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La obispa que apoya la legalización del aborto

Margarita Sánchez de León no sólo es Reverenda y Obispa de la ICM en Latinoamérica, sino que además es activista por los derechos humanos.

E. Avila, F. Gómez Forti, R. Ramírez Vallone // Miércoles 29 de agosto de 2018 | 19:49

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La obispa Margarita Sánchez De León con fieles de la Iglesia.

Un mensaje de la Rva. Obispa Margarita Sanchez de León en relación a la I.V.E.:
"Te diré las razones por las cuales desde mi ética religiosa me sumo a la petición del Derecho a Decidir … Primero quiero reconocer que este es un debate que levanta muchas pasiones, las cuales no siempre son las mejores. (...) Como ministra ordenada llevo una larga trayectoria en la defensa de este derecho por el que seguiré abogando hasta que no haya un solo estado que penalice a las mujeres por poner fin a un embarazo no deseado. Una de las teólogas latino américas que más me gusta, Ivone Gebara, dijo que las mujeres no abortan solas… Nuestros cuerpos han sido controlados por muchas instituciones, es muy poco lo que hemos tenido que decir sobre nuestros cuerpos. Por esta razón todavía en muchos de nuestros países la educación sexual libre y laica, no está a la mano de la gran mayoría de nuestras comunidades, asunto que por cierto afecta también a los varones. Además, el acceso libre y gratuito a los métodos anticonceptivos no es una realidad generalizada. Debemos todes tener derecho a la información debida sobre los cuerpos, incluyendo nuestras sexualidades. 
La desvalorización de las mujeres también ha producido que las leyes de protección y educación entorno a la violencia de género y la violencia sexual, sean tomadas con muy poca importancia. (...) Recuerda que no todos los embarazos son producto de relaciones consentidas. La violación, el incesto, son realidades alarmantes en muchas de nuestras comunidades, y ante tales situaciones nosotras salimos doblemente/triplemente… penalizadas. 
Recuerda también, querida hermana, que la pobreza tiene cara de mujer y es así porque los sistemas económicos patriarcales necesitan de nuestras manos de obra barata. La pobreza tiene rostro de mujer porque en muchas partes del mundo incluso en nuestra Pachamama, la gran Matria Latinoamericana y Caribeña, la educación para las mujeres no es siempre accesible. La pobreza tiene rostro de mujer porque no somos compensadas con equidad por igual jornada y responsabilidad en comparación con los varones y esta es una realidad amarga incluso en los países del norte. La pobreza tiene rostro de mujer porque no estamos en los espacios en donde se toman las decisiones que afectan nuestras vidas. 
Creo que debemos luchar por sociedades más justas en donde ninguna de las cosas que he mencionado ocurran. Y además debemos luchar por tener el derecho de decidir cuándo estamos listas o no para tener una criatura, lo cual es una gran responsabilidad. Déjame compartirte algo de mi corazón: mi esposa Frida y yo tenemos los hijos que tenemos porque tuvimos el privilegio de vivir en un país donde esa opción era posible para mujeres con relaciones como la nuestra. Pudimos decidir tenerlos…ese es el asunto que cada uno de nosotres pueda libremente decidir cuándo estamos listxs…
Las mujeres somos cargadas con toneladas de culpa cuando tomamos decisiones que afirman nuestra autonomía, cuando liberamos nuestros cuerpos. Hace unos años atrás regresaba de una reunión de Amnistía Internacional, estaba en el aeropuerto preparando mi sermón del domingo pues llegaba justo para el servicio. Allí me encontré una de las delegadas del evento. Al enterarse que soy pastora, me contó la historia de su aborto. Abortó porque la criatura venía totalmente deforme…abortó en un país en donde la opción era legal pero la culpa que hemos tejido desde las instituciones religiosas no la dejaba vivir…lloré con ella y afirmé: Dios siempre te ha acogido antes y después de tu aborto, por favor vete en paz. ¡Qué pena que en lugar de sanar a la gente, como religisxs lo que hemos hecho es llenarlos de cargas que ni nosotrxs mismos podemos llevar! 
Sí, mi querida, sigue siendo una situación compleja y quizás en algún momento la vida nos regale la oportunidad de sentarnos con un café a conversar como mujeres de nuestras heridas y de las heridas de otras hermanas y otros hermanos, quizás mirando esas heridas podamos escuchar a Dios de una manera menos dogmática más libre y más amorosa. Que así sea. Te mando un gran abrazo."

