Sociedad • Jorge Brinsek

"Era un factor de resistencia política y hoy ya no es necesario"

Ideólogo y posterior director del medio, analiza el surgimiento de la agencia y el devenir inesperado. 

Silvia Guzmán Coraita @sildoublebass // Martes 28 de noviembre de 2017 | 16:01

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"Hoy en día las agencias ya no tienen razón de ser", se lamenta el ex director general de DyN Jorge Carlos Brinsek, en un bar de Villa del Parque. (Foto: Silvia Guzmán)

Llega al bar acordado para hacer la entrevista con paso apurado y hablando por teléfono. No es fácil adivinar su edad. Su primer comentario fue sobre la situación de la agencia. “Que cierre DYN me duele mucho, es como que mates un hijo”, dice Jorge Brinsek antes de sentarse a charlar con Publicable.

 

Jorge Brinsek, el Gordo para sus amigos, hizo su primera cobertura a los diez años en el diario estudiantil, en la escuela José Manuel Estrada, donde cursó la primaria en el barrio de Belgrano. Su papá era ciclista y tenía un gran amigo, Justo Veyra, periodista de la United Press, con quien solía correr carreras de ciclismo en el viejo circuito KDT. Un día, Veyra le pidió al pequeño Brinsek si podía hacerle el favor de pasarle los resultados para que luego Veyra los publicara en el diario. Así pasó a ser su ayudante.

 

A los 13 ya era conocido como “el pibe Brinsek” y pasaba información a todos los medios. Empezó a hacer reemplazos en la UPI, como cadete, hasta que el jefe de redacción, Bernardo Ravinovich, quiso que quede de manera permanente. A los 23 años entró en Clarín como jefe de noticias. Al tiempo se fue a vivir a Uruguay y, al regresar, ingresó en Noticias Argentinas (NA) que, cuando se disolvió, decidió armar su propia agencia.

 

-¿Ahí es cuando nace DYN?

-Había celos entre los directores de diarios. Hubo una crisis con los diarios de papel prensa con los del interior, que se consideraban desplazados y se enfrentaron con los de Capital. Mientras estuvo la dictadura nadie quería meterse. Los diarios de Capital hacían sus negocios y los del interior se sentían muy cómodos con NA, cuyo director era Horacio Tato y yo como subdirector. Cuando la dictadura termina, la guerra anti subversiva se va atenuando. Comienza una lucha intestinal de poder por el control de NA. Ambiciones políticas nada más, habíamos empezado en un sucucho y terminamos en un edificio enorme. Y manejar NA, con la democracia, era difícil. Comienza una lucha de rivalidad entre los grupos de los Crazyburg del Río de la Plata y el de Fernando Rajneri del Río Negro. Se dividen. Hay una formidable pelea. Como yo ya conocía el paño de ambos y no me convenían, ese día salgo, me voy al bar de enfrente, Saint George y me pongo a rediseñar una agencia. A medida que salían los directores se cruzaban al bar y hablábamos. Ahí es cuando nace la agencia DYN, con Tato a la cabeza y yo como segundo. Cómo supo Clarín y me llamó al bar, hasta el día de hoy, no lo sé. Fue Liliana, mi mujer, que eran dos rayados, junto con Tato, quien lo convenció, y le dijo: “Vaya al hotel, que esto va en serio”. Y bueno, fue. En marzo de 1982 quedó conformada DYN, pero con la plata de Clarín y La Nación.

 

En marzo de 1982 quedó conformada DYN con la plata de Clarín y La Nación.

 

-¿Cómo era Horacio Tato?

-Tato tenía un carácter terrible, fruto de una infancia difícil. Se tomaba las cosas muy personales, pensaba que los problemas eran contra él. En esa época tenía 55 años, estaba casado y con dos hijos. Así seguimos a los tumbos en la agencia, hasta que ganó Alfonsín. Luego la cosa empezó a andar mejor, pero en 1985 los problemas salariales eran fuertes, la agencia siempre tuvo problemas de plata y Tato se deprimía mucho. Él se había hecho un infierno en su mundo. Si tomaba un chico que pedía asociarse a periodistas, para tener obra social o si quería hacer una huelga, él se lo tomaba como una afrenta personal.

 

-¿Cómo fue el momento en que Tato decide suicidarse?

