Sociedad • Entrevista

"La cuestión de lo masivo está permanentemente en crisis"

Mario Carlón, docente titular de Semiótica de Redes en la UBA, explica la configuración de los medios y analiza cómo funciona hoy el consumo de noticias y entretenimiento.

Antonio Riccobene @antoriccobene // Jueves 14 de diciembre de 2017 | 11:31

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"Es importante que haya más voces en los espacios públicos", afirma Carlón.

Cada vez es más común cruzarse con alguien en el transporte público viendo un programa de televisión en vivo o alguna serie por streaming desde su celular. Los medios masivos de comunicación se encuentran en un permanente cambio. Los diarios en papel ya no son lo que eran ni Internet es igual que hace cinco años. “Lo que estamos viendo ahora es una crisis real que afecta al cine y la televisión, un cambio global en el consumo”, diagnostica Mario Carlón, doctor en Ciencias Sociales y autor del libro “Después del Fin. Una perspectiva no antropocéntrica sobre el post-tv, el post-cine y YouTube”.

 

El primer momento de la televisión se dio entre las décadas del 60 y 70, cuando marcaba gran parte de la agenda social: si uno quería noticias, había que esperar hasta el noticiero, y si se buscaba entretenimiento, la hora de la merienda era fija. A los medios de comunicación de este periodo se los reconoce como una “ventana al mundo” que refleja lo que pasa por fuera de las cuatro paredes de una casa. Esa televisión murió. Con el desarrollo de las redes sociales, las personas deciden en qué momento quieren reírse o ver noticias. “A partir de la posmodernidad los medios de comunicación van agudizando su crisis en términos de marcar la agenda de la vida social y también de contener expectativas sociales”, afirma Carlón.

 

-¿Creés que la televisión que conocimos hasta ahora va a ser olvidada?

-Es un poco apresurado pensar eso. La comunicación masiva fue adoptando distintas formas. Es cierto que hay formas muy complicadas, como por ejemplo el papel. Los diarios digitales están buscando nuevas formas permanentemente. Mi impresión es que ahí va a haber un espacio para determinadas publicaciones, incluso en papel, si aportan un análisis, si son de calidad. Eso puede seguir generando interés. Lo que vemos actualmente es una crisis que está afectando al cine y la televisión. Es global y tiene que ver con el cambio en la forma del consumo y con los jóvenes que nos permiten ver lo que puede llegar a pasar en los próximos años. Los nuevos paradigmas implican que los espectadores están dispuestos a invertir tiempo sólo en función de lo que ellos eligen. Lo que sostenemos en “El fin de los medios masivos” es que el directo televisivo, articulado a grandes acontecimientos, sí va a seguir despertando grandes audiencias. Pero lo que no sea en directo va a tener más problemas porque los televidentes van a decidir en qué momento ver las cosas.

 

"El directo televisivo, articulado a grandes acontecimientos, va a seguir despertando grandes audiencias".

 

-¿Hoy tienen más alcance los medios masivos o las redes sociales?
-Los medios masivos están en una crisis con lo que era su modalidad histórica, pero no desaparecieron. Un programa de televisión que no funciona y se levanta tiene un alcance que no cualquier cuenta suma. La noción de crisis tiene que ver con una noción de conceptualización histórica. Después está la cuestión de que las redes sociales mediáticas se van volviendo cada vez más importantes, algunas tienen una dimensión muy grande. Se han adaptado a una sociedad fragmentada, los vínculos que vos tenés son los que vos decidís. La red y los fenómenos comunicacionales no son homogéneos, no todos somos iguales ahí.

 

-¿Es democratizador que todos estemos al alcance de un medio de comunicación como las redes sociales?

-Desde el punto de vista de la historia de la mediatización, no tengo dudas de que es importante que haya más voces en los espacios públicos. Eso lo constituyeron, en gran parte, la historia de Internet y las redes, que permitieron que cualquiera tuviera las facilidades para dar un discurso y exponerse. A veces estos temas llegan a lugares complicados porque tenés que articularlos con la teoría de la democracia, y es complejo. La cuestión de lo masivo está permanentemente en crisis. La noción de lo que era el transporte masivo ya no funciona más. Hoy todos sabemos que las múltiples posibilidades de interacción y de tomar decisiones que tienen los sujetos, a través de la permanente información, ya no se corresponde con esta idea.

