Sociedad • Jóvenes

"A los chicos que delinquen hay que ayudarlos a tener un proyecto"

Lorena López, psicóloga y directora del Instituto General José de San Martín, en Parque Chacabuco, conversó con Publicable sobre la situación de los adolescentes que cometen delitos y están detenidos.

Rocío Wischñevsky @rochiwy // Viernes 07 de julio de 2017 | 17:17

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La baja de la edad de imputabilidad es un debate que vuelve a la esfera pública argentina periódicamente. (Foto: Télam)

-Cuando un menor entra en un instituto, el objetivo es que recapacite y no vuelva a delinquir; ¿qué esperan los profesionales que trabajan con ellos ahí dentro?

-En principio, que puedan empezar a pensar qué es lo que les pasa a ellos mismos, que puedan empezar a hacerse responsables de sus actos y que puedan, con ayuda de los adultos, de la institución y de sus familias, comenzar a generar un proyecto de vida diferente. Por lo menos que piensen qué es lo que les gustaría hacer y ayudarlos a encontrar los recursos para eso que les gustaría, volver a la escuela, elegir un oficio, revincularse con su familia.

 

-Las diferencias culturales entre quienes trabajan en los institutos y los chicos que ingresan son varias. ¿El choque cultural influye al momento de intervenir?

-La mayoría proviene de barrios populares urbanos, afectados por diferentes situaciones de vulnerabilidad social y económica. Es algo que se debe tener en cuenta al intervenir, porque en relación a esas construcciones culturales los adolescentes con los que trabajo interpretan la realidad, configuran sus sistemas de valores, prácticas y estrategias de supervivencia, sus modos de vincularse y comunicarse. Si bien la idea es aportarles herramientas para construir un proyecto de vida que los aleje de la transgresión a la ley penal, ese proyecto tiene que ser respetuoso e inclusivo respecto de su identidad y su cultura, y para eso hay que conocerlas y acercarse a ellas sin prejuicios. También hay que aportar otros puntos de vista que les permita el intercambio con distintas personas y distintos medios. La idea es que ellos mismos puedan pensar y repensar con un horizonte crítico que los habilite para transformar su cultura y transformarse a sí mismos.

 

-¿Podemos hablar de elecciones cuando un menor comete un delito? Porque siempre está la posibilidad de no hacerlo... ¿Cómo hacen ustedes para abordar estas situaciones?

-Es difícil hablar de “elección”. No desconozco que como sujetos toman decisiones y que cada uno, en la medida de sus posibilidades, puede responder por ellas. Sin embargo, creo que a veces las opciones no son tantas ni tan claras. No siempre pueden percibirlas conscientemente y elegir. En cierta forma la tarea que hacemos tiene que ver con eso, con habilitar opciones y facilitar caminos. La razón por la que cada uno se involucra en situaciones de tanto riesgo es más personal, puede tener que ver con la influencia de pares, a veces del propio grupo familiar. En otros casos responde a acciones más impulsivas.

 

-Desde el Gobierno Nacional se propuso bajar la edad de imputabilidad a los 14 años para solucionar los problemas de inseguridad. ¿Qué medida cree que debería encarar el Gobierno para que no haya menores que encuentren en la delincuencia la única salida posible?

-La opinión pública en general la construyen en gran parte los medios. Hoy se da por sentado que los chicos menores de 16 años comenten muchos delitos y de gravedad, y no es así. También se cree que se va a resolver el problema de la inseguridad con medidas punitivas sobre ellos. Lo cierto es que se está apostando a una medida concreta e inmediata que en principio puede apaciguar el miedo pero que en poco tiempo va a demostrar su ineficacia. El problema es más complejo de lo que se informa; por lo tanto, la solución también. La opción es proponer estrategias de prevención, exigir intervenciones integrales desde el sistema de protección de derechos, políticas de integración para los adolescentes y sus familias... Hay otras cosas que se deben hacer para resolver el problema, sabiendo que la solución no va a ser inmediata. Privar de su libertad a menores los afecta a ellos y afecta también su forma de ver el mundo, porque un chico de 14 años está en pleno proceso de sociabilización.

 

-¿Cuál es la mejor forma de ayudarlos?

-Integrarlos, darles una oportunidad, no encasillarlos en un rol como si no fueran capaces de hacer otra cosa. Eso es algo que cada uno puede hacer desde su lugar, aunque no se dedique específicamente a este campo. Para eso hay que empezar por no acusar, porque eso obstruye cualquier posibilidad de ponerse en el lugar del otro, y al mismo tiempo excluye a quien acusa de ser parte de la solución. 

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