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Gracias a la ayuda de un software de diseño, una computadora y una máquina capaz de realizar réplicas de estas prótesis, la calidad de vida de cientos de personas discapacitadas mejora a pasos agigantados.

Julián Delgado (@chejulik) // Sábado 05 de noviembre de 2016 | 18:19

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Estas prótesis cuestan hasta 10 veces menos que una ortopédica. (Foto: Facebook: "Quiero Mi Prótesis 3D")

 “Yo quiero mi prótesis 3D” es una iniciativa sin fines de lucro difundida en Facebook desde 2015, organizada por un grupo de voluntarios impresores con el propósito de diseñar artículos ortopédicos y otorgarlos a las personas más necesitadas. “Todo empezó cuando vi un post en Taringa de una persona que le hizo una prótesis a su hijo recién nacido. Como soy fanático de la tecnología, me gustó mucho la idea de producir mis propias piezas mediante diseños”, comentó Raúl Plaza, el precursor de este proyecto.

 

Sin embargo, como en muchos de estos proyectos, la falta de solidaridad por parte de las instituciones o empresas impactó de forma negativa al objetivo propuesto por la iniciativa. Según afirmó Plaza, la carencia de fondos para solventar los gastos de los materiales y la falta de diseñadores para la creación de las prótesis hicieron que muchos solicitantes no pudieran acceder a los artículos ortopédicos, ya que la producción no se podía terminar de fabricar. Nadie se quiso hacer cargo de ayudarnos porque trabajamos de manera voluntaria. Ahora necesitamos volver a reunir personas para sacar este grupo adelante”, agregó.

 

A veces las personas no estiman el tiempo que lleva hacer una prótesis, no es tan sencillo. Llegamos a tardar hasta un mes en realizar sólo dos”, señaló Plaza. Aun así, el compromiso con el proyecto sigue intacto. Además, no sólo la Argentina tiene acceso a esta gran oportunidad, sino que también se donan diferentes modelos a países como Chile, Perú o Colombia. Por otro lado, a través de las redes sociales, se utilizan distintos métodos de publicidad para pedir colaboración a las personas.

 

 

El auge de las impresiones 3D surgió a partir de 2003, a raíz de la reducción de su costo de fabricación. Así, dada su facilidad para crear objetos, las impresoras pueden adaptarse a diferentes usos: desde la construcción de objetos relacionados a las industrias manufactureras tradicionales, la biomedicina y las artes, hasta el uso hogareño y la aplicación en el campo educativo. En ese sentido, los diseñadores industriales son los que les sacan el provecho máximo, ya que gracias a ellas cuentan con la posibilidad de tener un prototipo de una obra o una versión anticipada de una creación material.

 

Lo positivo de este tipo de tecnología es que es de muy bajo costo y fácil de usar comparado con otras innovaciones de fabricación por adición”, afirmó Alejandra Navarría, asistente de Ingeniería en Transporte en la Universidad Nacional Arturo Jauretche. Así, el proceso de invención de los objetos tridimensionales comienza con el diseño de diversos modelos de fabricación a partir de distintos programas informáticos como CATIA o AutoCAD. El tiempo de elaboración puede durar horas o minutos, dependiendo del tamaño de la pieza y la complejidad del modelo.

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