Política • Una sociedad dividida

España sangra por el 1-O

Luego de 23 días de disputa explotaron las urnas y los catalanes salieron a la calle para protestar, votar y resistir pese a las represalias sufridas por parte de la Guardia Civil en una jornada signada por la unidad de un pueblo y la represión de un Estado.

Martin Raschinsky @martinraschin // Martes 03 de octubre de 2017 | 21:41

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La Guardia Civil española reprimió violentamente sin miramientos. (Fotos: Télam)

Tras casi un mes de confrontaciones entre el gobierno español y el Govern de la Generalitat (gobierno de Cataluña), el domingo se llevó a cabo el referéndum en aquella región, en donde, según informaron las autoridades catalanas, 2.020.144 personas (el 90 por ciento de los votantes) eligieron marcar el Sí. Sí a la independencia.

 

El pueblo catalán se expresó en favor de la independencia y no sólo mediante las urnas: hubo acampes en los colegios electorales, obstrucción de los bomberos a la Guardia Civil -enviada para impedir la votación-, quita de puertas de colegios electorales para que no puedan ser precintadas, manifestaciones en las calles y hasta bocinazos en el puerto para que los enviados a reprimir -que descansaban en el puerto de Barcelona- no pudiesen dormir. Estos fueron algunos de los métodos de resistencia que la sociedad encontró para defender su derecho al voto.

 

Y es que desde aquel 7 de septiembre, cuando el referéndum fuera aprobado por el parlamento catalán, se planteó un abierto enfrentamiento entre el gobierno español, encabezado por su presidente, Mariano Rajoy; y los independentistas catalanes, encabezados por el presidente de la Generalitat, Carles Puidgemont. 

 

Si bien Rajoy había advertido que podía llegar tomar medidas drásticas, nadie imaginaba el tremendo resultado: al menos 840 heridos durante el 1-O debido al accionar de la Guardia Civil, que -sin ningún tipo de distinción- supo golpear, patear, arrastrar de los pelos y utilizar gases lacrimógenos con jóvenes, ancianos o cualquiera que se interpusiera en su camino.

 

La directiva para las fuerzas de seguridad era clara: impedir a toda costa la votación. Es así como la sociedad tuvo que rebuscárselas para poder sostener un derecho que, pese a esta embestida, pudo concretarse.

 

 

 

Lo que sucedió en Cataluña y algunas otras regiones de España trascendió el hecho de apoyar la independencia o no. Se trató de un sentimiento de fraternidad entre todo un pueblo, estén o no a favor de independizarse. Pau Barrull, militante del partido Candidatura de Unidad Popular (CUP), comentó al programa "Un mundo de sensaciones", transmitido por Futurock, que la represión tuvo el efecto contrario: el pueblo se unió más. “Quizás uno está peleado con un vecino y no se habla hace años, pero ahora se da la mano y se apoya mutuamente, porque la situación lo amerita”.

 

Por su lado, los Mossos d’Esquadra, la policía catalana, no tuvo accionar violento. Si bien tenían la orden de impedir la votación, se limitaron a levantar actas de contravención en los colegios electorales y retirarse.

 

En cuanto a las voces oficiales, Rajoy dijo que “el referéndum no existió” y que todos asistieron “a un montaje”

 

Miles de personas exigiendo su derecho a votar por la independencia. 

 

Por otro lado, Puigdemont aseguró que Cataluña "se ha ganado el derecho a ser un Estado” y pide a Europa que actúe de mediador.

 

En cuestión de horas, en teoría, se declararía la independencia de Cataluña. Habrá que esperar a ver cómo actúa el Parlament catalán, pero también para ver qué respuesta tiene la comunidad europea, que no mira con buenos ojos el proceso independentista, sobre todo los gobiernos de Emmanuel Macron (Francia) y de Ángela Merkel (Alemania).

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