Sociedad • Crisis económica

Un mercado en caída

El INDEC indica que la industria textil cayó 13,3 por ciento y que miles de trabajadores se encuentran en una situación muy precaria. Los empresarios piden reducir la inflación y la presión tributaria. Las costureras, el sector más débil de la cadena de producción.

Lucio Delgado @lucioddelgado // Martes 05 de septiembre de 2017 | 14:48

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Las costureras son el eslabón final de diferentes empresas privadas. (Foto: Télam)

Desde hace tiempo la industria textil disminuyó su producción, generando el cierre de fábricas y el despido de cientos de empleados. El último Estimador Mensual Industrial (EMI) a cargo del INDEC indicó que esta industria cayó 13,3 por ciento (sólo mide hilados de algodón y tejidos) en relación al año pasado.

 

El secretario del sector industrial de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y licenciado en Administración de Empresas, Pedro Cascales, afirmó que “tanto el comercio como la industria textil llevan más de 20 meses de caída de la actividad, enmarcados en cinco años consecutivos de baja" en las ventas. “A eso se agregan los costos de alquiler de locales y los derivados de los elevadísimos costos de los juicios laborales”, añadió.

 

Según un relevamiento de la CAME, la producción de artículos textiles y prendas de vestir se retrajo 7,6 por ciento anual en comparación con mayo del año pasado. Pero a pesar de estos números, el INDEC señaló que la actividad industrial en general presentó una suba de 2,7 por ciento, lo que resulta contradictorio con respecto al sector textil.

 

Pero la situación del sector es aun más complicada. Según Mónica Basterrechea, secretaria general del Sindicato de Trabajo a Domicilio Textil y Afines, en Mar del Plata “hay 4 mil costureras que están con máquinas en su casa y sólo algunas trabajan en talleres donde hay dos o más costureras”.

 

 Basterrechea junto a su máquina de coser. (Foto: Facebook)

 

Las costureras son el eslabón último de diferentes empresas privadas que envían las prendas a sus hogares para finalizar su producción. “Son las más precarizadas en el sector y hoy enfrentan una dificultad grande porque bajó muchísimo el trabajo”, afirma Basterrechea.

Mónica Basterrechea junto a su máquina de coser (foto: Facebook)

 

El sindicato rige bajo la ley N° 12713, que se aprobó en 1941 y reglamenta el trabajo a domicilio. Pero Basterrechea expresa que "según los inspectores, el registro de dadores de trabajo y el registro de empleados costureros dejaron de existir, entonces la actividad no está más controlada, continúa en negro y precarizada”.

 

Por otro lado, Ricardo Krizer, dueño de Próximo Siglo S.R.L., un local del barrio de Balvanera especializado en telas deportivas, declara: “El negocio sigue con normalidad y no hubo cambios; las fábricas que cerraron lo hicieron por falta de inversión”.

 

Entre las acciones que se deben realizar para que el sector mejore, Cascales propone “bajar los niveles de inflación en tanto que, en la medida en que se logre, permitirá un mayor poder adquisitivo del consumidor y por ende mejorar la actividad económica”. Por último, agrega que “se deberían concretar la reducción y reestructuración de todos los impuestos nacionales, provinciales y municipales”.

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