Política • Elecciones en Brasil

Sin Lula, el PT quiere volver

Faltan dos días para las elecciones en primera vuelta y aunque todas las encuestas dan como ganador al candidato Jair Bolsonaro, el Partido de los Trabajadores apuesta a un ballotage.

S. Somonte, O. Bartolozzi y L. Titiievsky // Viernes 05 de octubre de 2018 | 14:29

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Aún preso, Lula sigue siendo el líder político y carismático del PT.

"Si bien no logró ganar, el Partido de los Trabajadores hizo muy buenas elecciones tanto presidenciales como legislativas entre 1989 y principios del 2000. A partir de ese período, pudo realizar una campaña más mediatizada y profesional, basada en el concepto de esperanza y un mensaje de amor y paz, con Lula como líder de esa propuesta”, afirma Dolores Rocca, doctora en Ciencias Sociales.

 

Durante el período 2003-2014, el PT gobernó Brasil: sacó a millones de personas de la pobreza, brindó acceso a la educación en todos sus niveles a los sectores más postergados, y propició una bonanza económica que permitió al país resurgir como una de las diez primeras potencias industriales del mundo.

 

Sin embargo, las adversidades llegaron a través de denuncias por lavados de activos y pagos de coimas millonarias, principalmente por las causas de Lava Jato y Odebrecht, que culminaron con el procesamiento de varios funcionarios, la destitución de la ex presidenta Dilma Rousseff en 2016, reemplazada por el actual presidente Michel Temer, y el encarcelamiento de Lula da Silva en 2017, quien se encuentra proscrito de cara las próximas elecciones.

 

Rocca describe ese período: "Los primeros años del Gobierno de Lula tuvieron una economía bastante liberal, pero a partir de una crisis interna producto de los casos de corrupción en 2005, tuvo un viraje hacia la izquierda. Ese año, el PT retuvo el poder a partir del apoyo del nordeste brasileño". Después llegaría la renovación: el 1° de enero de 2016, Dilma Rousseff, quien había reemplazado en la jefatura de gabinete a José Dirceu, implicado en el caso de corrupción del mensalao (mensualidad), llegó a la presidencia con la responsabilidad de equilibrar las tensiones entre los reclamos de los sectores más postergados del país y el poder económico concentrado en las grandes ciudades.

 

A propósito de estas cuestiones, el docente e investigador de Historia y Ciencias Sociales Pablo Vommaro afirma: "El PT hizo mucho para reconstruir el Gobierno federal y Dilma profundizó lo hecho por Lula, logrando un récord absoluto de votos en el continente, pero hubo varias falencias que perjudicaron el partido: en lugar de cambiar el sistema político, eligieron a un liberal para la vicepresidencia, y no profundizaron la política social, lo cual limitó la reforma agraria reclamada durante décadas por el Movimiento Sin Tierra (MST). Tampoco se encargaron de fortalecer a otro candidato, a pesar de ser, junto al Frente Amplio uruguayo, los únicos que podían propiciar un nuevo liderazgo en el continente".

 

Por su parte, Rocca resalta la importancia del líder político encarcelado: "La figura de Lula sigue siendo muy gravitante en el PT. De hecho, muchos señalan que su condena, las medidas políticas del Gobierno de Temer y esta última etapa crítica le dieron mayor fortaleza interna al partido". Indaga, además, en los mensajes de campaña del partido: “Hay una estrategia generalizada de marcar las distintas crisis recientes y rememorar los años de prosperidad económica del Gobierno de Lula. Por otro lado, también se intenta marcar el plan antidemocrático que proscribió tanto a él como a Dilma".

 

En tanto, la situación actual del país dista mucho de los años de progreso de la década anterior: una economía en recesión y una imagen deteriorada del actual presidente, quien también está involucrado en casos de corrupción, impiden su candidatura para renovar su mandato. De esa manera, las posibilidades para otros candidatos se han abierto: con un discurso xenófobo y reaccionario, con duros ataques verbales al PT, el militar ultraderechista Jair Bolsonaro exhibe una intención de voto cercana al 20%. El socialdemócrata Ciro Gomes, por su parte, aglutina entre el 12% y el 14% del electorado, cifra a la que también se aproxima Marina Silva, quien ha modificado su discurso en los últimos años, acercándose a espacios conservadores.

 

Este reordenamiento proyecta casi con seguridad la posibilidad de una segunda vuelta en la que la conformación de alianzas será clave para definir la presidencia. A propósito de ello, Rocca recuerda los cambios que sufrió el PT a la hora de conformar una política de alianzas: “En 2014 se fue dispersando el apoyo a Dilma y terminó con la votación en ambas cámaras parlamentarias que terminaron con su destitución. El PT hizo alianzas con partidos que consideraba golpistas, en 2016, y ahora para lograr gobernaciones. Cuando era gobierno, tejió un frente grande llamado “fisiológico”, porque se alineaba con otros espacios por una cuestión instrumental, más allá de las ideas que tuvieran”. Esta práctica de acumulación de poder marcó los últimos años del PT, pero el proceso judicial que terminó con la detención y la reciente proscripción a presentarse como candidato presidencial de su histórico líder, obliga al partido a reformular su estrategia electoral.

 

“Era evidente que no iban a permitir que Lula fuera candidato y los liderazgos personales son inevitables, de modo que su proscripción ha influido mucho: son cuarenta años de lucha, militancia, prisión, de mostrar una vida austera y comprometida. Si bien el PT ha logrado mostrar lo injusta que ha sido su detención, bajo una causa inventada, a través de un golpe parlamentario, y sigue siendo, a pesar de todo, el partido más estable, no le alcanza para lograr la mayoría que lo llevaría al poder. Si Lula pudiera presentarse, ganaría en primera vuelta, asegura Vommaro, y contrasta: “Fernando Haddad es la contracara de Lula: pertenece a la clase media-alta de San Pablo, ciudad de la que fue gobernador. A pesar de tener menos carisma, y poco peso dentro del partido no ha sido implicado en casos de corrupción. Además, la candidatura de Manuela Davila como vice, una figura joven y feminista puede aportarle votos, al igual que una alianza con Ciro Gomes y Guilherme Boulos, que a pesar de pertenecer a otros espacios, creo que apoyarían al PT, en caso de una segunda vuelta frente a Bolsonaro”.

 

 

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