Sociedad • Emprendimiento familiar

Patagonia Single Malt

Desde hace quince años funciona en Chubut la primera destilería de malta de whisky de la Argentina. Creada por los Serenelli, "La Alazana" aspira a tener productos de un mínimo de entre 8 y 10 años.

Valeria Casal // Jueves 12 de octubre de 2017 | 17:35

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El whisky fue distinguido en la Scottish Craft Distillers en Escocia.

Agua, levadura y malta. Estos son los tres componentes que, utilizados correctamente, dan como resultado el whisky de malta, mejor conocido como single malt. Para ser llamado así tiene que utilizarse únicamente cebada malteada y producirse en una destilería.

 

Esta bebida nace en el campo, cuando la cebada empieza a echar raíces en la tierra. Para convertirla en la malta que luego será utilizada en el proceso, debe ser malteada, es decir, provocarse la germinación para luego interrumpirla mediante un proceso de secado. Originalmente esta última parte se hacía con turba; es por eso que antes todos los whiskys eran ahumados. Hoy el desarrollo de nuevas tecnologías permite otras formas de secado, por lo que existen whiskys con distintas intensidades, ahumados y no.

 

La cebada debe ser "malteada" para usarse en el whisky

 

La bebida está íntimamente relacionada con Escocia e Irlanda, sus lugares de origen, y desde hace algunos años también con el sur argentino. Esto porque en la zona andina de Chubut, sobre la ladera del imponente Cerro Piltriquitrón, en el Paraje Las Golondrinas (Lago Puelo), se encuentra la primera destilería de whisky de malta del país.

 

El emprendimiento pertenece a la familia Serenelli, que vive allí desde hace más de 15 años. Luego de haber investigado, haber hecho destilados de maíz y frutas durante algunos años y visitado destilerías en Escocia, en 2011 Néstor y Lila fundaron “La Alazana Whisky, llamada así en memoria de un caballo alazán que les pertenecía. Es el mismo nombre que lleva el centro de equinoterapia de su chacra, en el que actualmente siguen trabajando.

 

Néstor y Lila fundaron la empresa hace quince años

 

La pasión, la dedicación, el trabajo en familia y el amor por esta bebida los llevaron a lograr whiskys con perfiles complejos, difíciles de alcanzar. En octubre de 2015 su producto fue distinguido con la medalla de oro en la Scottish Craft Distillers en Pitlochry, Escocia, un gran logro y un importante reconocimiento para ellos, pero Néstor asegura que la satisfacción más grande es ver que las personas que probaron su whisky vuelven a la destilería en busca de más botellas.

 

El agua es fundamental para el proceso del whisky. Los Serenelli enviaron una muestra a un laboratorio de Escocia, donde les informaron que era excelente para los parámetros que necesitaban. También hay que tener en cuenta que la zona tiene un clima templado esencial para el añejamiento.

 

Para que el aguardiente de malta -que se logra por un proceso de destilación- sea llamado whisky, debe añejarse mínimo tres años en barricas que, generalmente, tuvieron un uso anterior, como por ejemplo para jerez, bourbon o vinos. A pesar de que La Alazana ha presentado distintas variedades de la bebida, las partidas son limitadas ya que apuntan a tener whiskys con un mínimo de entre ocho y diez años de añejamiento. Deben seguir siendo pacientes para lograrlo. Y a pesar de que queda un largo camino por recorrer, la familia disfruta cada paso para llegar a su objetivo.

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