglesias millennials, la tecnología y el dogma religioso van de la mano. Además del uso de pantallas y tablets, Hillsong y Saddleback tienen aplicaciones con videos de pastores, canciones, streaming de contenidos y hasta la posibilidad de pagar el diezmo desde la misma app.

 

También tienen un fuerte manejo de Twitter, Facebook e Instagram. Todas sus canciones están disponibles en Spotify y YouTube. Con respecto al proceso de renovación de formatos para comunicar, Ojeda defiende “usar las redes sociales y tener una estrategia de marketing digital". "Hoy sería incongruente. Ningún negocio puede progresar sin redes sociales; nosotros, que tenemos un servicio y un mensaje, con más razón tenemos que aprovecharlas”, agrega. 

 

Muggeri describe la organización detrás de este innovador método de comunicación: “Hay camarógrafos, ilustradores, diseñadores, videógrafos y editores. Somos un equipo creativo con 'brainstorming'. Cada uno aporta desde lo profesional aun cuando muchos son voluntarios que se sienten identificados por el mensaje”.


 

Los adolescentes tienen un espacio más que asegurado en estas instituciones, y los niños también. Ambas Iglesias cuentan con un sector kids para la enseñanza y el cuidado de los niños durante la reunión.

 

Lo curioso es el novedoso sistema tecnológico con códigos QR que utiliza Saddleback para registrar a los chicos cada vez que llegan. Imprimen un código único que pegan en el pecho del niño que al buscarlo en el registro tiene toda su información: su nombre, quién debe buscarlo o incluso si tiene alguna alergia o enfermedad. El padre también posee el número para poder retirarlo luego.

 

Hillsong también los usa pero con cada nuevo visitante. Con solo escanear uno de estos códigos, el usuario ya puede inscribirse en el sistema y utilizar aplicaciones como la del diezmo.

 


 

En ambas iglesias el cierre es enérgico y dinámico, con las bandas musicales y una invitación a volver el próximo domingo en la pantalla gigante, y también en la pequeña del smartphone. De eso se trata: atraer a la juventud con la tecnología, ver la necesidad de cierto sector e imponer una tendencia. Las iglesias evangélicas 2.0 ya son una realidad.

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