Política • INVESTIGACIÓN

Vicente López, donde los negocios se disfrazan de excepción

En uno de los municipios más ricos de la provincia de Buenos Aires, se aprueban proyectos de grandes desarrollos inmobiliarios como excepciones al Código de Ordenamiento Urbano. Comenzó durante la intendencia Enrique García -primero radical y más tarde, kirchnerista- y se intensificó con la gestión de Jorge Macri, primo del Presidente. ENTREVISTAS EN VIDEO.

T. Morrison, M. Klanjberg, M. Concetti y T. Gabella // Martes 27 de noviembre de 2018 | 12:45

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Se estima que desde 2011 en Vicente López se aprobaron más de 500 excepciones para construir. (Foto: Municipalidad de Vicente López)

Pablo Quarracino salió rumbo a su trabajo. Caminó media cuadra, dio la vuelta a la manzana y notó que en un terreno detrás de su casa, donde antes había otro chalet, estaban empezando a construir un edificio. Era algo atípico en Florida, uno de los nueve barrios residenciales que conforman el partido de Vicente López, donde vive desde hace más de 50 años. El edificio, que una vez construido albergaría a la misma cantidad de personas que todo el resto de la manzana, le iba a quitar horas de luz e iba a desvalorizar su propiedad. Hoy, cuando sale a colgar su ropa al patio, hay personas que lo miran desde sus departamentos.

 

Claudia López iba a comprar tornillos y arandelas para arreglar una canilla. Cuando estaba entrando a la ferretería del barrio, vio un volante en la puerta. Lo había pegado Marilyn, otra vecina de Florida Oeste, para avisar que a pocos metros de sus casas se iba a levantar un cartel de más de 100 metros de alto que iba a bajar el valor de las propiedades, quitar la luz del día, iluminar con sus faroles en la noche y hacer ruidos cuando haya viento. Desde hace 4 meses, lo primero que Claudia lee no es el diario ni su celular, sino un anuncio gigante a menos de 40 metros de distancia que dice “NUEVO ACETO REDUCCIÓN”.

 

Nadie de la Municipalidad de Vicente López se acercó para avisarles, y mucho menos consultarles, que a pocos metros de sus casas se iban a instalar construcciones aprobadas gracias a excepciones al Código de Ordenamiento Urbano (COU). Cuando Pablo vio la construcción del edificio en su manzana comenzó a consultar con organizaciones de vecinos y se enteró de que lo que les había pasado a él y a Claudia no eran casos aislados, sino que era algo sistemático que se venía dando en el partido desde hace casi 20 años. Entonces creó la organización Vecinos en Red Florida Este (VeRFE).

 

El Código de Ordenamiento Urbano (COU) es la norma municipal que establece las condiciones y los usos que pueden tener las construcciones. En cambio, las excepciones son ordenanzas aprobadas por el Concejo Deliberante para un caso en particular que permiten no respetar los requisitos establecidos.

 

Desde 1999 hasta hoy, las excepciones se mantienen inmutables a los cambios de gobierno. Durante su segundo mandato como intendente, Enrique el Japonés García dio el puntapié inicial al modus operandi que en 20 años transformaría la fisonomía del municipio. Ese año promulgó una excepción que permitió la construcción de Norcenter, un shopping ubicado sobre la autopista Panamericana, altura Debenedetti.

 

 

Plano realizado por Piera Aglietta, arquitecta y vecina perteneciente a Convivencia Urbana, en dónde se marcan las excepciones durante la primera gestión de Jorge Macri.

  

 

Con los años, la problemática se agravó. En la madrugada del 24 de diciembre de 2004, a horas de la Navidad, los concejales del oficialismo aprobaron un paquete de mega excepciones. Como señala la periodista María O’Donnell en su libro El aparato. Los intendentes del Conurbano y las cajas negras de la política, para avanzar con tales modificaciones era necesario un pronunciamiento previo del Consejo Asesor Permanente de Planeamiento Urbano (CONASPE), que no sucedió.

