Sociedad • Historias de vida

Un cazador de paisajes sonoros

Juan Pablo Culasso es un ciego con oído absoluto que viaja por el mundo con un grabador y un micrófono. En los últimos años, ganó concursos y grabó tres discos; ahora prepara un libro con sus experiencias.

Francisco Salvador Crespo @crespofrancisco // Miércoles 15 de marzo de 2017 | 17:59

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Juan Pablo graba y edita su material.

Son las cinco de la mañana en el Amazonas. El día está por comenzar y las aves cantan como nunca lo harán hasta que el sol se vuelva a poner. El uruguayo Juan Pablo Culasso y su guía están en el lugar, con grabadores y micrófonos profesionales, para capturar el paisaje sonoro. Aquello que, muchas veces, se deja de lado cuando se ve.

 

Culasso tiene 30 años y es ciego de nacimiento. De chico fue criado a la par de sus dos hermanos y compañeros de colegio. “Mis padres nunca me trataron como a un ciego. Siempre dejaron que juegue, que me raspe o lastime, como todos los chicos”. Fue su profesora de piano la que se dio cuenta de que tenía oído absoluto, una característica que muy pocos tienen y que permite detectar las notas musicales que producen los sonidos. 

 

Juan Pablo graba y edita su material. “De cuatro horas que paso en la selva, a veces grabo 40 minutos. Con el proceso de edición quedan 20, así que estoy mucho tiempo para conseguir muy pocos sonidos”, describe en una entrevista telefónica.

 

Su computadora Mac tiene Voiceover, una herramienta que viene integrada en el sistema que reproduce en voz o Braille lo que aparece en la pantalla. Es así como Juan edita su material. “Antes de editar leo El País de Uruguay, La Nación, Clarín, El País de Madrid y partes de The New York Times”, cuenta con orgullo.

 

Intentó estudiar biología y carreras afines pero fue rechazado, pese a que hay ciegos trabajando en el campo. Fue autodidacta, y el trabajo rindió sus frutos: participó y ganó la primera edición del reality “Súper Cerebros”, de Nat Geo, donde demostró su habilidad de identificar las aves a través de sus sonidos.

 

Su conocimiento lo llevó a colaborar con los archivos de la Macaulay Library, en Nueva York, y con el archivo sonoro de la Universidad de Campinas, en San Pablo. Da charlas y cursos de grabación en campo en Congresos de aves de toda Latinoamérica. En diciembre de 2015 viajó a la Antártida. Se quedó allí dos meses y logró capturar la sonoridad del paisaje, el aspecto que aquellos que ven a veces dejan en segundo plano.

 

Con excepción de la Antártida o aquellos lugares de riesgo extremo, viaja acompañado por Ronja, su perra guía de 10 años. La obtuvo en una escuela en Michigan, Estados Unidos, y le dio destrezas que no había alcanzado con el bastón. “Ronja fue un cambio muy importante y me siento mucho más seguro con ella”, comenta.

 

Sus grabaciones se publicaron en tres discos y está por sacar un libro sobre su experiencia antártica. Al final, “el ciego” se salió con la suya y logró trabajar de lo que le gustaba.

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