Sociedad • Salud y prevención

Una enfermedad silenciosa

La Federación Internacional de Diabetes califica esta enfermedad como una pandemia. Además, estima que la de tipo dos aumentará un 50% para el año 2030.

Sol Natali @msolnatali // Miércoles 28 de febrero de 2018 | 16:18

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En 2017 se registraron 425 millones de casos en todo el mundo.

Según la Federación Internacional de Diabetes (por sus siglas en inglés, IDF), la diabetes representa una de las mayores emergencias sanitarias del siglo XXI. Actualmente, es una de las 10 principales causas de muerte a nivel mundial y, junto con las enfermedades cardiovasculares, las respiratorias y el cáncer, representa a más del 80% de muertes prematuras por enfermedades no transmisibles (ENT).
Si bien se trata de una enfermedad antigua -la primera referencia a ella data del año 1500 a.C. en el Papiro de Ebers-,  todavía no ha podido ser controlada. Por el contrario, los casos se están incrementando exponencialmente. En el sur de América se espera un aumento del 62% para el año 2045. 
La Dra. María Fernanda Huber –Diabetóloga MN 101.960- dice que este crecimiento se debe al aumento de la obesidad y el sobrepeso. “En la diabetes de tipo dos, la carga genética se activa cuando la persona aumenta de peso”, explicó. Además, agregó que controlando esos factores y el sedentarismo, se podrían reducir los casos a la mitad. 
“La prevención es muy importante debido a que es una enfermedad potencialmente discapacitante”, explicó Huber. Se trata de la principal causa de amputaciones  no traumáticas, de ceguera en adultos jóvenes y de ingresos a hemodiálisis. 
Se necesitan muchos recursos para tratar las patologías que se presentan en los pacientes. “La diabetes causa un sufrimiento personal devastador y lleva a las familias a la pobreza”, concluyó el Dr. Nam Cho, presidente electo de la IDF.
El impacto económico es mayor en los países subdesarrollados, donde se espera un crecimiento de diabetes en la población activa. Mientras que en los países desarrollados el aumento ocurrirá en los adultos mayores de 60.
En el último informe de la IDF – IDF Diabetes Atlas 2017-, presentado el 14 de noviembre en el marco de la celebración del día mundial del la diabetes, los médicos explican que para prevenir o retrasar significativamente las complicaciones relacionadas a la enfermedad, es necesario que “se produzcan  cambios en el estilo de vida de toda la población, además de fomentar la detección, el diagnóstico y un tratamiento precoz económicamente eficaz contra dicha afección”. 
La Dra. Huber dice que los adultos a partir de los 45 años deben realizarse controles periódicos, principalmente si tienen antecedentes familiares y sobrepeso, ya que la diabetes de tipo dos es una enfermedad silenciosa. “Cuando la persona se entera que es diabética, ya hace entre cinco y siete años que se instaló la enfermedad”, aseguró.  Las estadísticas de la IDF dicen que la mitad de los 425 millones de adultos que padecen diabetes no han sido diagnosticados.
En la IDF destacan que además del diagnóstico y el cambio de estilo de vida -mantener una alimentación saludable y realizar actividad física-, es necesaria una “respuesta multisectorial, coordinada con las políticas públicas y las intervenciones de mercado, dentro y fuera del sector sanitario, para poder abordar esta cuestión”.

La diabetes, según la Federación Internacional de Diabetes (por sus siglas en inglés, IDF), representa una de las mayores emergencias sanitarias del siglo XXI. Actualmente es una de las diez principales causas de muerte a nivel mundial y, junto con las enfermedades cardiovasculares, las respiratorias y el cáncer, es causante de más del 80% de las muertes prematuras por enfermedades no transmisibles (ENT).

 

Si bien se trata de una enfermedad antigua -la primera referencia data del año 1500 a.C. en el Papiro Ebers-, todavía no ha podido ser controlada. En Sudamérica se espera un aumento del 62% para 2045

 

La doctora María Fernanda Huber –diabetóloga MN 101.960- dice que este crecimiento se debe al aumento de la obesidad y el sobrepeso. “En la diabetes de tipo dos, la carga genética se activa cuando la persona aumenta de peso”, explica. Además, agrega que, controlando esos factores y el sedentarismo, se podrían reducir los casos a la mitad. 

 

“La prevención es muy importante debido a que es una enfermedad potencialmente discapacitante”, precisa Huber. Se trata de la principal causa de amputaciones no traumáticas, de ceguera en adultos jóvenes y de ingresos a hemodiálisis. 

 

Se necesitan muchos recursos para tratar las patologías que se presentan entre estos pacientes. “La diabetes causa un sufrimiento personal devastador y lleva a las familias a la pobreza”, concluyó el doctor Nam Cho, presidente electo de la IDF.

 

El impacto económico es mayor en los países subdesarrollados, donde se espera un crecimiento de la diabetes en la población activa, mientras que en los países desarrollados el aumento ocurrirá en los adultos mayores de 60.

En el último informe de la IDF –IDF Diabetes Atlas 2017-, presentado el 14 de noviembre en el marco de la celebración del Día Mundial del la Diabetes, los médicos explican que para prevenir o retrasar significativamente las complicaciones relacionadas con la enfermedad es necesario que “se produzcan cambios en el estilo de vida de toda la población, además de fomentar la detección, el diagnóstico y un tratamiento precoz y económicamente eficaz contra dicha afección”

 

Huber, asimismo, afirma que los adultos a partir de los 45 años deben realizarse controles periódicos, principalmente si tienen antecedentes familiares y sobrepeso, ya que la diabetes de tipo dos es una enfermedad silenciosa. “Cuando la persona se entera de que es diabética, ya hace entre cinco y siete años que se instaló la enfermedad”. Las estadísticas de la IDF indican que la mitad de los 425 millones de adultos que padecen diabetes no han sido diagnosticados.

 

La mitad de los 425 millones de adultos que padecen diabetes no han sido diagnosticados.

 

En la IDF destacan que, además del diagnóstico y el cambio de estilo de vida -mantener una alimentación saludable y realizar actividad física-, es necesaria una “respuesta multisectorial, coordinada con las políticas públicas y las intervenciones de mercado, dentro y fuera del sector sanitario, para poder abordar esta cuestión”.

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