Sociedad • ENTREVISTA

"La pobreza tiene cara de mujer"

Candelaria Botto forma parte del equipo de Economía Femini(s)ta, un sitio web que analiza las desigualdades económicas con perspectiva de género, y habló con Publicable sobre la necesidad de encarar la economía desde el feminismo.

Tatiana Beer // Miércoles 04 de julio de 2018 | 17:21

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Botto fue una de las más de 700 personas que expusieron en la Cámara de Diputados en el marco del plenario de comisiones previo al debate por la legalización del aborto.

Candelaria Botto llega al café con un pañuelo verde atado a la mochila, símbolo del reclamo por el aborto legal. “Dentro de tres meses, quizás ni vos ni yo podamos pagar este café", dice para empezar la charla. "En la actualidad se busca ajustar al que todavía le queda un poco de sueldo, por eso no estamos en 2001 completamente, porque todavía hay planes sociales que permiten subsistir”, explica. 

 

Además, cuenta cómo vive ser economista y mujer: “Los medios solamente me llaman para hablar de problemáticas feministas. Entiendo que es mi especialización, pero estoy capacitada para hablar de otras temáticas”.

  

-Según Economía Femini(s)ta, entre las mujeres hay mayor desempleo, peores salarios y falta de puestos jerárquicos. ¿Fortalecería la economía que hubiera igualdad de género?

-Las proyecciones pueden separarse entre las que hacemos desde Economía Femini(s)ta y aquellas que parten de una visión de la economía con perspectiva de género. La segunda trata la problemática de género específica, sin hacer un planteo respecto del sistema: si la mujer llegara a los puestos jerárquicos y estuviera en igualdad de condiciones, se infiere que habría un crecimiento en la economía, en el Producto Bruto Interno (PBI), por eso el Fondo (Monetario Internacional, FMI) recomienda la equidad. Desde Economía Femini(s)ta hacemos una crítica más estrictamente apuntada al sistema y a los límites que encontramos en este planteo. Se dificulta para una mujer independizarse si en ella recae el trabajo doméstico no remunerado, o si esta lo terceriza a través de otra mujer, en muchos casos inmigrante.

 

-La legalización del aborto, ¿perjudicaría económicamente al Estado?

-En Colombia hay una ley en relación al aborto muy similar a lo que rige en Argentina: la práctica no es punible solo en casos de violación, peligro de vida de la madre y/o malformación del feto (esta última variante en nuestro país no está admitida), y un estudio del Instituto Guttmacher muestra que la atención a mujeres que sufren complicaciones tras un aborto mal realizado genera al sistema de salud colombiano un gasto de cerca de 14 millones de dólares anuales. Además, según la ANMAT, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica, hoy el Misoprostol -uno de los medicamentos más recomendados por la Organización Mundial de la Salud para la interrupción voluntaria del embarazo- ronda los 3 mil pesos en las farmacias argentinas, 2200 en uso hospitalario, pero si se empezara la producción estatal sería mucho más barato. Entonces se podría pensar todo lo contrario: que con la legalización el Estado ahorraría dinero.

  

-Según el INDEC, en Argentina hay una tasa de desempleo del 9,1 por ciento, y un 33,2 de empleo informal. En este contexto, ¿cómo impactarían la reforma laboral y el reemplazo de las indemnizaciones por un “fondo de cese laboral” en el trabajo?

-La reforma demuestra que el Estado no tiene en cuenta la condición de vida; conceptualmente, es terrible que se destine parte del sueldo de una persona a lo que va a pagársele cuando se la eche. Por otro lado, lo que genera es mayor flexibilidad, favorece al patrón para despedir al empleado. Esto por supuesto repercute en una mayor falta de seguridad para los trabajadores, en tanto infiere que las personas son objetos descartables. Uno de los cambios radica en plantear a empleador y empleado en igualdad, cuando en verdad no están en la misma posición. El feminismo dice que la labor debe valer la pena, no ser precarizada. Las malas condiciones se relacionan con países como India. ¿Estamos dispuestos a ser la mano de obra barata? 

 

-Más allá de que esta reforma laboral en particular aumentaría levemente la licencia por maternidad, las reformas no suelen tener perspectiva de género. ¿Cuáles son las consecuencias de no considerar los problemas laborales de las mujeres?

-El problema de no tener en cuenta la perspectiva de género es que todas las crisis y todas las políticas económicas impactan distinto en mujeres y varones por su inserción en la sociedad. Los ingresos más bajos se registran en ciertos grupos poblacionales compuestos en un 70 por ciento por mujeres, mientras que en los sectores de mayores ingresos hay igual porcentaje de varones. Para lograr la famosa "pobreza cero" se deberían hacer políticas de género, nunca se va a erradicar la pobreza si no se entiende que esta tiene cara de mujer. De hecho, estos dos años el motor económico fue la obra pública, que es un sector completamente masculinizado. Así se profundiza la brecha. Por ejemplo, el FMI propone equidad de género pero no tiene en cuenta las clases. Un "feminismo blanco", que defiende la oportunidad de las que tuvieron los recursos y estándares para poner avanzar, no tiene en cuenta la precarización y la pobreza de las mujeres todas.

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