Política • La economía en crisis

"El Presupuesto 2019 parte de un diagnóstico equivocado"

La economista y exdirectora del Banco Nación Delfina Rossi opinó sobre la ley presupuestaria aprobada en Diputados y con próximo tratamiento en el Senado; también sobre el impacto de la inflación y el panorama económico para fin de año.

María Florencia Quarenta @nomaderev // Viernes 02 de noviembre de 2018 | 16:00

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Para Rossi, el presupuesto implica "un ajuste implícito que no nos están diciendo". (Foto: Télam)

-¿Cuál es tu mayor preocupación con respecto al presupuesto 2019? 
Es un presupuesto de ajuste que parte del diagnóstico equivocado que dice que la crisis económica se va a resolver con el déficit cero, es decir, con un estado que gasta menos y desprotege más a las personas en el peor momento. Además, asume indicadores macroeconómicos que son la inflación cercana a un 32% y el dólar a $40, que están muy por debajo de lo que va a suceder este año. Hay un ajuste implícito que no nos están diciendo. Por eso el presupuesto prevé una caída del PBI del 0,5% mientras que el FMI ya habla de un ajuste del 1,6%. Es un escenario de recesión con inflación producto del combo de medidas económicas tomadas por el gobierno de Mauricio Macri que apostó a la timba financiera en lugar de la economía productiva.
-Después de 20 meses hubo superávit comercial, ¿es algo íntegramente positivo?
Es consecuencia de la devaluación del más del 100% de nuestra moneda; se hace imposible importar. Hay una caída de la producción industrial -la industria tiene un 60% de capacidad instalada, es decir, el 40% de las maquinarias que tenemos no están produciendo- y eso significa que se importan menos insumos para producir y menos bienes para consumir: computadoras, teléfonos, indumentaria, etc. El superávit comercial se debe casi exclusivamente a la reducción de las importaciones por la megadevaluación que tuvimos, por ello no es algo que sea sostenible en el tiempo. 
-En estos días se vio una baja y cierto control sobre el dólar, ¿a qué se debe?
Se relaciona con la política de secar la plaza, las altas tasas de interés de más del 75% de las Leliqs, de las letras a corto plazo del Banco Central como las letras del Tesoro y las Lebacs, que están arriba de un 50%, hacen que muchos inversores se queden en pesos. También se da por el dólar turista y el dólar ahorro de la clase media que está sumamente planchado porque la devaluación -que sin el aumento de los salarios, en términos reales, es la más grande de todos los países emergentes, según el FMI-, desincentiva la compra del dólar. Se vuelve muy caro y por eso vemos la caída. 
-¿Hasta cuándo el Banco Central puede sostener una tasa de interés tan alta? ¿Cuál es el mayor riesgo?
El banco central no podría -o no debería poder- mantener tasas tan elevadas, a menos que la inflación sea tan elevada, entonces la tasa real va cayendo. Por ahora estamos hablando de tasas reales de más de un 20% y esto quiere decir que le sale muy caro al Banco Central la política de secar la plaza. Es totalmente negativo para la economía que necesita de la inversión del sector público y privado para generar ocupación y movimiento. Cuando consiguen estabilizar el dólar se supone que las tasas deberían bajar, pero el problema es que no se está consiguiendo el objetivo porque el gobierno se niega a imponer controles en el mercado de capitales. Es un riesgo muy alto porque cae la actividad económica.
-¿Cómo crees que termina diciembre a nivel inflacionario? ¿Es posible controlarla si se llega al déficit cero que pretende el gobierno?
La inflación en diciembre es más probable que esté entre un 45% y 50% anual, no el 30% como decía el presidente Macri. El déficit cero es conseguible pero con un brutal ajuste como el que vienen haciendo. Por eso no tiene ningún mérito. Sí está claro que hay ciertos números del presupuesto 2019 que están dibujados porque sobreestiman ingresos que va a tener el gobierno por el aumento de las exportaciones, algo que todavía no está sucediendo.D

La crisis cambiaria, el rol del Banco Central, la inflación y la ley de presupuesto 2019 que el Gobierno del presidente Mauricio Macri pretende sancionar el próximo 14 de noviembre con los votos que ya tendría en el Senado. De yapa, el anuncio de un superávit comercial que omite su verdadera causa. El análisis de Delfina Rossi que explica por qué estamos como estamos.

