Sociedad • Una moda que llegó para quedarse

La vida en pinta

El aumento de la producción y de bares dedicados a cerveza artesanal genera una nueva forma de consumo. Desde el sector aseguran que aún queda mucho terreno por recorrer.

Iván Holik // Domingo 31 de diciembre de 2017 | 14:15

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El litro puede salir desde cinco pesos hasta 40 o 50.

Salir a tomar una cerveza con amigos es una costumbre de la juventud porteña que, en los últimos años, aumentó gracias a la aparición de los locales de cerveza artesanal. “La fabricación, comercialización y consumo de esta bebida van de la mano con un movimiento cultural internacional relacionado a lo artesanal, producciones pequeñas, economías informales y muchas veces familiares o personales”, opina Susana Andrada, titular del Centro de Educación al Consumidor (CEC).

 

La primera cervecería artesanal de la Argentina se creó en El Bolsón, en 1987. En un comienzo, los locales que abrían estaban ubicados en el sur del país. En Ciudad de Buenos Aires comenzó hace unos cuatro o cinco años, hasta que explotó en 2016”, dice el sommelier de cerveza Tomás Treschanski, conocido en Instagram por subir contenido dedicado al producto.

 

Federico Ferrer, dueño de Siberia Bar, que abrió en 2016 en Palermo, asegura que la aparición de la cerveza artesanal es un fenómeno sumamente nuevo para la Ciudad, y que se encuentra en constante expansión. “Antes uno conocía la cerveza rubia, roja y negra, pero en realidad existen más de 400 estilos y en la Argentina recién estamos por los 120. Eso es lo que hace que el sector esté renovándose constantemente”, asegura.

 

Dependiendo de la zona, la pinta (vaso de poco más de medio litro) varía entre los 80 y 100 pesos.Existen muchas variables, como los materiales o los insumos utilizados. Esto no quita que el negocio sea sumamente rentable: si sale más el litro, la venden más cara, y si sale menos, también. Lo que necesitás es mucha inversión inicial porque los equipos son muy caros, pero después los costos son pocos. El litro puede salir desde cinco pesos hasta 40 o 50”, explica el sommelier. Cristian Santoro, dueño de Camba Bar, en Palermo, hace más de tres años que cocina cerveza y diez que consume. “Si uno tiene el capital, como todo boom que se desarrolla, está tentado a entrar. El mercado tiene potencial suficiente como para que todos seamos protagonistas”, opina.

 

Respecto a la vigencia de este fenómeno, Treschinsky pronostica algo similar a lo ocurrido en los Estados Unidos en los '80, cuando empezó el boom de esta bebida: "Las cervecerías van a crecer mucho, entonces cada vez la gente va a estar más acostumbrada y las cervezas comerciales van a perder un poco de terreno”. Por su parte, Andrada, la titular del CEC, agrega que “la cerveza artesanal es parte de una moda y también de una forma de vida", y explica: "El consumidor de este tipo de bebidas está produciendo un cambio en el consumo y, por lo tanto, las marcas tradicionales están perdiendo terreno frente a este nuevo fenómeno. El tiempo dirá si es simple moda o es una tendencia mundial que va creciendo”.

 

Tipos de cerveza

 

Existen dos estilos de cerveza: Lager y Ale. La principal diferencia es la levadura que se utiliza y la temperatura de fermentación, que en el primer caso ronda entre los 8 y 13 grados. “Son cervezas más limpias, claras y, en promedio, demoran más en hacerse, debido a los tiempos específicos de descansos que tienen", explica Cristian Santoro, dueño de Santoro Bar. Las Ale, por su parte, fermentan a temperaturas de entre 15 y 25 grados, generando un producto "con más cuerpo y que puede tener mayor tenor alcohólico y sabores más complejos”, afirma.

 

Respecto a las variedades que más consume el público porteño, Santoro dice que, “en este momento, son las de graduación alcohólica moderada y lupulado medio, como la Irish Red Ale, la Golden o la Honey". "Las personas que consumen regularmente cerveza artesanal tienden a volcarse por la experimentación de estilos más complejos. En este caso, la IPA es la reina, ya que los perfiles aromáticos dados por el lúpulo generan productos con distintos niveles de amargor, sabores y olores”, concluye.

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