Política • Ecos de las Primarias

¿El viejo truco de hacer trampa?

Las sospechas en las recientes PASO por las cifras finales en la provincia de Buenos Aires, que terminaron dando como ganadora a Cristina Fernández de Kirchner, encuentran varios antecedentes a lo largo de toda la historia electoral argentina.

J. Gutiérrez Soto, G. Roberti, R. De Vedia, T. Marenco, T. Coquet, L. Pimentel, J. Nocetti y S. Oroz // Jueves 14 de septiembre de 2017 | 16:34

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CFK se impuso en las elecciones bonaerenses por veinte mil votos contra Esteban Bullrich. (Foto: Télam)

Con el escrutinio definitivo de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) del 13 de agosto, lejos quedó el festejo del presidente Mauricio Macri y todo el bloque de Cambiemos al adjudicarse de manera precipitada la victoria en la provincia de Buenos Aires por una diferencia de siete mil votos a favor. Finalmente la ex presidenta, y actual candidata a senadora por el Frente de Unidad Ciudadana, Cristina Fernández de Kirchner, se impuso con el 34,27 por ciento de los votos por sobre Esteban Bullrich. El ex ministro de Educación sumó un 34,06 por ciento, es decir que hubo entre los dos candidatos una diferencia del 0,21%, equivalente a 20.324 votos, provenientes en su mayoría del municipio de La Matanza.

 

Sin embargo, durante el proceso de escrutinio provisorio realizado una vez finalizadas las votaciones, el bloque liderado por CFK y el resto de la oposición denunció públicamente irregularidades en el procedimiento. Unidad Ciudadana catalogó de “trampa electoral” y calificó como “bochornoso” el recuento, al tiempo que sostuvo que el oficialismo, fuerza encargada del cómputo, manipuló el ingreso de datos al cargar primero los sufragios de las secciones electorales en las que los precandidatos oficialistas superaban a los de las otras fuerzas, para cerrar la jornada con una imagen triunfalista frente a la opinión pública.

 

HECHA LA LEY...

No es la primera vez en la historia de la Argentina que las sospechas de fraude están presentes en un proceso electoral. Durante las últimas décadas políticos, y a veces partidos completos, fueron acusados o sospechados de manipular las elecciones a su favor, e incluso algunos admitieron haberlo hecho y hasta fundamentaron su proceder alegando que era necesario para el bien común de la sociedad, ignorando de esta manera la voz de los ciudadanos.

 

En las elecciones presidenciales del 20 de febrero de 1932, por las que Agustín Pedro Justo fue elegido como presidente, hubo irregularidades manifestadas por el candidato de la Alianza Civil, Nicolás Repetto quien denunció, entre otras tantas maniobras, la elección de autoridades semi-analfabetas, la presencia de policías vestidos de civil estorbando las mesas, y el accionar de jueces y secretarios de juzgados de paz que quitaban las libretas cívicas a los ciudadanos.

 

En las elecciones provinciales de marzo de 1936, cuando triunfó Manuel Fresco como gobernador de la provincia de Buenos Aires, también se alertó sobre casos de fraude electoral. Los ciudadanos acreditados a ejercer el derecho al sufragio debían tener sus impuestos al día, ya que ello los ratificaba como parte de un Estado que se encontraban obligados a sostener de manera solidaria. Cabe recordar que aquella elección fue calificada por el embajador de los Estados Unidos como la “más burlesca y fraudulenta jamás realizada en la Argentina”.

 

• En las elecciones presidenciales de 1946, a pesar de contar con la mayoría de los votantes, el peronismo utilizó una táctica llamada “jerrymandrismo” que consistía en el voto por circunscripción. Pero el dibujo de las unidades electorales hacía un rompecabezas y utilizaba los votos opositores para neutralizarlos con los oficialistas, con la intención de reducir al mínimo la representación de la minoría.

 

• En las elecciones de octubre de 1998 se comprobó un fraude legislativo provincial en Chaco: el Partido Justicialista perjudicó al radicalismo en el Senado de la Nación. El Justicialismo, mediante la supremacía numérica que llevaba en la Cámara, nominó al anterior senador Hugo Sager, ignorando que esa banca le correspondía a Carlos Pavicich por la mayoría que tenía en la Legislatura chaqueña y por haber triunfado en todas las anteriores votaciones en esa provincia.

 

• En las elecciones para gobernador de la provincia de Córdoba de septiembre de 2007 el peronista Juan Schiaretti (Unión por Córdoba) se proclamó ganador amparándose en un escrutinio provisorio que duró 18 horas y cuyo resultado fue cuestionado por el principal candidato opositor, Luis Juez (Frente Cívico y Social), quien denunció haber sido víctima de un fraude debido a las irregularidades en el recuento de votos.

 

En las PASO de 2015, en la provincia de Santa Cruz, los habitantes del pueblo Lago Posadas denunciaron que varias personas modificaron su domicilio previo a la realización de los comicios, lo que generó serias sospechas de fraude que involucraron directamente como responsables a la cúpula del Frente Para la Victoria. Según las denuncias, en el padrón figuraban 120 personas que no vivían en la ciudad. Las autoridades nacionales impugnaron 70 de estos sobres, pero las otras 50 personas lograron votar.

 

Ese mismo año pero en la provincia de Tucumán, la oposición denunció que durante las elecciones se quemaron unas 40 urnas, al mismo tiempo que no se incluyeron en el escrutinio provisional unas 600 mesas, la mitad en la capital de la provincia, donde casualmente la oposición tenía un fuerte apoyo. A raíz de la denuncia hubo una gran protesta que tuvo como consecuencia una dura represión por parte de las fuerzas policiales. Finalmente Manzur, en ese entonces gobernador por el Frente para la Victoria, ganó con el 54 por ciento de los votos contra el 41 por ciento del radical José Cano.

J. Gutiérrez Soto, G. Roberti, R. De Vedia, T. Marenco, T. Coquet, L. Pimentel, J. Nocetti y S. Oroz

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