Política • La Rioja y Tierra del Fuego reciben el mayor monto per cápita

Ganadores y perdedores del reparto a las provincias

Las transferencias discrecionales del Gobierno nacional muestran inequidades frente a parámetros poblacionales y de necesidades básicas. Especialistas atribuyen su origen a distorsiones políticas desatadas tras la Ley de Coparticipación de 1988.

Juan Grille @IgnacioGrille // Viernes 09 de febrero de 2018 | 17:37

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El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, en reunión con los gobernadores. (Foto: Wikimedia Commons)

El pacto fiscal acordado entre el Poder Ejecutivo Nacional y los gobernadores provinciales, a excepción de San Luis, volvió a ubicar en el corazón de la agenda las inequidades y discrecionalidades que rodean el sistema de reparto de fondos nacionales a los 24 distritos, producto de juicios y reclamos históricos entre ambas partes.

 

El esquema actual de relación fiscal entre la Nación y las provincias consiste, por un lado, en la coparticipación federal de impuestos como principal transferencia automática, regulada por la Ley 23.548 de 1988. Por otra parte, la Nación realiza transferencias no automáticas —también llamadas presupuestarias o discrecionales—, que se dividen entre corrientes y de capital, y comprenden la construcción de viviendas, obra pública y los Aportes del Tesoro Nacional (ATN). Son recursos sin destino específico y, aunque se concibieron para emergencias, suelen usarse para el pago de salarios públicos.

 

El presidente del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), Ariel Barraud, señala que el problema de fondo se origina en los coeficientes actuales de distribución primaria, ya que no toda la masa de recursos coparticipables entra en la división: “Hoy, en lugar de cumplirse la proporción aproximada de 60 a 40 por ciento a favor de las provincias propuesta por la ley, ocurre lo inverso”. Por lo tanto, la administración central cuenta con un margen mayor para compensar el desnivel, según su criterio, con los fondos discrecionales.

 

Al analizar los últimos datos disponibles del Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda, en el acumulado de transferencias no automáticas de los primeros tres trimestres de 2017, los distritos que recibieron más fondos fueron Buenos Aires ($13.151 millones), la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ($5.635 millones), y Córdoba ($4.741 millones). En tanto, los mayores aumentos porcentuales interanuales se registraron en Santa Cruz (258%), Córdoba (142%) y Catamarca (130%), mientras que en La Pampa hubo una disminución del 21%.

 

Datos acumulados al tercer trimestre de 2017. Fuente: Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda e Instituto Nacional de Estadística y Censos. 

 

No obstante, si se incluye el factor poblacional mediante los datos proyectados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) para 2017, La Rioja fue la más beneficiada con $8.401 por habitante, seguida por Tierra del Fuego ($7.111), Formosa ($5.159) y Santa Cruz ($4.741). La menor proporción se dio en Buenos Aires, que recibió $773 per cápita, muy por debajo del promedio nacional de $1.721.

 

Ninguno de esos enfoques encuentra correlación al contrastarlos con el indicador de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) obtenido en el Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas de 2010, que mide la pobreza estructural según privaciones de materiales y servicios esenciales. Si bien Formosa es la provincia de mayor población con NBI (25,2%), la siguen Salta, que recibió $2.263 per cápita, y Chaco ($3.947). La Rioja figura novena y Tierra del Fuego undécima. Ambas fueron las más beneficiadas también en el total de 2016 con el parámetro poblacional. Por su parte, Santa Cruz y Córdoba figuran en el puesto 21 y 23, respectivamente.

 

Fuente: Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda e Instituto Nacional de Estadística y Censos 

 

En la opinión de Barraud, hay incentivos a un manejo político de las transferencias discrecionales, sobre todo en las de capital y los ATN. “Esto podría reducirse si se disminuye la influencia de esos giros con un sistema que transfiera más automáticamente la mayor parte de los recursos”, propone.

 

En sintonía, el economista Nicolás Rodríguez, miembro de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP), afirma que tanto los de capital como los gastos de inversión directa cargan con el mayor grado de discrecionalidad ya que el Gobierno tiene potestad absoluta para orientarlos a determinados distritos por sobre otros. En ese sentido señala que, según el último informe de ASAP, los que acumularon más de esos recursos hasta septiembre fueron CABA, con un 106% de aumento interanual, Neuquén (88%), Buenos Aires (64%) y Jujuy (62%), ninguno de los cuales figura en los primeros puestos de NBI.

 

Sin embargo, ambos especialistas advierten que la principal reforma pendiente es en la coparticipación entre provincias. Barraud sostiene que los coeficientes fijos, al no actualizarse desde 1988, sólo reflejan el equilibrio de fuerzas políticas de aquella época.Por lo tanto, carecen de objetividad y dan lugar a un reparto que no puede ser defendido ni desde la equidad ni desde la solidaridad, ya que provincias semejantes en varios aspectos socioeconómicos, como Catamarca y Salta, terminan recibiendo fondos muy disímiles por habitante”, concluye.

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