Sociedad • La salud del futuro

Camino a la inmortalidad

La amenaza de enfermedades terminales y discapacidades, así como de la propia muerte, podría convertirse en anécdota en las próximas décadas, gracias al avance de la biotecnología.

Juan Ignacio Grille @IgnacioGrille // Martes 31 de octubre de 2017 | 15:13

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La biología sintética como eje clave en la evolución de las personas. (Foto: Pixabay)

Los implantes para recuperar órganos o funciones perdidas serán una realidad, pero la fusión hombre-máquina tendrá un alcance mayor que una prótesis controlada por el sistema nervioso. Según distintas publicaciones científicas, los implantes cibernéticos más disruptivos se darán en el ADN a una escala imperceptible para el ojo humano. Estructuras diminutas ubicadas en lugares estratégicos del cerebro y conectadas al sistema nervioso, o arrojadas dentro del flujo sanguíneo, permitirán corregir fallas en el organismo y mejorar las capacidades biológicas que ofrece la naturaleza.

 

En 2015, un equipo liderado por Ido Bachelet de la Universidad Bar-Illán de Israel inició el primer tratamiento de un paciente con leucemia mediante el uso de nanobots (robots que miden una millonésima parte de un milímetro) hechos de ADN. Se trata de "máquinas" diseñadas para aislar y destruir las células cancerígenas sin tocar las sanas. El crecimiento de la nanobiomedicina permitirá el rejuvenecimiento celular, lo que erradicaría enfermedades terminales y permitiría el tratamiento exitoso de afecciones como la diabetes y el Alzheimer.

 

Así, la esperanza de vida aumentaría radicalmente. Según Ray Kurzwell, hoy director de Ingeniería en Google, dentro de 20 años existirán los medios para reprogramar el software del cuerpo de la Edad de Piedra “de forma que se pueda detener y luego revertir el envejecimiento. La nanotecnología permitirá vivir por siempre".

 

En la misma línea, el ingeniero Fernando Zerboni, a cargo de la cátedra "Negocios del futuro" en la Universidad de San Andrés, identifica la biología sintética como eje clave en la evolución de las personas: "Terminaremos con las enfermedades genéticas. Se mejorará la biología usándola como si fuera una computadora. Desde que tenemos el genoma humano descifrado, esto se volvió una cuestión de programar", afirma.

 

Asimismo, resalta el desarrollo del CRISPR/Cas9, una técnica que permite cortar y alterar el ADN "como con una tijera" para modificar cualquier gen, que ya se usó en humanos. "El debate ético es enorme, se pueden diseñar personas a medida. No sé cuánto hay hoy de ficción y cuánto de realidad, pero está cada vez más cerca", pronostica antes de señalar que la ciencia está generando materiales y organismos nuevos. Uno de ellos es el grafeno, que conduce mil veces más electricidad que el cobre y es 150 veces más resistente que el acero. Será, según el académico, el insumo revolucionario de la nanotecnología en menos de 30 años. 

 

 

Ya existe una técnica para cortar y alterar el ADN "como con una tijera" 

 

Por otra parte, la doctora en Bioquímica Valeria Bosio, investigadora del CONICET y docente de la Universidad de La Plata, destaca la biomimética como una tendencia innovadora con aplicaciones a futuro. Se trata de un campo interdisciplinario que intenta imitar un proceso biológico a partir de la creación de materiales, sistemas sintéticos o máquinas mediante la ingeniería, la química y la biología. “Observar la naturaleza en algún proceso que muestre un mecanismo en particular podría resolver situaciones concretas que el propio organismo no puede”, asegura Bosio. A modo de ejemplo, señala el caso de los canguros, usados como modelo de células en los laboratorios de cultivos, que pueden regenerar su piel en pocas horas a partir de una proteína que se encarga de reparar el tejido dañado.

 

Otro caso similar es el trabajo del profesor David Kaplan, director del Instituto de Ingeniería Tisular en Boston, que busca prolongar la vida del ser humano a partir de gusanos de seda y arañas. Hoy la comunidad científica utiliza propiedades recientemente descubiertas de esos animales para fabricar nanodispositivos que liberen medicamentos en el organismo o censen moléculas. Así, se podrá realizar un diagnóstico integral y preciso, y regenerar tejidos dañados del cuerpo en poco tiempo. Bosio también destaca una publicación reciente de la revista Nature en la que se describe el mecanismo de agarre a rocas de los mejillones como una posible inspiración para restaurar el tejido de huesos fracturados.

 

De esta forma, la naturaleza combinada con la innovación tecnológica será la clave para perfeccionar al humano del futuro, y acercarlo a una era de inmortalidad.

 

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