Sociedad • Solidaridad

"En India el maltrato a los pobres está mucho más aceptado"

Agostina Di Stefano es argentina y durante casi tres años vivió en India. En un barrio muy pobre de Nueva Delhi trabajó como voluntaria en un refugio que le cambió la vida.

Melissa Gonzalez // Miércoles 26 de julio de 2017 | 17:52

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Agostina (de remera naranja) junto a algunas de las mujeres que asisten al refugio. (Fotos: Facebook Mujeres de Motia Khan)

Agostina Di Stefano es una profesora de inglés argentina que llegó a Nueva Delhi, India, en 2014. Viajó con su novio, de Médicos Sin Fronteras, y su hija pequeña. Había trabajado en barrios vulnerables de Buenos Aires y en la India entró como voluntaria en Motia Khan, un refugio para personas “dalits” en el que viven 25 familias y donde ella armó una escuela, que lleva el mismo nombre.

 

Como en junio terminó la misón de su novio en India, la familia dejó Delhi para instalarse en Indonesia. Pero Agostina seguirá cerca de Motia Khan, y va a comenzar con proyectos solidarios en el nuevo destino. Su aliado son las redes sociales, mediante las cuales consigue financiamiento y da a conocer las historias de los chicos. Cuenta con el apoyo de dos ONGs, una india y otra francesa.

 

-¿Cómo llegaste a Motia Khan?

-Todo cambió cuando conocí a una médica colombiana que me contó que iba a Motia Khan shelter. Es un lugar brindado por el Gobierno donde se permite que la gente acampe pero no se le da nada más. Ella me contaba que iba con unas francesas dos veces por semana a regalar leche y avena y a brindar asistencia médica básica. En marzo de 2016 decidimos alquilar un lugar más lindo a una cuadra de ahí, que ahora funciona como escuela y taller de costura para las mamás.

 

-¿Cómo te adaptaste al lugar?

-El primer día entré nerviosa pero me encontré con una nena que se sentía muy mal: estaba llena de parásitos, tenía la panza muy inflada y era súper flaquita. Entonces le compré un remedio y empecé a visitarla sin las francesas. Nadie hablaba inglés, y yo no hablaba hindi, pero me arreglaba con gestos. Las mujeres francesas para 2014 ya hacía como tres años que iban, pero sólo dos veces por semana, y se involucraban en los casos más graves. Yo quería involucrarme de otra manera, hacer algo mucho más grande, entonces hice un censo con la ayuda de una amiga que hablaba el idioma, para ver quiénes eran esas personas, cuál era su casta, su tribu.

 

-¿Y quiénes eran esas personas? 

-Los dalits o “intocables” son la casta más baja del hinduismo. Se ocupan de los trabajos que nadie quiere hacer, aunque hoy en día hay gente dalit que es rica, empresaria; como un nuevo rico que nadie quiere. Son intocables porque están sucios, no tienen documentos, no les corresponde nada, no van a los hospitales porque nadie los atiende, y además son oscuros para lo que es el norte de India. Solamente trabajan como vendedores de globos o juguetes en las esquinas, mendigan, viven en la calle, no pueden acceder a las cosas. Aparte los maltratan muchísimo. Después están las tribus como Pardi, que es de donde proviene la mayoría de nuestras familias. Las personas de esta tribu tradicionalmente eran cazadores y cuando se prohibió la caza pasaron a no tener actividades.

 

-¿Qué paralelismos encontrás entre los dalits y la gente en situación de calle en Argentina?

-Es lo mismo, gente ignorada y maltratada; pero para nosotros al menos está mal visto, entonces nadie maltrata ni pisa con el auto a un chico de la calle. Por más que te parezca un vago o un ladrón, tenés cuidado. Los indios no, los pasan por arriba con el auto y después se van a tomar un café. El maltrato está mucho más aceptado.

 

-¿Cómo vive la gente en Motia Khan?