-La historia real es muy fuerte. Estábamos en el '85, yo tenía todos mis contactos militares muy aceitados. En ese momento recibo una llamada: “Tenemos información. Debido al clima de miedo que se está instalando en la sociedad (porque ya el gobierno de Alfonsín se había vuelto muy impopular y había amenazas de bombas en las escuelas) van a intentar usar su agencia de noticias para mandar un despacho falso. Dos periodistas van a abrir la transmisión antes y mandarán un despacho falso que sirva al Gobierno para instalar un Estado de Sitio”. Toda esta información se la comento a Tato y le digo “me quedo yo esta noche y evitamos que pase eso”. Pero no hubo caso, no me quiso creer y me fui muy caliente. Cuando llego a mi casa, me llama, ya con otra voz y me dice: “No te preocupes por nada, ahora te estoy mandando un auto, así te vas a Córdoba que hay problemas en un diario de allá”. Al día siguiente me llama al hotel de Córdoba y me dice "te voy a leer el despacho 157, de las 2.30", que decía que el Gobierno había desbaratado un complot y había metido preso a unos periodistas vinculados al tráfico de drogas. Un despelote. Yo me vuelvo urgente, entro a la agencia, había un mundo de gente y Tato me muestra su renuncia. Yo le digo que no renuncie. Él renunció, pero así como renunció, se olvidó y seguía escribiendo en el agencia. Al otro día entran dos tipos de traje, enojados y le dicen "no me gusta enterarme por mi diario La Gaceta que el director de DYN renuncia sin consúlteme antes". Y le dicen, a Tato, que venga su segundo para que se haga cargo hasta que propongan a otro director. Fue espantoso; una agonía. Hasta que en marzo 1986 se pegó un tiro. Yo cargué con toda la mufa, porque el día que se mató me llamó. Él era la suerte de un chico malcriado con una gran enfermedad que era la depresión. Fue muy triste. Aun así tuve que seguir adelante.

 

-¿Y ahí usted queda a cargo de la dirección general de DYN?

-Sí yo tenía los dos cargos: uno administrativo y otro periodístico.

 

-¿Es un lugar de mucha soledad?

-Sí, totalmente, toda la gente que entra en tu despacho es con un problema.

 

-Usted se mantuvo hasta el 92 al frente de DYN. ¿Cómo puede ser que no haya funcionado la agencia?

R- Sí. Porque los problemas siguieron y los números no cerraban. Supongamos que nos reunimos en una pizzería, en donde hay 20 comensales, tres o cuatro gordos se comen más de la mitad de la pizza y los restantes las sobras. Después, la cuenta es igual para todos. No va. Y más o menos ahí, las cuentas no daban. Eso fue el principio del fin, que terminó 25 años después. Porque los diarios del interior eran unos piolas totales usaban el servicio sin poner un peso total lo ponían los diarios grandes, quienes a la vez fueron armando sus propias estructuras.

 

-¿Cómo se hace una agencia y cómo es el día a día en la agencia?

-Tradicionalmente una agencia es un gran molino harinero y cada diario con esa harina arma el pan y las facturas en función de su calidad. Pero la harina es igual para todos. La información llegaba a Clarín como al diario más chiquito de Tierra del Fuego. Hoy en día las agencias ya no tienen razón de ser. No se le puede decir a un lector al día siguiente lo que ya vio más temprano. Tan solo se le puede explicar por qué. Siempre se dijo que Dios está en todas partes pero atiende en Buenos Aires, y hoy la información es tan grande. Te voy a contar algo: Cuando matan en el '63 a Kennedy mandan un cable urgente de Nueva York por teletipo, anunciando primero, “disparos contra Kennedy”, se armó un lío en UPI; después llega otro cable, “el presidente muy herido va al hospital”; La Razón para sus ediciones y por último “el presidente había muerto”. Inmediatamente tenía a todos los medios en la puerta de UP, que era la central informativa. Uno era el eje de la noticia. Recuerdo que al otro día llevé a la escuela una copia de los despachos, uno se sentía el rey, el amo privilegiado de manejar esa información. Muchos años después estaba en casa durmiendo la siestita previa a la cena y viene una de mis nietas y me dice: “Dice la abuela que prendas la tele porque están bombardeando al Belgrano”, en la guerra de los Balcanes. Ahí me di cuenta que ya la noticia no era nuestra era de la gente y pensé o nos revolucionábamos o perdíamos nuestra razón de ser, lo que termina sucediendo 20 años después.

 

Una agencia es un gran molino harinero y cada diario con esa harina arma el pan y las facturas en función de su calidad. Pero la harina es igual para todos.

 

-¿Porque se va de DYN?

