Política • Elecciones en Brasil

Votantes de Bolsonaro: con la derecha en la cabeza

Con las elecciones en segunda vuelta muy cerca, un análisis sobre las ideas de quienes votarán al candidato de la ultra derecha que está a punto de ser presidente de Brasil.

J. Miceli y A. Rozemberg // Viernes 26 de octubre de 2018 | 15:54

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Las declaraciones de Bolsonaro contra las personas homosexuales y otras comunidades no parecen impactar en su intención de voto.

Las últimas encuestas de la consultora brasileña BTG Pactual indican que el ultraderechista Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal (PSL), pese a los hechos de violencia generados a partir de su victoria en primera vuelta, mantiene una intención de voto del 60 por ciento, que le alcanzaría para vencer a Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT). Sin embargo, y más allá de que quedó bastante claro en la primera vuelta, uno de los grandes interrogantes que surgen respecto de la figura del ex militar sigue siendo justamente su importante capacidad para conseguir votos pese a sus rimbombantes discursos y sus declaraciones racistas.

 

“El núcleo duro de votantes de Bolsonaro está compuesto por el ciudadano común, con poca educación política, aunque a veces con educación formal completa, pensamiento meritocrático y conservador, que gusta de escuchar frases de efecto básicas, en general muy influenciado por la televisión y harto de la corrupción endémica en nuestros países. Y algo fundamental: detesta al PT y a Lula”, sostiene Juliana Peixoto Batista, coordinadora de Red LATN e Investigadora de FLACSO Argentina.

 

Con su frase “Dios por arriba de todos”, Jair Bolsonaro ha logrado aglutinar lo que se conoce en el Congreso como la bancada BBB, conformada por los sectores ruralistas, los partidarios de las armas y la iglesia evangélica -en total 22,2 por ciento de la población-, un sector determinante en estas elecciones, que ve representados sus intereses conservadores en los dichos del candidato a favor de “la familia tradicional” y en contra del aborto y la ideología de género.

 

En esa misma línea, para Ricardo Markwald, economista y presidente de la Fundación del Centro de Estudios de Comercio Exterior de Brasil, “Bolsonaro convoca a los defensores del orden, la jerarquía y los valores familiares con constantes invocaciones a Dios. Enaltece la dictadura militar y a los militares. Es típicamente un representante de la derecha”. Por otro lado, en coincidencia con Peixoto Batista, añade: “De todas formas, el factor más importante es su oposición frontal al PT y a la corrupción que acompañó sus gobiernos”.

 

“Bolsonaro, a pesar de ser un individuo tosco y medio bruto, es difícil que promueva políticas racistas y homofóbicas. No implementará ese tipo de leyes pues iría contra la Constitución, el propio establishment le diría ‘Bolsonaro, no molestes con esas cosas’. Lo verdaderamente preocupante es que convoque militares de la reserva para algunos ministerios. Puede meter a los militares en la política y eso sí puede ser desastroso, reflexiona Markwald. Durante la última semana, en una entrevista con Band Tv, el candidato, defensor de la dictadura militar brasileña, afirmó que, si gana, piensa usar las fuerzas armadas como patrullas de rutina en las calles y dijo que el país estaba "en guerra".

 

Si bien no se puede responsabilizar al PT por esta puja entre un partido que se entiende como progresista y un líder que se expresa como un fascista, para Juliana Peixoto Batista “las fallas del PT fueron responsables de que el modelo de reproducción de las desigualdades en Brasil no se haya podido atacar en profundidad. La polarización se generó por las escasas medidas que tomó el PT en beneficio de los sectores más vulnerables, además de una campaña negativa creciente en los medios”.

 

Bolsonaro, como diputado, ha defendido posturas nacionalistas y estatizantes, pero en la actualidad ha indicado como su futuro ministro de Economía a un ultra liberal formado en la Universidad de Chicago. Con esto ha sumado apoyo de gente de los estratos más altos de la pirámide salarial, que probablemente no den demasiada importancia a las posturas misóginas y homofóbicas del candidato a la presidencia. “Brasil no ha vivido aún un gobierno de Bolsonaro. Por otro lado, hay un fuerte sentimiento anti PT en más del 40 por ciento de la población. Sin embargo, y a pesar de que existe un fuerte repudio a sus posiciones, no hay por ahora un sentimiento anti Bolsonaro profundamente arraigado en la gente”, concluye Markwald.

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