Sociedad • Complicidad entre la Morgue judicial y la dictadura militar

"La morgue pseudo legalizó asesinatos"

Clara Sol Ponce, hija de una pareja desaparecida, busca que avancen las investigaciones sobre el rol que cumplió la morgue judicial durante la última dictadura militar. Los cuerpos de sus padres pasaron por ahí en 1982 rumbo al osario de Chacarita.  

Camila Carballo @CamiCarballo // Domingo 12 de noviembre de 2017 | 08:09

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Clara Sol Ponce milita en la agrupación Memoria Palermo, que la ayudaron a reconstruir su historia como hija de desaparecidos. 

Desde afuera el edificio parece ser como cualquier otro, la única diferencia aparente son los dos policías que custodian su entrada. Sin embargo, detrás de las puertas de madera ubicadas en Junín al 700 se esconde una historia oscura.

 

El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) realizó, en 1982, una presentación judicial en la que denunció graves irregularidades ocurridas en la Morgue Judicial desde el inicio de la dictadura cívico-militar en 1976. El expediente, que surgió a partir de la desaparición del médico Norberto Gómez, denuncia que durante este período la morgue realizó autopsias, extendió múltiples certificados de defunción y ordenó la inhumación de varios cadáveres de personas detenidas-desaparecidas por orden de las fuerzas militares y sin la intervención de un juez.

 

“En la causa se enumeran 106 casos de personas que pasaron por la Morgue Judicial y se deja de manifiesto la complicidad que existía entre la Cámara del Crimen, que dejaba que los cadáveres lleguen a la morgue sin seguir los pasos correspondientes, con los asesinatos cometidos por las Fuerzas Armadas”, explica la antropóloga María José Sarrabayrouse Olivera en su libro “Poder Judicial y Dictadura”.

 

Clara Sol Ponce, hija de Inés Alicia García y Segundo Manuel Ponce (militantes del ERP y víctimas de la dictadura), cuenta que en aquel momento cualquiera dejaba un cuerpo en la morgue y nadie informaba ni hacía intervenir a la autoridad correspondiente.

 

Sol se enteró a los 19 años que era hija de desaparecidos. Hasta ese momento era una adolescente más, como tantos de aquella época, a la que le habían dicho que sus padres habían muerto en un accidente. Actualmente milita en Memoria Palermo, donde la ayudaron a reconstruir su historia.

 

Después de mucho investigar, en 2015, pudo descubrir que sus padres pasaron vía Morgue Judicial, por inhumación administrativa, al osario general del Cementerio de la Chacarita. “Al indagar supe que la causa de la Morgue, del 82, es por no haber informado sobre la gran cantidad de cadáveres que pasaron por allí. De tener 20 NN al año pasaron a tener cientos, entre los cuales estaban mis padres”, señaló.

 

Los médicos que realizaban las autopsias no informaban los signos de tortura ni los disparos a quemarropa y en lugar de notificar sobre la situación a la Justicia Civil, el cuerpo médico forense remitía directamente al Primer Cuerpo del Ejército.

 

En la causa de la Morgue fue procesado Mario Pena, quien era presidente de la Cámara del Crimen, por violación de los deberes de funcionario público, pero luego fue sobreseído por prescripción. Por su parte, la Corte Suprema llevó adelante un expediente administrativo sobre el tema. "La Morgue cumplió órdenes y pseudo legalizó asesinatos porque una vez que pasaban a osario general no había cuerpos ni pruebas”, indicó Sol.

 

El 12 de noviembre de 2016, como un acto más de su constante lucha, Clara Sol y a sus compañeros de Memoria Palermo colocaron baldosas en la entrada de la morgue buscando señalar a esta institución como cómplice del terrorismo de Estado. Sin embargo, desde la morgue negaron tener alguna vinculación con las baldosas y aseguraron que todo lo relacionado a la dictadura era un tema cerrado.

 

 

Actualmente, Sol y Pablo Llonto, abogado especialista en derechos humanos, buscan reflotar la segunda parte de la causa de la Morgue Judicial y le solicitaron al juez Daniel Rafecas que investigue el incumplimiento de los deberes de funcionarios públicos y la complicidad en el encubrimiento. Ella explica que el impulso que tenga la causa va a depender de su difusión mediática y de la cantidad de familiares de desaparecidos que se comprometan ya que eso implica “hacer que mucha gente que fue muy maltratada por la Justicia vuelva a creer que algo de este estilo va a dar fruto”.

 

Finalmente, Sol contó que desde el Sindicato de Trabajadores Judiciales (SITRAJU) recibieron mucho apoyo y que incluso ellos se enteraron de cinco personas que estaban en las listas de desaparecidos por la Morgue que eran empleados judiciales y nunca lo habían sabido. “Hasta ese nivel la Morgue tapa y aún sigue funcionando así”.

 

 

 

 

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