-Motia Khan es un área del centro de Nueva Delhi, es un barrio. El refugio y la escuela llevan el nombre del barrio. La gente vive hacinada en casas muy chiquitas. Es como una villa pero con mucho menos espacio. Las casas por ahí son de cinco metros cuadrados y solamente cuentan con un colchón, que normalmente está apoyado contra la pared; el resto de las cosas las hacen afuera. Bañarse, por ejemplo. No hay baños en las casas.

 

-¿Qué modelo de educación usaron como referencia para la escuela?

-A mí me parece que si en una aldea en Etiopía, por ejemplo, los chicos saben ir a buscar agua en el desierto, ¿de qué les sirve aprender las tablas? Creo estúpido que nosotros como occidentales, incluso con buenas intenciones, tengamos el tupé de decir qué necesitan ellos. Entonces en eso soy bastante relativista, aunque me cueste. Los maestros en India enseñan por repetición, gritan a los niños, los zamarrean; a mí esas actitudes no me gustan, pero soy yo la que viene de afuera , entonces con el tiempo traté de enseñarles cosas que para mí eran importantes pero siempre con base india.

 

-¿Hay alguna situación que hayas vivido como voluntaria de Motia Khan que siempre recuerdes?

-Siempre recuerdo un día que fue increíble para mí. Llegué y estaban las francesas dando leche, había una pediatra incluso; cuando subo, me encuentro con una mujer que estaba desangrándose. Su bebé estaba a casi un metro de ella. La placenta todavía ahí. Las mujeres que la asistían tiraban del cordón sin ningún éxito. Las francesas no quisieron meterse, entonces llamé a una ambulancia e inventé algo para que viniera. Llegamos al hospital y a la mujer la ingresaron a una sala. "¿Qué va a pasar con la bebé?", pregunté, y me dijeron que ese no era un hospital de bebés así que no se harían cargo. Entonces la agarré y traté de que estuviera más calentita, porque estaba muy helada. El hospital de niños estaba a dos cuadras; pregunté si podía llevarla en compañía del padre y me dijeron que no porque la mujer estaba muy grave. Entonces sola me llevé a la bebé al hospital de niños. La pusieron en una incubadora y me dijeron que fuera a comprar leche y pañales. Estuve todo ese día cuidando a la bebé y en un momento fui a ver a la madre; me dijeron que si no conseguían dos unidades de sangre A+, moriría, y como no tenían en ese hospital había que ir a buscar a la Cruz Roja. Entonces fui con la orden. Salí de ahí con una caja de telgopor y un mono me la quiso sacar. Llevé la sangre, me ocupé de que la bebé estuviera bien y recién entonces pude volver a mi casa.

 

-¿Cuál fue el momento más triste y cuál el más feliz de lo que viviste ahí?

-Momentos tristes en Motia Khan, miles. Todas las veces que se murieron niños. El peor fue una de las veces que fui a visitar al hospital a una nenita. Había una mamá que se había ido sola desde lejos a atender a su hijo y yo cada día que iba a visitar a la nena veía a esta señora cuyo hijito estaba siempre peor. Justo ese día fui con una francesa, pediatra, y me dijo que ese nene estaba muy mal enchufado, que lo que estaban haciendo estaba mal, y justo cuando dijo eso el nene se empezó a descompensar y murió. La francesa me dijo que en cualquier otro lugar ese nene se habría salvado, que había fallecido porque nadie estaba ahí para controlarlo, porque su mamá no sabía qué tenía que hacer, porque nadie se comunicó con ella para explicarle. Ese nene se murió porque era pobre y su mamá estaba muy desconsolada. Me marcó mucho verla tan desesperada llorando por la muerte del hijo que ocurrió de un momento a otro. Lo mejor es que pasan los años y niños a los que yo había visto desnutridos ahora están sanos, corriendo, estudiando, leyendo, escribiendo. Felices. 

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