Sociedad • Alberto Raggio

"Hay que adaptarse o dejás de existir"

Es uno de los diez reporteros gráficos que se quedó sin trabajo luego del cierre de la agencia DYN. Cuenta el momento en el que decidió por ese oficio, cómo se fue perfeccionando y qué pasa en la actualidad con la calidad de las imágenes.  

Silvia Guzmán Coraita @sildoublebass // Lunes 04 de diciembre de 2017 | 14:27

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El fotoperiodista Alberto Raggio, en la redacción de DYN. Comenzó en el diario El Expreso e hizo colaboraciones en Xinhua y en Reuters hasta llegar a DYN.

-¿Cómo comenzaste con la fotografía?

-Tenía tres opciones de carrera: Sociales, pero era medio aburrido, Publicidad, donde se estaba encerrado todo el día y Fotografía, que la elegí porque era más de atorrante. Lo decidí en el '88 antes de terminar el secundario, aunque en el '83 cuando vi las fotos de la asunción de (Raúl) Alfonsín supe qué era lo que quería hacer. Me acuerdo que un día pasé por una óptica por avenida Rivadavia, donde vi en una vitrina una cámara Kodak extra 200, cámara pocket, y la quise comprar. En aquel entonces nos daban plata para salir los sábados, que no era mucho, 2 o 3 pesos. Entonces, dejé de salir y empecé a ahorrar. Cuando junté toda la plata, me compré la cámara. No sabía ni cómo se abría. Me acuerdo que mi mamá tenía una amiga del laburo que, fuera de su horario de trabajo, hacía casamientos. Un día la invito a tomar el té y ella me enseñó a usarla. En el 1987 hice mi primer curso de fotografía en el Foto Club Argentino. En el '89 cae el muro de Berlín y me dije 'es por acá lo mío'. Pero no sabía que existía la palabra fotoperiodismo. Cuando necesité hacerme un laboratorio, vendí mis discos y mi bicicleta, ahorré y un alumno de mi viejo me salió de garante para comprar una Pentax ME súper y un normal. Después me compré un 2808, un 24 y un normal. Le sacaba fotos a todo: a mi vieja, al perro a mis amigos, desde la más surrealista hasta lo más periodístico. En el '90 estudié fotoperiodismo en TEA. En esos años hacía de cadete de todo y vendía papel higiénico mayorista. En el '94 trabajaba para Diario El Expresso y en el '95 quedé solo en El Gráfico. Del 96 al 2001 seguí con El Gráfico mensual, también en La Razón, siempre como colaborador. En el 2001 vino el gran quiebre y recién volví a arrancar bien en el 2003 como colaborador en DYN. Así estuve, entre otros trabajos que me pasaban colegas, e hice algunas cosas para Reuters, AP y Xinhua.

 

-¿Qué es para vos ser reportero gráfico?

-En la actualidad creo que está muerto. Los periodistas no le dan real importancia a las fotos. No respetan los créditos.

 

"Los periodistas no le dan real importancia a las fotos. No respetan los créditos".

 

-¿Qué te pasa cuando hacés una foto que después se vuelve icónica?

-En ese momento trato de no hacerme en los pantalones. Pero, cuando hay que pagarlo, todos quieren que les regales la foto. Antes de salir a cubrir algún quilombo, primero tenés que atarte bien los cordones y luego tratar de no hacerte encima. Esa foto de la que hablás es un tipo baleado. Fue en el desalojo del Indoamericano, y las balas te pasaban por al lado como zumbidos. Fue tremenda esa nota.

 

 

-¿Cómo se hace una fotografía?

-La fotografía es una herramienta para comunicar y, si no estamos dispuestos a pagarla, la cosa no funciona. La fotografía tiene sujeto verbo y predicado. El problema es que los periodistas no saben reconocer eso. Así como escribís Huevo con H y Con V corta, en la fotografía es igual, no tiene que dar lo mismo. Hay tres columnas: la periodística, la técnica y la estética. Si pasa que en algún momento uno tiene que obviar alguna de las tres, no importa. Por ejemplo, cuando estalló la AMIA, si tenías fotos fuera de foco, no importa, es lo de menos, la imagen es válida porque es importante y por ahí nadie más la tiene. Charly que decía "armonía, melodía y ritmo". Tiene que ser preciso.

 

"La fotografía tiene sujeto verbo y predicado. El problema es que los periodistas no saben reconocer eso". 

 

-Hay un auge de la inmediatez y las redes suelen viralizar las imágenes. ¿Eso perjudica el servicio de fotografía de una agencia?

-Un grupo de trabajadores despedidos cortan Corrientes y la 9 de Julio y las web suben una foto de Twitter que hizo uno de los manifestantes. Es algo que ocurre de manera inmediata. El recorrido de una agencia tarda más: tengo que bajar la foto, hacer un epígrafe, a su vez va a una página web y a su vez en una carpeta por FTP a los abonados. El camino es más largo. Y esa foto de Twitter está fuera de foco, plano apretado que no sabés ni dónde es. Bueno yo te digo que a esa foto le falta sujeto verbo y predicado, es como si un periodista escribirá “Corte en Coriente y Calao”, ¿no te indignaría ver esas faltas de ortografía? ¿No dirías '¡qué nota de mierda!'. Bueno eso sentimos cuando vemos que ponen una foto de Twitter o una captura de pantalla.

 

-¿Hay una buena escuela de foto periodismo?

-En líneas generales, me parece que no. Y ya no hay de quién aprender, porque todos los viejos periodistas no están, ya sea porque se jubilaron o los despidieron. Entonces entran nuevas camadas y no tienen de quién aprender. La experiencia que pueden trasmitir grandes reporteros que hoy no están no se aprende en una facultad. El Gráfico era una escuela de conceptos, de yeites. ¿Quién te va a contar esa anécdota que aprendió a partir de cuándo Isabel de Perón salió en helicóptero? Dónde se puso y cómo lo resolvió.

 

-¿Qué recordás haber aprendido en tu paso por TEA?

-Sí, recuerdo un ejercicio de uno de los tantos que nos hicieron hacer en TEA en segundo año. Nos dice el profesor: “Voy a ser uno de los funcionarios que sale por la puerta principal”. Entonces nos pusimos todos en la escalera, medio abuchados. Pasaron los años, el radicalismo pierde una elección, estaba en Paseo Colon y veo que baja Alfonsín al anfiteatro para hablar. Me fui a la planta baja, me puse al lado de un móvil y relojeaba desde el monitor. Pensé "si empieza, subo pero, si se va, lo tengo seguro", porque era la única salida. Alfonsín se rajó rapidísimo y fui el único que lo tuve. Todos me decían "vos sabías" y yo les dije no, fue un ejercicio que hice en TEA. Al toque lo llamé a mi profe para contarle.

 

"Uno es uno, no el lugar donde trabaja".

 

-¿Y ahora qué pensás hacer?

-Nada. Es la primera vez en mi vida que no sé y que me planteo hacer algo fuera de la fotografía porque las cosas están cambiando y me parece que todo campo está cerrado. Otras veces pienso: yo no puedo evitar el cambio climático, lo que sí puedo es cambiar la actitud. Uno se tiene que adaptar o dejas de existir. Lo que sí sé es que uno es uno, no el lugar donde trabaja. Si la vida me lleva a trabajar en otra agencia, bienvenido sea y, si no, se verá. Yo no soy DYN, soy Alberto. Y cuando salga voy a hacer una foto con armonía, melodía y ritmo.

 

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