 

-¿Cuál es tu mayor preocupación con respecto al presupuesto 2019?
-Es un presupuesto de ajuste que parte del diagnóstico equivocado que dice que la crisis económica se va a resolver con el déficit cero, es decir, con un Estado que gaste menos y desproteja a las personas en el peor momento. Además, asume indicadores macroeconómicos que son la inflación cercana a un 32 por ciento y el dólar a 40 pesos, que están muy por debajo de lo que va a suceder este año. Hay un ajuste implícito que no nos están diciendo. Por eso el presupuesto prevé una caída del PBI del 0,5 por ciento mientras que el FMI ya habla de un ajuste del 1,6. Es un escenario de recesión con inflación producto del combo de las medidas económicas tomadas por el Gobierno de Mauricio Macri, que apostó a la timba financiera en lugar de ir por la economía productiva.

 

-Después de 20 meses hubo superávit comercial, ¿es algo positivo?
-En realidad, es consecuencia de la devaluación de más del 100 por ciento de nuestra moneda; se hace imposible importar. Hay una caída de la producción industrial -la industria tiene un 60 por ciento de capacidad instalada, es decir que el 40 por ciento de las maquinarias que tenemos no están produciendo-, y eso significa que se importan menos insumos para producir, y menos bienes para consumir: computadoras, teléfonos, indumentaria, etcétera. Como el superávit comercial se debe casi exclusivamente a la reducción de las importaciones por la megadevaluación, no es algo que sea sostenible en el tiempo. 

 

-En estos días se vio una baja y cierto control sobre el dólar. ¿A qué se debe?
-Se relaciona con la política de secar la plaza: las altas tasas de interés -más del 75 por ciento- de las Leliqs, de las letras a corto plazo del Banco Central, las letras del Tesoro y las Lebacs, que están arriba de un 50 por ciento, hacen que muchos inversores se queden en pesos. También se da por el dólar turista y el dólar ahorro de la clase media, que está sumamente planchado porque la devaluación -que sin el aumento de los salarios, en términos reales, es la más grande de todos los países emergentes, según el FMI- desincentiva la compra del dólar.  Se vuelve muy caro, y por eso vemos la caída. 

 

-¿Hasta cuándo el Banco Central puede sostener una tasa de interés tan alta? ¿Cuál es el mayor riesgo?
-El Banco Central no podría -o no debería poder- mantener tasas tan elevadas a menos que la inflación sea tan alta que la tasa real vaya cayendo. Por ahora estamos hablando de tasas reales de más de un 20 por ciento, esto quiere decir que la política de secar la plaza sale muy cara. Es totalmente negativo para una economía que necesita de la inversión del sector público y privado para generar ocupación y movimiento. Cuando consigan estabilizar el dólar se supone que las tasas deberían bajar, pero el problema es que no se llega al objetivo porque el Gobierno se niega a imponer controles en el mercado de capitales. Es un riesgo muy alto porque cae la actividad económica.

 

-¿Cómo va a ser la inflación de diciembre? ¿Es posible controlarla si se llega al déficit cero que pretende el Gobierno?

-La inflación en diciembre es más probable que esté entre un 45 y un 50 por ciento anual, no en el 30 por ciento que decía Macri. El Gobierno puede conseguir el déficit cero pero con un brutal ajuste como el que viene haciendo. No tiene ningún mérito. Sí está claro que hay ciertos números del presupuesto 2019 que están dibujados porque sobrestiman ingresos  que tendría el Gobierno por el aumento de las exportaciones, algo que todavía no está sucediendo. Son muy optimistas.

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