Sociedad • La industria pistachera

El oro verde, en alza

En Argentina, los pistachos se comercializan principalmente como snack salado y tostado en cadenas de dietéticas, almacenes gourmets y vinotecas. La suma de las cosechas de los productores más importantes ronda las 500 toneladas, y los números crecen cada año.

Eduardo Velázquez // Jueves 11 de octubre de 2012 | 18:35

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Un snack saludable: estabiliza el nivel de azúcar en sangre, contiene antioxidantes y reduce el colesterol.

 

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La industria pistachera
TÍTULO
El oro verde en alza
Por Eduardo Velázquez
BAJADA
En Argentina, los pistachos se comercializan principalmente como snack salado y tostado en cadenas de dietéticas, almacenes gourmets y vinotecas. La suma de las cosechas de los productores más importantes ronda las 500 toneladas y los números crecen cada año.
Uno de los productos por el cual es más conocido el pistacho es un helado de llamativo color verde, aunque en la actualidad es cada vez más consumido como un snack saludable. Este fruto seco, oriundo de países como Irán, Turquía e Irak, ayuda a estabilizar el azúcar en la sangre, contiene altos niveles de fibra, antioxidantes, fitoesteroles (que atacan el colesterol) y, además, genera mayor saciedad. En Argentina, el consumo interno del pistacho crece: San Juan es una de las provincias en las que se concentra la mayor producción, que abastece la demanda interna y que ya exporta a Italia, Rusia, Chile, Brasil y Venezuela.
En  la localidad de Carpintería, departamento de Pocito, provincia de San Juan, 32 kilómetros al sur de la ciudad capital, se encuentra “Pisté, Pistachos Argentinos”, que hoy cuenta con la mayor plantación a gran escala del país (50 hectáreas). Este año, el otrora experimental emprendimiento de la familia Ighani –de origen iraní– cosechó 70 toneladas de pistacho.
En 1980, Mehrdad Ighani germinó las primeras semillas que trajo de Irán, país de donde emigró en 1969 para estudiar y donde no pudo volver por la Revolución del Sha de 1979. Su familia era de tradición pistachera en Irán y el clima de San Juan, semejante al de la región donde ellos producían. “En 1990, mi padre, que tenía la certeza de casi cuatro años de producción en la finca piloto, viajó a California para importar la técnica de cultivo. En 1998, plantamos las primeras seis hectáreas a nivel comercial, todo con el material importado de los Estados Unidos”, cuenta Maximiliano Ighani, hijo de Mehrdad y gerente de “Pisté”.
El circuito productivo no es casual, los experimentos con injertos de diferentes variedades de árboles pistacheros traídos de países como Irán o Estados Unidos llevan más de treinta años, y hoy rinden sus frutos. “Nuestro crecimiento fue muy lento, tres hectáreas un año, seis el otro, cuatro el otro y así hasta llegar a las 50. Este año la empresa exportó 13 toneladas de pistacho a Venezuela, diez en formato snack y tres en pepa”, agrega Ighani.
La actividad en torno al pistacho, que ronda los 8,5 dólares por kilo en el mercado internacional, todavía no es un foco principal de atención de las autoridades nacionales y provinciales, es decir, no está catalogada de manera oficial. Recién en 2011, el gobernador de San Juan, José Luis Gioja, estuvo presente en la localidad de 25 de Mayo, en el acto de  inauguración de la planta procesadora modelo de la empresa “Polo Pistachero”, desarrollada a partir de una inversión de 6,5 millones de pesos.
“El gobierno se está interesando –un poco más– ya que tenemos en la provincia más de ocho mil hectáreas de olivos que deben ser reconvertidas, por estar en zonas muy frías que se hielan todos los años y el pistacho es el cultivo ideal, aunque todavía nadie quiere invertir. Todos esperan que el gobierno ayude con alguna promoción o diferenciamiento de impuestos”, señala el productor pistachero.
La familia Ighani sigue apostando al crecimiento de su actividad. Ahora cuenta con un vivero con 25 mil plantas para comercializar en 2013. La superficie cultivada en la provincia es de 300 hectáreas y no todo se encuentra en producción; Maximiliano Ighani estima que esta producción no superará las 250 toneladas, de las cuales se exportará un gran porcentaje.
El  rendimiento de esta floreciente actividad es alentador aunque sus productores todavía no cuentan siquiera con una cámara que los represente. Los actores del sector siguen invirtiendo desde el capital privado, en asesoramiento –importado– y en maquinarias para mejorar el rendimiento de sus cosechas. En el exterior, los pistachos argentinos son importados como materia prima para pastelería a granel, naturales o ya tostados. Argentina cuenta con los suelos y el clima aptos para el desarrollo de esta industria y para abastecer el consumo interno y externo.
RECUADRO
El pistacho
Tan exigente es el proceso de producción del delicioso fruto del pistacho (Pistacia Vera L) que la poda de diseño de la planta dura cinco años, en los cuales también necesita como mínimo ochocientas horas de frío por año, y riego intensivo durante el verano. Es en ese punto del crecimiento cuando el árbol, que tiene una vida productiva que promedia los 150 años (hay registro de uno que tenía setecientos años y producía), comienza a dar sus primeros frutos.
Los pistachos son árboles de clima desértico, provenientes del Este Medio e Irán. Es por eso que la elección del suelo es el principal factor a tener en cuenta para poder desarrollar el cultivo. El árbol del pistacho adquiere su madurez recién a los nueve años, por eso son tan importantes los cuidados en los primeros años de la planta. De acuerdo con esos parámetros, un árbol de ocho años produce, en promedio, seis kilos, mientras que uno de treinta años, 25 kilos; y uno de 50, 60 kilos por cosecha.
Se estima que la producción de una hectárea con árboles pistacheros en su etapa plena alcanza los 4 mil kilos. El uso más frecuente del fruto verde es como snack (con cáscara) al que se procesa industrialmente para tostarlo y salarlo, o sin cáscara para obtener subproductos para uso gastronómico.

