Sociedad • El grito más fuerte

Los cambios después del Ni Una Menos

El movimiento surgió el 3 de junio de 2015 con el objetivo de poner punto final a la violencia física y simbólica contra las mujeres. A casi tres años de su creación, los avances y obstáculos aún vigentes frente a una problemática que ya (casi) nadie se atreve a desmentir. 

Florencia Montevecchi @flormontev // Lunes 05 de marzo de 2018 | 16:18

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Miles de personas se unieron para pronunciar "Ni Una Menos" bajo la lluvia. (Foto: Gentileza P. Aharonain)

El caso de Chiara Páez, una adolescente santafesina de 14 años que estaba embarazada cuando su novio la asesinó el 10 de mayo de 2015, hizo que la sociedad reaccionara. Así, el 3 de junio de ese mismo año se llevó a cabo en Plaza del Congreso una marcha convocada y difundida a través de las redes sociales. Miles de personas, entre ellas familiares de víctimas como Ángeles Rawson y Wanda Taddei, gritaron “Ni Una Menos”.

 

 

Desde ese momento se vieron varios cambios en la sociedad. Por ejemplo, se empezó a utilizar la palabra "femicidio" en lugar de "crimen pasional". Úrsula Asta, coordinadora del Instituto Nacional de las Mujeres, opinó: “No podemos decir que esa forma de mencionar las situaciones de violencia hacia las mujeres esté completamente erradicada, pero sí que es mucho menos frecuente y se ha desnaturalizado. Sin embargo, aún queda mucho por hacer con respecto al tratamiento de estos casos que guardan en gran cantidad de circunstancias una estigmatización muy fuerte hacia las mujeres”. La coordinadora de MuMaLá (Mujeres de la Matria Latinoamericana), Verónica Catinari, coincidió con Asta y añadió que “se avanzó bastante pero falta mucho”.

 

El primer registro oficial de femicidios, publicado por la Corte Suprema de la Nación, se realizó en 2014 y reportó 225 mujeres asesinadas. Organizaciones como La Casa del Encuentro o MuMaLá realizan sus propios reportes. Uno de ellos reveló que del 1° de enero al 17 de noviembre de 2017 hubo 254 casos, la misma cantidad que dio el informe oficial de 2016. “Con el Ni Una Menos se logró masificar el reclamo que las organizaciones de mujeres venimos llevando adelante desde hace años. Visibilizamos la realidad que vivimos: cada 30 horas se produce un femicidio. Nosotras seguimos exigiendo que se implemente la Ley 26.485 (prevención, sanción y erradicación de la violencia contra las mujeres), que fue aprobada en 2009 y desde entonces cuenta con escaso presupuesto”, explicó la coordinadora de MuMaLá.

 

 

En la política también se notan algunas diferencias. Por ejemplo, varios funcionarios provinciales y nacionales se sacaron fotos con la bandera del colectivo. Catinari indicó: “En las campañas electorales de los últimos tiempos se incorporó a la agenda política la cuestión de la violencia contra las mujeres. Eso es un avance, pero falta decisión en cuanto a jerarquizar el órgano de aplicación de la Ley 26.485 con recursos económicos y con políticas claras, que nos permitan a las mujeres denunciar y estar protegidas”.

 

Ni Una Menos implicó un antes y un después en la Argentina. La coordinadora del Instituto Nacional de las Mujeres concluyó: “Muchos sectores que antes no se sentían interpelados hoy asumen la necesidad de no hacer oídos sordos, lo cual siempre es una oportunidad para el colectivo de mujeres, para avanzar en mayores niveles de equidad y de puesta en discusión sobre el machismo imperante en distintos aspectos de la vida”.

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