  Cada vez es más común ver a alguien en el transporte público que esté viendo un programa de televisión en vivo o alguna serie por streaming desde su celular. Los medios masivos de comunicación se encuentran en un permanente cambio. Los diarios en papel ya no son lo que eran, ni Internet es lo que era hace cinco. “Lo que estamos viendo ahora es una crisis real, que está afectando al cine, a la televisión, un cambio global en el consumo”, pronosticó el doctor en Ciencias Sociales y autor del libro “Después del Fin. Una perspectiva no antropocéntrica sobre el post-tv, el post-cine y youtube”, Mario Carlón.

  El primer momento de la televisión se dio entre las décadas del 60 y 70. En ese momento, la TV marcaba gran parte de la agenda social: si querías enterarte de las noticias había que esperar el horario del noticiero, o si querías entretenimiento, a la hora de la merienda. En este primer momento, se denomina a los medios masivos como una “ventana al mundo” en la que se refleja lo que pasa por fuera de las cuatro paredes de una casa. Esa televisión murió. Con el desarrollo de las redes sociales, las personas deciden en qué momento quieren reirse o ver noticias. “A partir de la posmodernidad los medios de comunicación van agudizando su crisis en términos de marcar la agenda de la vida social y también de contener expectativas sociales”.


  • ¿Crees que la televisión, como la conocemos hasta ahora, va a ser olvidada?

Mario Carlón: Es un poco apresurado pensar eso. La comunicación masiva fue adoptando distintas formas. Es cierto que hay formas de esa comunicación que están muy complicadas, el papel por ejemplo. Los diarios digitales están buscando nuevas formas permanentemente. Mi impresión es que ahí va a haber un espacio para determinadas publicaciones, incluso en papel, si aportan un análisis, si son de calidad, eso puede seguir generando un interés. Quizá con otra frecuencia, uno en lo cotidiano no va a ir al papel. Lo que estamos viendo actualmente es una crisis que está afectando al cine, a la televisión. Es global y tiene que ver con el cambio en la forma del consumo y con los jóvenes que nos permiten ver un poco lo que puede llegar a pasar en los próximos años. Los nuevos paradigmas implican que los espectadores estén dispuestos a invertir tiempo sólo en función al tiempo que ellos eligen. En “El fin de los medios masivos” lo que sostenemos nosotros es que el directo televisivo articulado a los grandes acontecimientos si van a seguir despertando grandes audiencias y eso lo podemos afirmar. Pero lo que no es en directo, que implica la construcción de un espectador testigo va a tener más problema porque los televidentes van a decidir en qué momento quieren ver las cosas.

  • ¿Cuáles tiene más alcance, los medios masivos o las redes sociales?

MC: Los medios masivos están en una crisis con lo que era su modalidad histórica, pero no desaparecieron. Un programa de televisión que no funciona y se levanta tiene un alcance que no cualquier cuenta suma. La noción de crisis tiene que ver con una noción de conceptualización histórico. Después está la cuestión de que las redes sociales mediáticas se van volviendo cada vez más importantes, algunas tienen una dimensión muy grande. Se han adaptado a una sociedad fragmentada, los vínculos que vos tenés son los que vos decidís. La red y los fenómenos comunicacionales no son homogéneos, no todos somos iguales ahí.


  • ¿Es democratizador que todos estemos al alcance de un medio de comunicación como son las redes sociales?

MC: Desde el punto de vista de la historia de la mediatización no tengo dudas de que es importante que haya habido más voces en los espacios públicos y eso lo constituyeron, en gran parte, la historia de internet y las redes, que permitieron dar a cualquiera la facilidad de dar un discurso y exponerse. A veces estos temas llegan a lugares complicados porque tenés que articularlo con la teoría de la democracia y es compleja. La cuestión de los masivo está permanentemente en crisis. La noción de lo que era el transporte masivo ya no funciona más. Hoy todos sabemos que las múltiples posibilidades de interacción y de tomar decisiones que tienen los sujetos, a través de la permanente información, ya no se corresponde con esta idea.

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