Uno de los productos por el cual es más conocido el pistacho es un helado de llamativo color verde, aunque en la actualidad es cada vez más consumido como un snack saludable. Este fruto seco, oriundo de países como Irán, Turquía e Irak, ayuda a estabilizar el azúcar en la sangre, contiene altos niveles de fibra, antioxidantes, fitoesteroles (que atacan el colesterol) y, además, da sensación de saciedad. En Argentina, el consumo interno del pistacho crece: San Juan es una de las provincias en las que se concentra la mayor producción, que abastece la demanda interna y exporta a Italia, Rusia, Chile, Brasil y Venezuela.

 

En  la localidad de Carpintería, departamento de Pocito, provincia de San Juan, 32 kilómetros al sur de la ciudad capital, se encuentra “Pisté, Pistachos Argentinos”, que hoy cuenta con la mayor plantación a gran escala del país (50 hectáreas). Este año, el otrora experimental emprendimiento de la familia Ighani –de origen iraní– cosechó 70 toneladas de pistacho. En 1980, Mehrdad Ighani germinó las primeras semillas que trajo de Irán, país de donde emigró en 1969 para estudiar, y al que no pudo volver por la Revolución del Sha de 1979. Su familia era de tradición pistachera en Irán; y el clima de San Juan, semejante al de la región donde solían producir este fruto seco. “En 1990, mi padre, que tenía la certeza de casi cuatro años de producción en la finca piloto, viajó a California para importar la técnica de cultivo. En 1998, plantamos las primeras seis hectáreas a nivel comercial, todo con el material importado de los Estados Unidos”, cuenta Maximiliano Ighani, hijo de Mehrdad y gerente de “Pisté”.

 

El circuito productivo no es casual: los experimentos con injertos de diferentes variedades de árboles pistacheros traídos de países como Irán o Estados Unidos llevan más de treinta años, y hoy rinden sus frutos. “Nuestro crecimiento fue muy lento, tres hectáreas un año, seis el otro, cuatro al siguiente, y así hasta llegar a las 50. Este año la empresa exportó 13 toneladas de pistacho a Venezuela, diez en formato snack y tres en pepa”, agrega Ighani.

 

La actividad en torno al pistacho, que ronda los 8.5 dólares por kilo en el mercado internacional, todavía no es un foco principal de atención para las autoridades nacionales y provinciales; es decir, no está catalogada de manera oficial. Recién en 2011, el gobernador de San Juan, José Luis Gioja, estuvo presente en la localidad de 25 de Mayo, en el acto de  inauguración de la planta procesadora modelo de la empresa “Polo Pistachero”, desarrollada a partir de una inversión de 6.5 millones de pesos.  “El gobierno se está interesando –un poco más– porque tenemos en la provincia más de ocho mil hectáreas de olivos que deben ser reconvertidas por estar en zonas muy frías, que se hielan todos los años, mientras que el pistacho es el cultivo ideal; aunque todavía nadie quiere invertir. Todos esperan que el gobierno ayude con alguna promoción o diferenciamiento de impuestos”, señala el productor pistachero.

 

La familia Ighani sigue apostando al crecimiento de su actividad. Ahora cuenta con un vivero con 25 mil plantas para comercializar en 2013. La superficie cultivada en la provincia es de 300 hectáreas, y no todo se encuentra en producción. Maximiliano Ighani estima que esta producción no superará las 250 toneladas, de las cuales se exportará un gran porcentaje.

 

El  rendimiento de esta floreciente actividad es alentador, aunque sus productores todavía no cuentan siquiera con una cámara que los represente. Los actores del sector siguen invirtiendo desde el capital privado, en asesoramiento –importado– y en maquinarias para mejorar el rendimiento de sus cosechas. En el exterior, los pistachos argentinos son importados como materia prima para pastelería a granel, naturales o ya tostados. Argentina cuenta con suelos y clima aptos para el desarrollo de esta industria, para abastecer tanto el consumo interno como externo.

 

EL PISTACHO

Tan exigente es el proceso de producción del delicioso fruto del pistacho (Pistacia Vera L), que la poda de diseño de la planta conlleva cinco años de trabajo, durante los cuales la planta necesita -como mínimo- ochocientas horas anuales de frío, y riego intensivo durante todo el verano. Es en ese punto del crecimiento cuando el árbol, que tiene una vida productiva que promedia los 150 años (hay registro de uno que tenía setecientos años y aún producía), comienza a dar sus primeros frutos.

 

Los pistachos son árboles de clima desértico, provenientes del Este Medio e Irán. Es por eso que la elección del suelo es el principal factor a tener en cuenta para poder desarrollar el cultivo. El árbol del pistacho adquiere su madurez recién a los nueve años, por eso son tan importantes los cuidados durante los primeros 60 meses. De acuerdo con esos parámetros, un árbol de ocho años produce, en promedio, seis kilos; mientras que uno de treinta años rinde 25 kilos; y uno de 50, 60 kilos por cosecha. Se estima que la producción de una hectárea con árboles pistacheros en su etapa plena alcanza los 4 mil kilos.

 

El consumo más frecuente del fruto verde es como snack con cáscara, para lo cual se lo procesa industrialmente, a fin de tostarlo y salarlo; o sin cáscara, para obtener subproductos de uso gastronómico.

 

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