 

La nueva normativa permitió que se empezaran a construir edificios altos en el bajo sobre Avenida del Libertador, aledaño al Río de la Plata. Dentro de esa batería de excepciones figuraba el proyecto Al Río de Ribera Desarrollos S.A, un emprendimiento millonario de 16 hectáreas del empresario Carlos de Narváez, hermano de Francisco De Narváez, ubicado sobre Libertador y la avenida General Paz. El complejo, lindero al río, está compuesto por un polo gastronómico, un centro comercial, residencias y oficinas.

 

Dos años más tarde, en 2006, el intendente modificó el COU para esa zona y la altura permitida pasó de 6 a 18 pisos. Como corolario se inició la construcción del Vial Costero, un paseo pegado al río que le quitó una gran cantidad de espacios verdes a la zona de la costa. “El proyecto estaba destinado a crear más edificios. Fue una obra que pagó el Estado nacional en un acuerdo con Vicente López en 2009 con fondos de Vialidad Nacional. El ingeniero civil Roberto Carretero que diseñó el Vial Costero es el mismo que participó en el diseño del proyecto Al Río”, explica Carlos Roberto, ex concejal por el Partido Socialista. Como consecuencia, alrededor de 1500 vecinos se movilizaron para repudiar la política de planeamiento de García, quien también arrastraba dos causas por corrupción.

 

Se aproximaban las elecciones de 2011 y ya con 24 años de gobierno cargando en su espalda (1987–2011), la imagen del intendente estaba muy desgastada. El 23 de octubre, Jorge Macri, primo del actual presidente de la Nación, ganó la elección por un ajustado margen de 4 puntos: 38,27 por ciento a 34,18. El nuevo intendente había prometido en campaña terminar con las excepciones porque, según él, eran corruptas y una injusticia para los vecinos. Pero la pesada herencia de García lejos de solucionarse, se agudizó. Desde que gobierna Vicente López, se calcula que Macri, que se encuentra involucrado en otras causas por corrupción, promulgó al menos 500 excepciones al COU.

 

 

Los proyectos -presentados, por lo general, por las inmobiliarias- ingresan al Concejo después de tener el visto bueno desde la Secretaría de Planeamiento, Obras y Servicios Públicos, a cargo del arquitecto Sergio Botello, y son tratados en la Comisión de Obras Públicas, presidida desde 2011 por el concejal del oficialismo Antonio Rendón Russo. Son aprobadas en un gran porcentaje sin ninguna dificultad, muchas veces en el plazo de una o dos semanas, lo que los vecinos llaman un “trámite express”, ya que Cambiemos tiene mayoría propia en la Comisión y en el recinto. No obstante, en repetidas ocasiones parte de la oposición acompaña con su voto, como es el caso de Rubén Volpi, ex subsecretario de Hacienda de García y actual concejal por Unidos por Vicente López. Botello, Rendón Russo y Volpi fueron consultados varias veces para esta nota pero nunca respondieron los llamados. Sin embargo, en declaraciones a Eterdigital que datan de 2016, Rendón Russo explicó que “cuando se toma una decisión a mucha gente le gusta y a muchos otros no; nosotros siempre tenemos en cuenta lo social y lo que quiere el vecino, por eso siempre consultamos antes de votar una excepción”.

 

En el partido nunca se demolió una construcción por incumplimiento de la norma. Este precedente da lugar a las excepciones por subsistencia: excepciones que se dan a proyectos que ya están construidos aunque violen el Código de Ordenamiento Urbano. Según Norberto Antelo, ex concejal por el G.E.N, ningún edificio se construye sin saber las normas y los pisos de más o las irregularidades no son errores; sino que los desarrolladores de proyectos o las inmobiliarias, dentro de las cuales se repiten los nombres de Dic, Salaya Romero y D´Aria, ya saben de antemano que no tendrán inconvenientes legales.