La Reverenda Obispa Margarita Sánchez De León, originaria de Puerto Rico, ha sido parte de ICM desde 1996. Fue co-pastora de Cristo Sanador en San Juan, Puerto Rico, en la etapa de fundación y Pastora Principal de 2006 a 2008. Más tarde ocupó el cargo de Directora Ejecutiva de Amnistía Internacional, Sección de Puerto Rico. Hoy tiene una amplia experiencia en el trabajo activo por los derechos humanos y los derechos de la comunidad LGBT a través de organizaciones de base y movimientos sociales.  

 

Destaca su posición en relación a la legalización del aborto en cada uno de sus sermones, como en este mensaje que brindó en Puerto Rico el pasado 3 de agosto:


"Te diré las razones por las cuales desde mi ética religiosa me sumo a la petición del Derecho a Decidir … Primero quiero reconocer que es un debate que levanta muchas pasiones, las cuales no siempre son las mejores. (...) Como ministra ordenada llevo una larga trayectoria en la defensa de este derecho por el que seguiré abogando hasta que no haya un solo estado que penalice a las mujeres por poner fin a un embarazo no deseado. Una de las teólogas latinoaméricas que más me gusta, Ivone Gebara, dijo que las mujeres no abortan solas…

 

Nuestros cuerpos han sido controlados por muchas instituciones, es muy poco lo que hemos tenido que decir sobre nuestros cuerpos. Por esta razón todavía en muchos de nuestros países la educación sexual libre y laica no está a la mano de la gran mayoría de nuestras comunidades, asunto que por cierto afecta también a los varones. Además, el acceso libre y gratuito a los métodos anticonceptivos no es una realidad generalizada. Debemos tener derecho a la información debida sobre los cuerpos, incluyendo nuestras sexualidades. La desvalorización de las mujeres también ha producido que las leyes de protección y educación entorno a la violencia de género y la violencia sexual, sean tomadas con muy poca importancia. (...)

 

Recuerda que no todos los embarazos son producto de relaciones consentidas. La violación y el incesto son realidades alarmantes en muchas de nuestras comunidades, y ante tales situaciones nosotras salimos doblemente, triplemente penalizadas. Recuerda también, querida hermana, que la pobreza tiene cara de mujer porque los sistemas económicos patriarcales necesitan de nuestras manos de obra barata. La pobreza tiene rostro de mujer porque en muchas partes del mundo, incluso en nuestra Pachamama, la gran Matria Latinoamericana y Caribeña, la educación para las mujeres no es siempre accesible. La pobreza tiene rostro de mujer porque no somos compensadas con equidad por igual jornada y responsabilidad en comparación con los varones. Esta es una realidad amarga incluso en los países del norte.

 

La pobreza tiene rostro de mujer porque no estamos en los espacios en donde se toman las decisiones que afectan nuestras vidas. Creo que debemos luchar por sociedades más justas en donde ninguna de las cosas que he mencionado ocurran. Y además debemos luchar por tener el derecho de decidir cuándo estamos listas o no para tener una criatura, lo cual es una gran responsabilidad. Déjame compartirte algo de mi corazón: mi esposa Frida y yo tenemos los hijos que tenemos porque tuvimos el privilegio de vivir en un país donde esa opción era posible para mujeres con relaciones como la nuestra. Pudimos decidir tenerlos, ese es el asunto: que cada uno de nosotres pueda libremente decidir cuándo estamos listxs. Las mujeres somos cargadas con toneladas de culpa cuando tomamos decisiones que afirman nuestra autonomía, cuando liberamos nuestros cuerpos.

 

Hace unos años atrás regresaba de una reunión de Amnistía Internacional. Estaba en el aeropuerto preparando mi sermón del domingo, pues llegaba justo para el servicio. Allí me encontré una de las delegadas del evento. Al enterarse que soy pastora, me contó la historia de su aborto. Abortó porque la criatura venía totalmente deforme…abortó en un país en donde la opción era legal pero la culpa que hemos tejido desde las instituciones religiosas no la dejaba vivir…lloré con ella y afirmé: Dios siempre te ha acogido, antes y después de tu aborto. Por favor, vete en paz.

 

¡Qué pena que en lugar de sanar a la gente, como religisxs lo que hemos hecho es llenarlos de cargas que ni nosotrxs mismos podemos llevar! Sí, mi querida, sigue siendo una situación compleja y quizás en algún momento la vida nos regale la oportunidad de sentarnos con un café a conversar como mujeres de nuestras heridas y de las heridas de otras hermanas y otros hermanos, quizás mirando esas heridas podamos escuchar a Dios de una manera menos dogmática más libre y más amorosa. Que así sea.

 

Te mando un gran abrazo"

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