-Tuve un enfrentamiento, había problemas de conducción. En el '92 hubo una crisis de diarios y hubo un movimiento en los diarios de Capital por la vuelta de papel prensa. Los diarios del interior querían pasar un comunicado contra Clarín y La Nación y eso yo no lo podía hacer, no soy suicida. Pretendían a toda costa que lo pase, me decía el dueño de La Gaceta de Tucumán: “Yo soy el presidente del directorio”, y yo le respondí: “Debés 6 meses de cuota”. Yo estaba muy desgastado, tenía problemas de matrimonio, quería salir, arreglé con ellos y me fui. Me dieron una buena plata. Y ahí empezó la caída de DYN, yo me retiré intacto. Luego, organicé una agencia que se llamó INFOSIC. Un tiempo (cinco años) me fui a Misiones, puse el diario de allá en marcha y me volví. Me fui más por una cuestión de pareja, necesitaba huir.

 

-¿Cómo ve al periodismo en la actualidad? ¿Hay más de una forma de ver la verdad?

-Hay una sola manera de ver la verdad. Hace tiempo estuve con mi mujer en Croacia, en la guerra de Yugoslavia, donde vimos el verdadero horror, donde vecinos se disparaban unos a otros y se mataban. Ahí sí hubo genocidio, criaturas violadas, empaladas, el horror que te puedas imaginar. Y hace 40 años que estamos muy condicionados por un tema muy discutible, que son los Derechos Humanos. Es difícil hablarlo sin provocar irritación. En Argentina no hemos sabido acompañar con la verdad rigurosamente histórica, con documentos. Como lo hicieron los uruguayos con la consulta popular, con las leyes de caducidad. No lo pudo hacer Alfonsín, quien logró juzgar a los 14 responsables y ahí debería haberse terminado todo. Los países que sufrieron atrocidades mucho más grandes pudieron seguir adelante. Acá tenemos 5768 asesinados, que luego saltó a 9000, a 20.000 y después a 30.000. Y eso durante el kirchnerismo dio mucho dinero y es un tema tabú, nadie quiere meterse: “Son 30.000, son 30.000”. Yo viví toda la lucha, la parte legal y la parte ilegal y siempre los temas de DD.HH. nos condicionaron, fundamentalmente desde el punto de vista periodístico. Acá no hubo genocidio, que es cuando querés borrar una raza, acá lo que hubo fueron operaciones clandestinas repudiables que duraron 700 días. Tres o cuatro ñatos por día y se fueron sumando, pero nunca hubo campos de refugiados. Por ejemplo: como haces para meter 500 tipos en la Escuela de Mecánica, donde dicen que hubo miles más, un lugar donde hay todos los días 4000 alumnos y está rodeada de edificios. El problema es que alrededor de esta tragedia que vivimos se montó una industria y no permitió sanar a una sociedad y el periodismo quedó condicionado. Fijate que en Yugoslavia, que quedó destrozada, se pudieron reponer y el tema quedó superado. Los vecinos volvieron a ser vecinos. La gente trata de seguir, y acá juzgaste a los 15 y se acabó, pero no. Y eso condiciona todo, porque una minoría activa que cobra mucho dinero por esto, condiciona la periodismo, como el diario Página/12 que nunca pago un aporte patronal ni un sueldo.

 

Acá no hubo genocidio, que es cuando querés borrar una raza, acá lo que hubo fueron operaciones clandestinas repudiables que duraron 700 días.

 

-¿Y eso es lo que le pasó a DYN?

-El momento que yo estaba en DYN, los diarios estaban atentos al teletipo de la agencia para que saber que se hacía, hoy ya no. Son las épocas. Hoy hay agencias pero más baratas, como NA del grupo Crazybourg, trabaja para Diario Popular, y el resto se vende en un grupo pequeño de diarios interior del país, pero es imprescindible porque Diario Popular depende de NA y venden el resto, es distinto.

 

-¿Y los diarios del interior de que se van a nutrir?

-Le dedican dos páginas a Nacionales, nada más. El resto es local. Tendría que hacerse otro tipo de periodismo. Están surgiendo portales muy focalizados que son muy buenos y andan muy bien. Lo que te quiero decir es que hay muchos nichos para explorar, por ejemplo: para perros, diarios barriales. Pero tienen que ser empresas pequeñas bien administradas, cuidado que Clarín se da cuenta de eso y, si anda bien, lo compra. Creo que el periodismo como agencias de noticias entró en vías de extinción porque no le podemos decir a la gente al día siguiente lo que ven en tiempo real, ya sea por televisión o por Facebook. Hoy cualquier periodista está en desventaja. Por eso creo que DYN fue la primera víctima de un proceso en donde una cuestión de costos y beneficios no dio y dieron el paso de cerrarla, algo impensado tiempo atrás, pero que hoy se dio.

