diariopublicable@teaydeportea.edu.ar

Sociedad • Entrevista

Sacándole brillo a la ciudad desde 1908

Agustín Héctor Gómez lleva 19 años en el oficio de lustrabotas. Orgulloso, asegura que no sólo saca brillo a los zapatos, sino que además ofrece “cultura ciudadana” a sus clientes.

María Paz Vila Navarro // Martes 01 de octubre de 2013 | 21:57

RSS
Resaltar resumen
   Comentá primero!
Hacer un comentario
   
Enviar a un compañero/a
   
Imprimir
nota
   
Agrandar
Texto
   
Reducir
Texto
Gómez fue apodado "el Negro Wasinton" por la marca de productos que utiliza.

Entre el caos y el ruido que caracterizan la esquina de Diagonal Norte y Florida, pleno microcentro porteño, Agustín Héctor Gómez ofrece un poco de “cultura ciudadana”: muestra fragmentos de la película argentina “La Barra de la Esquina”y los alterna con tangos y otros videos de viejos tiempos, mientras lustra los zapatos de todos sus clientes.

 

Sacate la mufa, lústrate en lo del negro wasinton”, reza uno de los carteles que decoran el puesto de Agustín Gómez, uno de los trescientos lustrabotas de Buenos Aires. Convertido en un ícono de la ciudad por sus particularidades, Gómez es el único dentro del oficio que cuenta con un “kiosco”: un puesto con silla especial para lustrar, plasma que muestra fragmentos de cine argentino y videos de tangos, aire acondicionado y protección frente a la intemperie. También llama la atención su vestimenta: un traje con una galera. Sin ese atuendo, según dice, no comienza a trabajar.

 

Apodado el Negro Wasinton por la marca de productos que utiliza, Agustín Gómez lleva 19 años en el oficio, desde que su padre enfermó y ya no pudo continuar su labor. Antes se había empleado como plomero, pintor, heladero, cafetero y hasta cartonero. De sus cuatro hijos, el mayor comenzó a ocuparse en las tardes del negocio familiar pocos años atrás.

 

Cobra 20 pesos la lustrada, que incluye una cepillada seguida de una pasada de crema para cuero y, por último, una dosis de pomada y cera. Tarda aproximadamente diez minutos por cliente. El Negro Wasinton dice que le encanta su trabajo: “Las personas se van contentas y hasta se sacan fotos; no tengo patrón ni rindo cuentas a nadie”. Sobre el futuro de su oficio, Gómez asegura: “La gente tiene que lustrarse el calzado; mientras los zapatos existan, el oficio no morirá”.

 

Soy el fundador y el presidente de la Mutual de Lustradores de Calzados y Afines de la República Argentina”, cuenta orgulloso. Hace nueve años que el gobierno de la ciudad otorgó la personalidad jurídica, y fue él quien se encargó de convocar a sus compañeros de oficio para llevar adelante la iniciativa.

 

Venimos acompañando el crecimiento de la ciudad desde 1908”, expresa una gigantografía de Agustín. Y eso es justamente lo que él intenta demostrar: que los lustrabotas ya son parte de la cultura porteña y están orgullosos de su oficio.

 

LUSTRABOTAS ORGANIZADOS

La Mutual de Lustradores de Calzados y Afines de la República Argentina no solo fue fruto del esfuerzo de Agustín Héctor Gómez, sino de todos los lustrabotas que llevaron a cabo una lucha por su reconocimiento. Aún así, una de sus mayores reivindicaciones no se ha cumplido: quieren que las autoridades del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires los autoricen a usar un mueble ergonómico que les permita “trabajar de pie, como seres humanos, para así evitar problemas de salud.

 

Los muebles -“kioscos”, como ellos los llaman- fueron donados a la mutual por la empresa de publicidad UrbanMedia, pero el gobierno porteño no aceptó el convenio. El único que cuenta con esa facilidad es Agustín Gomez, ya que fue aceptado como prototipo.

 

Los lustrabotas consideran que son discriminados frente a floristas y diarieros, ya que estos sí cuentan con un espacio propio y no deben trabajar en la calle.“Dignifiquemos el trabajo del lustrabotas; pedimos derecho a mobiliario urbano igual que floristas y diarieros”, dicen los panfletos repartidos por los trabajadores del oficio.

Enviando...
Comentarios
No se encontraron comentarios.

Facebook

Twitter

categorÍas