Sociedad • Proyecciones de la evolución

El humano del mañana, con ideas de hoy

El avance de la biotecnología ofrece diversas alternativas para potenciar y redefinir la especie. Especialistas pronostican que la clave será la complementación con las máquinas. Empresas multinacionales trabajan en proyectos para conectar el cerebro a Internet y ampliar sus capacidades.

Juan Ignacio Grille @IgnacioGrille // Miércoles 01 de noviembre de 2017 | 16:14

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Los cyborgs, una de las posibles evoluciones humanas del futuro. (Foto: Pixabay)

En plena ola informativa sobre los dispositivos tecnológicos que comenzarán a perfeccionarse y comercializarse en los próximos años, algunos especialistas dedican su atención a innovaciones más profundas: la biotecnología que dará origen al humano del futuro. Las amenazas que implica la eventual superioridad de la robótica combinada con la inteligencia -e incluso conciencia- artificial otorgan una mayor relevancia a la necesidad de crear herramientas para no quedar rezagados frente a ella. 

 

La biotecnología es la rama que busca potenciar los sistemas biológicos. Según el biotecnólogo británico Christopher Lowe, de la Universidad de Cambridge, esas mejoras pueden lograrse por medios tecnoelectrónicos (implantes y prótesis) o por procedimientos químicos, como drogas que mejoran la cognición, el estado de ánimo o el rendimiento. Es decir que los avances no se darán únicamente en el ámbito de la salud sino también en lo recreativo y el estilo de vida. El ingeniero mecánico José Luis Cordeiro, fundador de la Universidad de la Singularidad, denomina "poshumano" el resultado de esas nuevas aplicaciones, cuyas bases ya están ocurriendo hoy y que, aunque no hay definiciones garantizadas en cuanto a plazos, en menos de 50 años podrían ser una realidad dominante.

 

En ese sentido, el ingeniero industrial Fernando Zerboni, a cargo de la cátedra "Negocios del futuro" de la Universidad de San Andrés, afirma que la clave será la combinación del hombre con la máquina: "Los cyborgs no son bichos raros como suenan. El cerebro tiene la plasticidad para recibir nuevos sentidos, como el de orientación que tienen las palomas".

 

 La combinación del hombre con la máquina, clave para el futuro (Foto: Max Pixel)

 

Según el académico, el robot va a competir no sólo contra la persona, sino contra la versión ampliada de ella; por caso, mediante exoesqueletos. "Algunos dicen que podrán conectarse a nivel neurológico y las interfaces entre las computadoras y las personas serán cada vez más automáticas, con la posibilidad de dar órdenes a las cosas con el cerebro", explica. Además, observa que la conexión permanente a la red ya existe mediante los smartphones, y será una cuestión de tiempo que el celular se comunique directo con la mente: "Lo que uno no se termina de imaginar es cómo conectarse y desconectarse. Si hay un chip interno o no, eso es más complicado".

 

GIGANTES EN ACCIÓN

Quien trabaja en alternativas concretas para esa proyección es Elon Musk, fundador de Tesla y SpaceX, con la creación de la empresa Neuralink, en marzo. Con ella se aspira a crear una red de electrodos que pueda implantarse en el cerebro y permita conectarlo a alta velocidad con computadoras, redes u otros cerebros. Esos electrodos incluso permitirían, en un futuro, cargar y descargar pensamientos. Según el emprendedor, sólo un cerebro humano potenciado tecnológicamente dará la oportunidad a la humanidad de estar a la par de los avances en inteligencia artificial. Se pronostica el lanzamiento del primer producto de este tipo en apenas cinco años.

 

En sintonía, la red social Facebook presentó su proyecto "Building 8", que trabaja en un dispositivo externo y no invasivo para escribir con la mente. Un equipo de 60 ingenieros intenta construir una interfaz cerebro-computadora capaz de escanear imágenes ópticas a un ritmo de 100 veces por segundo. De esa forma, la mente podría escribir sin necesidad de teclear unas 100 palabras por minuto en promedio. En la actualidad, una persona puede tipear un máximo de 40 en ese tiempo.

 

EL COMPLEMENTO PERFECTO

Ante esa perspectiva, el ingeniero Zerboni opina que no habrá competencia sino complementación entre la robótica y el humano. "No creo en el mundo dominado por robots sino en uno con personas y objetos conectados. Hay cosas que al robot le cuesta mucho y a nosotros no, y viceversa. Me puedo olvidar un número de teléfono, pero puedo detectar si una persona es buena o mala", ejemplifica.

 

El robot competirá contra la versión ampliada de la persona. (Foto: Max Pixel)

 

En la misma línea se expresa Marcelo Rinesi, científico de datos y director del Institute for Ethics and Emerging Technologies, una usina estadounidense de tecnologías emergentes. Si bien considera fútil un intento de competir con la robótica, sí ve factible un avance en la alianza con la robótica e inteligencia artificial mediante interfaces neuronales o biológicas en general, y con objetivos médicos, sociales e incluso recreativos. Por caso, el emprendedor y tecnólogo Santiago Bilinkis, autor del libro "Pasaje al futuro", explica que un exoesqueleto o una prótesis pueden devolver a una persona paralizada la capacidad de mover su cuerpo, pero también podrá dotar a una sin discapacidades de habilidades inalcanzables de otro modo: más fuerza, mayor resistencia o precisión ilimitada, por ejemplo.

 

Con respecto a los avances cognitivos, Rinesi señala que la mayoría de los nootrópicos (fármacos estimulantes) en evaluación apuntan a mejoras en la concentración, y que otras técnicas como la estimulación magnética o eléctrica a través del cráneo pueden mejorar la velocidad de respuesta. No obstante, considera conservadores esos enfoques, con efectos mensurables pero leves y, en muchos aspectos, no muy superiores a la cafeína y la nicotina. "La integración con tecnología externa parece potencialmente más interesante, desde la estimulación o supresión deliberada de emociones o sensaciones hasta la integración de computadoras como coprocesadores cognitivos", compara.

 

Incluso el célebre físico Stephen Hawking sintetizó el panorama poshumano: "Estamos entrando en una nueva era en la que integraremos la tecnología a nuestra naturaleza, una era en la que ya no se podrá saber qué es humano y qué no. La convergencia final del ser humano y la máquina es inevitable, un proceso que redefinirá lo que significa ser humano".

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