Sociedad • Historias de vida

Pamela Viera: "Para las personas de la villa todo es más difícil"

La historia de Pamela Viera, abogada de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), condensa los últimos 30 años en la Argentina: de la precarización al empoderamiento. 

Chiara Finnochiaro // Miércoles 08 de febrero de 2017 | 17:18

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Pamela Viera es abogada y trabaja en ATE formando delegados y delegadas. Estudió en la Universidad de las Madres. (Foto: Facebook)

Es la hora del almuerzo, aunque al lado de Retiro, en el barrio Padre Carlos Mugica, el reloj no impone pausas al trabajo. Las calles de la villa 31 pueden simular un laberinto para el que no las transite a menudo, aunque no falta quien ayude para la ubicación. Allí se avista un edificio de varios pisos donde se encuentra el primer canal comunitario del barrio, Urbana TeVé, fundado por el legislador Milcíades Peña, que cuenta con un estudio nuevo inaugurado en 2016 por la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

 

Ahora se emite el noticiero "Desde el barrio" y allí se encuentra Pamela Viera, egresada de la primera camada del Instituto Universitario Nacional de Derechos Humanos Madres de Plaza de Mayo (IUNMA) en la carrera de Derecho, para manifestar su lucha ante el ajuste contra la institución realizado bajo el amparo de la gestión macrista. “Algunas cosas se fueron destrabando, pero de todas maneras, desde mi experiencia sindical, sé que esta gestión es muy dialoguista pero usa el diálogo para dilatar. Promete cosas que no cumple, y siempre tenés que estar ahí en pie de lucha para que las cosas se vayan dando”, expresa.

 

Pero eso no es todo lo que la delegada de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) tiene para contar. Viera es un ejemplo de la lucha por la justicia social. Durante su infancia y su adolescencia se crió junto a su familia en los barrios de la villa 21 y de San José, en Almirante Brown. Gracias a la estimulación de su madre y sus tías, la difícil situación económica-social no le significó un impedimento para trascender las barreras de la desigualdad: la educación universitaria siempre estuvo en su cabeza.

 

Cuando alcanzó la mayoría de edad, decidió inscribirse en la Universidad de Buenos Aires (UBA) para cursar Comunicación Social, aunque la crisis de 2001 la obligó a abandonar. Pero no sólo fue ese el factor: “Era muy difícil porque la gente no me integraba. No sentía que fuera una cuestión de discriminación sino de egoísmo por parte de todos. Todo el mundo iba y trataba de salvarse”, recuerda la abogada.

 

Aún así, Viera no bajó los brazos y a sus 25 años la militancia le llegó para quedarse. Empezó en una cooperativa de trabajo ubicada en un barrio donde la mayoría integraba la comunidad boliviana, muchas veces desamparada por el Estado y librada al sufrimiento de la trata laboral y la explotación en talleres clandestinos. Sin embargo, la militante cuenta que padeció cierto maltrato por parte de la conducción de la cooperativa. “Esa descalificación me hizo pensar que yo podía hacer algo más con mi capacidad, para demostrarles que yo podía más”, cuenta.

 

Estudió abogacía para hacer algo por la gente del barrio. “Veía cómo en muy poquito tiempo los abogados podían ayudar mucho. Eran muy requeridos. Estuve como 7 horas esperando un micro en Neuquén replanteándome mi vida y ahí fue cuando decidí que quería estudiar derecho”. Descubrió entonces en 2007 a la por entonces Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, fundada en el año 2000 por la Asociación Madres de Plaza de Mayo y que luego, en 2014, pasó a depender del Estado argentino. Las materias de nombres rimbombantes sonaban a revolución y justicia social, y fue eso lo que terminó de encantar a Viera, aunque ella ya tenía un cierto conocimiento sobre el instituto por haber cursado Educación Popular.

 

Hoy tiene la cabeza puesta de lleno en la acción social, con varios ejes de lucha. Uno de ellos es la libertad sindical, por la que trabaja desde ATE Capital en el equipo encargado de formar delegados y delegadas. El tema género también está presente: “Estoy dando unos talleres en un barrio cercano a Castelar Sur, donde vivo ahora. Desde hace mucho tiempo vengo trabajando la temática”, comenta. Incluso tiene pensado brindar asesoramiento jurídico en el barrio en temas de violencia de género y derecho de familia. La violencia institucional también es una temática que se cuela entre sus intereses ya que, según la abogada y militante kirchnerista, “es algo que aparece mucho en los barrios y que ahora, con este gobierno, se está intensificando”.

 

Viera recuerda el inicio de su lucha y su educación, y explica que siempre para las personas de las villas todo es mucho más difícil. “Me da bronca que haya sectores que se tengan que esforzar más para lograr lo mismo. No es justo”, expresa sin ocultar su impotencia, aunque luego admite que el acceso a una educación formal es “una herramienta que empodera mucho, fortalece el autoestima y permite ayudar a otros, y eso es algo que vale la pena”. A los chicos que viven en las villas la abogada les diría lo mismo que aconseja a sus sobrinos que hoy viven en la villa 21: “Cualquier título te posiciona en otro lugar para poder lograr tus objetivos. Depende de vos esforzarte, vencer las dificultades, probarte a vos mismo que lo pudiste hacer. El día de mañana, vos podés tener más fuerza para elegir otra cosa, para elegir otro tipo de trabajo”.

 

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