Política • A 50 del 68

"Una sinfonía de llantos y gritos de socorro"

Hace exactamente 50 años, el 2 de octubre de 1968, el ejército mexicano, con el aval del Gobierno, disparó contra miles de estudiantes que se manifestaban en la plaza de Tlatelolco del Distrito Federal. Sin datos oficiales sobre la cantidad de víctimas, se cree que murieron alrededor de 300 personas.

J. Pérez del Cerro, L. Pedernera, C. Ramos, D. Aranda, C. Hassan y B. Báez // Martes 02 de octubre de 2018 | 15:14

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Los movimientos sociales, estudiantiles y de trabajadores luchaban por derechos para mejorar su calidad de vida. (Foto: Télam)

1968 fue un año de rupturas en las estructuras del orden internacional que podría ser considerado un período de simultaneidad y de coincidencias. En él se llevaron a cabo levantamientos juveniles y estudiantiles en varias partes del mundo. 
 
“El 26 de julio fue la primera manifestación juvenil, recibió el apoyo de sindicatos y trabajadores independientes”, dice Roberto Josué Bermúdez Olivos, licenciado en Sociología por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En la movilización se intentó entrar a la Plaza Mayor de México, conocida como El Zócalo, espacio vedado por el Gobierno del entonces presidente, Gustavo Díaz Ordaz.
El movimiento de estudiantes de la UNAM, en conjunto con agrupaciones de trabajadores, empezó a expresar su descontento con las decisiones adoptadas por el gobierno e impulsó la creación del Consejo Nacional de Huelga (CNH). 
Ante ese gesto de rebeldía, la policía emprendió una represión feroz a la que los jóvenes respondieron en enfrentamientos que perduraron durante 70 días.
México se preparaba para ser sede de los Juegos Olímpicos y por eso, el 2 de octubre, el presidente no dudó en recurrir al ejército para que interviniera a “favor del orden”. Las fuerzas avanzaron sobre los manifestantes reunidos por el CNH en la Plaza de las Tres Culturas (Tlatelolco) y dejó a su paso cientos de muertos.
 
Castillo recuerda: “Mientras los dirigentes daban su discurso llegaron vehículos y tanques policiales que comenzaron a reprimir. Quienes nos encontrábamos en el lugar intentamos huir al escuchar los disparos de los francotiradores”.
  
Hugo José Suárez, sociólogo de la UNAM, sostiene que estos acontecimientos dieron inicio a la creación de movimientos sociales, estudiantiles y de trabajadores que supieron salir de la opresión e intentaron, mediante revueltas, adquirir derechos para mejorar su calidad de vida. 
 
Al igual que en otros países, los jóvenes mexicanos habían tomado la calle para manifestar su inconformidad política y su malestar social. Buscaron ser vistos y escuchados pero la masacre no sólo terminó con la vida de aproximadamente 300 personas, sino que también inauguró un proceso de silencio en la sociedad.
 
La mayor parte de los líderes del movimiento fueron capturados por los militares esa misma noche. “La cifra exacta de muertos sigue siendo un misterio”, concluye Bermúdez Olivos.

El año 1968 fue uno de rupturas en las estructuras del orden internacional. Podría ser considerado un período de simultaneidad y de coincidencias. En él se llevaron a cabo levantamientos juveniles y estudiantiles en varias partes del mundo. 

 

"El 26 de julio fue la primera manifestación juvenil, recibió el apoyo de sindicatos y trabajadores independientes", dice Roberto Josué Bermúdez Olivos, licenciado en Sociología por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En la movilización se intentó entrar a la Plaza Mayor de México, conocida como El Zócalo, espacio vedado por el Gobierno del entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz.

 

El movimiento de estudiantes de la UNAM, en conjunto con agrupaciones de trabajadores, empezó a expresar su descontento frente a las decisiones adoptadas por el Gobierno e impulsó la creación del Consejo Nacional de Huelga (CNH). Ante ese gesto de rebeldía, la policía emprendió una represión feroz a la que los jóvenes respondieron en enfrentamientos que perduraron durante 70 días.

 

 

México se preparaba para ser sede de los Juegos Olímpicos y, por eso, el 2 de octubre el presidente no dudó en recurrir al ejército para que interviniera "a favor del orden". Las fuerzas avanzaron sobre los manifestantes reunidos por el CNH en la Plaza de las Tres Culturas (Tlatelolco) y dejaron a su paso cientos de muertos. Castillo recuerda: "Mientras los dirigentes daban su discurso, llegaron vehículos y tanques policiales que comenzaron a reprimir. Quienes nos encontrábamos en el lugar intentamos huir al escuchar los disparos de los francotiradores".

 

Allí también estaba Jesús Castillo, psicoanalista recibido en la UBA, quien lo cataloga como "un acontecimiento terrible para todos los mexicanos" y cuenta: "La gente caía muerta por todos lados, era una sinfonía de llantos y gritos de socorro”.

 

Hugo José Suárez, sociólogo de la UNAM, sostiene que estos acontecimientos dieron inicio a la creación de movimientos sociales, estudiantiles y de trabajadores que supieron salir de la opresión e intentaron, mediante revueltas, adquirir derechos para mejorar su calidad de vida.  

 

Al igual que en otros países, los jóvenes mexicanos habían tomado la calle para manifestar su inconformidad política y su malestar social. Buscaron ser vistos y escuchados, pero la masacre no sólo terminó con la vida de aproximadamente 300 personas, sino que también inauguró un proceso de silencio en la sociedad.

 

La mayor parte de los líderes del movimiento fueron capturados por los militares esa misma noche. "La cifra exacta de muertos sigue siendo un misterio”, concluye Bermúdez Olivos.

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