 

-¿Es común que los grandes medios tomen este tipo de decisiones?

-Siempre es cuestión de números. Preguntan cuánto me cuesta esto al año, 2 millones de pesos, por decir una cifra, y cuál es el costo social de cerrarlo. Mientras paguemos indemnizaciones no hay problema. Listo, se cierra. Clarín hizo saques de 600 tipos a la calle varias veces a lo largo de mi vida. Yo era director de noticias del diario en el '74 y una mañana me tuve que venir de Mar del Plata porque estaba de vacaciones y Clarín había despedido a 623 periodistas, hubo disturbios, policías y gases lacrimógenos. Todo ese dinero se aplica para un fondo para indemnizaciones que lo descargás de los impuestos y se paga. En las contabilidades de los grandes medios vos por cada empleado tenés calculado previsión de indemnización que lo descargás después de ganancias y hacés los ajustes de balances y decidís rajamos 10, rajamos 20.

 

-¿Y la agencia Télam?

-Y es un gran problema. Télam es un problema político, van a tener que rajar mucha gente, es un monstruo sobredimensionado.

 

"Télam es un problema político, van a tener que rajar mucha gente, es un monstruo sobredimensionado".

 

-¿Cómo va a continuar el periodismo?

-El periodismo va existir siempre. Tiene cerca de 6000 años de antigüedad. Hay un campo inexplorado para el periodismo puntual, para publicaciones de todo tipo gráficas o por internet que es algo demoledor y tenemos también una nueva generación donde los jóvenes manejan todo. Los que leemos el diario en un café ya somos la gente de mi generación, los jóvenes están más activos y eso es un grave problema. Hay un campo para agencias de noticias pero especializadas que traten temas de política y deporte.

 

-¿Cómo era el día a día en DYN?

-Se sacaban 200 despachos por día. A la noche había un descanso, se cerraba a la medianoche y se abría a las siete de la mañana. Yo creo que DYN podía seguir con un público más abocado pero con vocación y que los abonados paguen. Pero son viejos cocodrilos. Hay una deformación empresarial. En el interior los directores de diarios eran patronales de estancias y comprarse un diario les daba cierta categoría.

 

-¿Qué va a pasar con los trabajadores ahora?

-Eso es muy penoso. Lamentablemente es así. Antes para hacer un diario hacía falta nueve personas: estaba el redactor, después el corrector, le sigue el titulero, después el diagramador, el tipógrafo y el asistente rotativo y así. Clarín llegó de tener 1600 personas. Después cuando se pasa de composición en caliente a composición en frío de un plumazo, el periodista pasó a hacer todo, es la precarización laboral. En ese sentido, La Nación fue mucho más humana con su gremio. Los únicos gremios que puede alterar el esquema laboral son los servicios públicos, o te paran el subterráneo o te paran los aviones; lo demás, no conmueve a nadie, cierran DYN, quedan personas sin trabajo, a nadie le importa y encima los medios no hablan, es muy penoso. Con el cierre del Buenos Aires Herald pasó lo mismo que con DYN, hubo falta de trasformación. Hoy podría ser un diario de 2500 ejemplares distribuidos en los hoteles y sustentados con publicidad extranjera y podría seguir. Los diarios se van a ir achicando y achicando, y van a comprar servicios de afuera. La Nación lo está haciendo, la revista que tiene, se hace en casas o pequeñas empresas y venden la nota. Hay que adaptarse. El gran problema de DYN arranca desde su nacimiento, con la gran pelea con diarios del interior y diarios de capital. Por otra parte, creo que si hubiera ganado Cristina, DYN seguiría con todas las fuerzas pero ganó Macri, y ya no hay enemigos en el horizonte. "Qué te pasa Clarín, estas nervioso?" ya no está más.

 

-¿Al Gobierno le conviene tener a Cristina Kirchner presa?

-No, de ninguna manera. ¿Convertirla en una víctima como Isabel Martínez de Perón? Mejor que siga hablando. El peronismo orgánicamente murió el 1 de julio de 1974 con Juan Domingo Perón. A partir de ahí pasó a ser un gran movimiento. A la “Cristinita” la podes manejar, que vaya a Tribunales todos los días, mientras que los más inteligentes del peronismo ven qué van a hacer, como Pichetto. El peronismo y Cristina dejaron de ser un enemigo letal para el diario Clarín. DYN era un factor de resistencia política y hoy ya no es necesario.

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