Sociedad • A días del 8M

"Sólo se les exige belleza, atributos físicos y desinhibición"

Más allá de las tres movilizaciones de #Niunamenos, el rol de las mujeres en los medios de comunicación sigue atravesado por la cosificación y la minimización, al tiempo que los casos de violencia de género recrudecen y se viralizan a modo de espectáculo.

Evelyn Lais Cantore @EveCantore // Jueves 02 de marzo de 2017 | 16:59

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Las marchas movilizaron también a los hombres. (Foto: Esteban Seijo)

La voz de la mujer se escucha menos y tenemos que pelear por nuestro espacio mucho más que un hombre”, expresa la periodista Julia Mengolini respecto del lugar que se da a las mujeres en los medios de comunicación. A pesar de las tres multitudinarias marchas bajo la consigna #NiUnaMenos, los casos de violencia machista recrudecen y son viralizados por los medios a modo de espectáculo.

 

El trato desigual se da en todos los ámbitos de la sociedad. Los medios reflejan a diario esta realidad, no sólo por las noticias sobre violencia de género sino por la cosificación y minimización de las mujeres en los programas, ficciones y publicidades. “Se difunden los casos pero a la vez hay algo de morbo que se pone en juego y aliviana el mensaje”, asegura Maia Shapochnik, profesora de Filosofía especializada en comunicación.

 

En una entrevista reciente, la actriz Cynthia Nixon, que encarnaba el personaje de Miranda Hobbes en la serie "Sex and The City", reconoció que las protagonistas tenían que "estar siempre delgadas y perfectas. Mengolini, por su parte, cuenta que en todos los trabajos que tuvo en televisión debía llegar una hora antes que los hombres “sólo por ser mujer, porque eso implica maquillaje, peinado y vestuario más importantes que el de ellos”.

 

Sobre este aspecto, Sandra Miguez, periodista especializada en salud e integrante de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género en Argentina (RIPVGAr), en una nota para el Diario Digital Femenino explicó que “en los medios de comunicación se les exige a las mujeres belleza, atributos físicos y desinhibición, mientras que de los hombres se espera simpatía e inteligencia”. Un estudio realizado el año pasado por la Universidad Católica Argentina (UCA) dio como resultado que “el 82 por ciento de las mujeres en publicidades argentinas son delgadas, el 18 está en forma y no hay siluetas que no estén en forma o sean voluminosas”.

 

Mengolini afirma que la cuestión de género en los medios entró de una manera “bastante torpe” y “sin que ningún comunicador -o muy pocos- estuviera armado en términos teóricos y de experiencia como para entender de qué se trata el feminismo”. La periodista destaca como positivo, no obstante,el hecho de dejar de llamar ‘crimen pasional’ a un femicidio y darle la entidad de un crimen de género”.

 

 

Cuando se dio a conocer la desaparición de la adolescente de 17 años Melina Romero, en 2014, el diario Clarín, diez días antes de que su cuerpo apareciera sin vida, tituló: “Una fanática de los boliches que abandonó la secundaria”. Además, la describía así: “La vida de Melina Romero, de 17 años, no tiene rumbo. Hija de padres separados, dejó de estudiar hace dos años y desde entonces nunca trabajó”. Por su parte, las integrantes del colectivo #NiUnaMenos, en una nota para Infobae, aseguraron que "se sigue poniendo la mirada sobre las víctimas y las sobrevivientes, agitando de esta manera el 'se lo habrá buscado'".

 

Mengolini manifiesta que “hay un discurso que se indigna mucho y, a la vez, no termina de magnificar de dónde sale cada uno de los femicidios, ni entiende que responden a una matriz de relaciones de poder desiguales entre varones y mujeres”.

 

El primer informe oficial sobre femicidios en la Provincia de Buenos Aires fue publicado en mayo de 2016 y dio como resultado que las mujeres jóvenes y adolescentes son asesinadas más frecuentemente por sus parejas o ex parejas. “Hay que aprovechar que el tema está sobre la mesa y hacer un trabajo más profundo en las escuelas”, plantea Maia Shapochnik.

 

El trato es desigual permanentemente, creo que todas las mujeres que estamos un poco atentas nos damos cuenta de que ocupamos otro lugar”, comenta Mengolini. Para ejemplificar, cuenta: “Entrevistando en el noticiero de C5N a un experto en un determinado tema, al hacerle una pregunta me respondió ‘pero no, mi amor’. Fue una situación muy denigrante, y claramente a mi compañero, por ser hombre, jamás le hubiera ocurrido”.

 

El Ni Una Menos puso la temática en la agenda política y social, pero también se utiliza ese lema de manera muy superficial”, afirma Shapochnik, y concluye: “Hubo un avance, pero falta bastante”.

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