 

 

 

Las sesiones son públicas pero es muy difícil seguir el tratamiento ya que no es fácil conseguir la orden del día. Además, los temas se leen por expedientes numerados, algo que imposibilita al vecino saber qué se va a votar. “En Vicente López no hay acceso a la información pública ni participación ciudadana. No se publican las órdenes del día de la sesión. Los vecinos no sabemos qué se trata. Lo único que se publica es el presupuesto municipal, la parte fiscal e impositiva del código que está vigente. Cada vez es más difícil”, explica Piera Aglietta, arquitecta perteneciente a la organización Convivencia Urbana. Según explican los vecinos, la única manera de enterarse de lo que va a tratar el Concejo es teniendo un contacto adentro.

 

Según las agrupaciones de vecinos, las excepciones al COU se tratan muchas veces sin ningún tipo de estudio ambiental. En la mayoría de los casos los estudios los presentan las mismas constructoras y solamente analizan la parcela en la que se va a desarrollar un proyecto, de modo que no tiene una mirada integral sobre la construcción en el barrio, como sucedió en el caso del proyecto Al Río.

 

 

La gran construcción que se lleva adelante en el partido no se corresponde con el crecimiento demográfico. Vicente López es uno de los partidos con población más anciana y tanto el censo de 2010 como el padrón electoral muestran que la población no crece en el municipio desde 1980. Según Carlos Roberto, éste no es el único dato alarmante: el 17% de las viviendas del partido están desocupadas. Esto lleva a pensar que las construcciones son destinadas exclusivamente a la actividad comercial y a la especulación inmobiliaria.

 

“Vicente López no solo creció en población sino que también se incrementó su parque automotor”, decía Rendón Russo, en la sesión del 3 de diciembre de 2015 del Concejo Deliberante. “Cuando vienen las inversiones, son bienvenidas al partido porque consolidan una ciudad, genera mayor ingreso a este municipio”.

 

Los vecinos argumentan que son negociados que sólo benefician a las constructoras y a las inmobiliarias mientras que los perjudicados son los habitantes por la desvalorización de las propiedades, la ausencia de sol en las casas, la rotación de los vientos y la pérdida de la identidad barrial, entre otras cuestiones.

 

Han generado el proceso de gentrificación. En el Puerto de Olivos echaron a gente humilde que vivía ahí y la transformaron en una zona de 5 estrellas. La primera vez que nos reunimos, Jorge Macri nos dijo que convenzamos a los vecinos de no vender sus casas. Una privatización de la ciudad. La regla es el que más pone, explica Flavia, arquitecta y vecina perteneciente a la organización vecinal Convivencia Urbana.

 

Según ellos, si este tipo de proyectos siguen siendo aprobados, en un futuro el municipio pasará de ser una zona residencial a una exclusivamente comercial como Núñez o Belgrano. La respuesta a sus reclamos es siempre la misma: que las obras generan un progreso para Vicente López.

 

Desde el oficialismo se argumenta que no todas las excepciones son inmobiliarias, por lo tanto, dentro de las más de 400, hay muchas que son, por ejemplo, para abrir comercios en un barrio. Más allá de los datos del Indec, sostienen que la población sí crece y que mucha gente prefiere invertir en el partido antes que en Capital y esto no esta contemplado en el COU, que establece normas que no se pueden cumplir. Además, según explican, Vicente López es el municipio en el que más autos hay por familia, por lo tanto muchas excepciones son para permitir estacionamientos dentro de los nuevos edificios y no pisos de más. Por último, también dicen que la construcción atrae empleo e inversiones al partido.

 

El gran interrogante que surge a partir de esto es es por qué no se modifica el COU. Cambiemos tiene mayoría tanto en el municipio como en la Provincia y actualizarlo evitaría los trámites burocráticos y que los proyectos tengan que ser votados cada uno por separado en el Concejo Deliberante. El impedimento de que se conozcan las declaraciones juradas de los funcionarios y concejales agita las sospechas. Según afirman los vecinos, las inmobiliarias no son las únicas que ganan con este modelo.

 

 

Plano realizado por Piera Aglietta, arquitecta y vecina perteneciente a Convivencia Urbana, en dónde se marcan las excepciones durante la primera gestión de Jorge Macri

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