Política • Economía

Dólar y deuda, dos variables que van de la mano

Mantener bajo control la cotización de la moneda extranjera, que aumentó más de un once por ciento en dos meses, es uno de los temas que preocupan al oficialismo días antes de las PASO.

Alejandro Tellería @Ale_Telleria // Viernes 11 de agosto de 2017 | 17:49

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Sostener el dólar por debajo de los 18 pesos antes de las PASO parece ser la obsesión del Gobierno.

Durante 2016 y la primera parte de 2017 la divisa extranjera se mantuvo muy estable, con una variación de apenas un 4 por ciento en todo el año. Desde el 18 de mayo el dólar rompió la barrera de los 16 pesos, y en los últimos dos meses subió abruptamente un 11,25 por ciento para ubicarse cerca de los 18 pesos, es decir que en sesenta días la cotización creció casi tres veces lo mismo que en los doce meses anteriores.

 

El economista Pablo Rojo califica como “positivo” que el dólar “esté moviéndose en las últimas semanas, porque se había acumulando un atraso cambiario significativo como consecuencia de la persistencia de la inflaciónEl Banco Central (BCRA) está llevando sobre sus espaldas el mayor peso en la lucha antiinflacionaria porque la contribución del Gobierno nacional es bastante reducida, dado que la política fiscal sigue siendo muy expansiva y la reducción del déficit aún no ha arrojado resultados muy relevantes”, observa.

 

 

En contrapunto, el asesor económico de Florencio Randazzo, Agustín D’Attellis, asegura que “lo que está pasando es que el mercado financiero está empezando a analizar la rentabilidad con respecto a la tasa de interés". Explica: "Con el dólar, empiezan a percibir que el atraso cambiario es fuerte y que, quizás de cara a las elecciones, ya no sea conveniente apostar por una tasa fuerte en pesos porque puede haber un movimiento abrupto que coma esa rentabilidad”.

 

El precandidato a senador suplente por el frente Cumplir y referente de la Gran Makro agrega:El BCRA, con el plan de mantener las licitaciones de Letras del Banco Central (Lebac) a tasas muy altas, favoreció un gran ingreso de capitales especulativos que vinieron a subirse a la bicicleta financiera. Eso sumado al endeudamiento externo generó un ingreso de dólares al mercado interno muy fuerte que hizo que, aun siendo alta la demanda, la oferta sea tan grande que el precio del dólar caiga sin que el Central intervenga, como hasta ahora”.

 

D’Attellis afirma, además, que el Gobierno se metió en una “trampa: al tener un gran déficit fiscal por haber “pegado” a las recaudaciones y por la imposibilidad de continuar “recortando por el lado del gasto, dado que sería insostenible desde el clima social”, compensa con endeudamiento. A la hora de tomar deuda, el BCRA tiene que emitir pesos en forma de Lebacs y, para que éstas sean atractivas, a tasas muy altas, detalla el hombre ligado al randazzismo teniendo en cuenta que las Lebacs se colocan hoy a un 25 por ciento anual con un plazo de 35 días, una cifra muy superior a las tasas de los plazos fijos y a la inflación pretendida por Cambiemos.

 

El 19 de junio pasado el ministro de Finanzas, Luis Caputo, anunció una emisión de deuda más que polémica. El bono en cuestión es en dólares a un 7, 9 por ciento anual, por 2750 millones de dólares a cien años de plazo. D’Attellis considera que, para un país como la Argentina, una deuda a un siglo cierra las chances de mejorar las condiciones de emitir una nueva deuda con una tasa más baja. Además, critica el monto pedido puesto que “es el equivalente a un mes y medio de fuga de capitales”.

 

Rojo, en contraposición, califica de “superficiales” los cuestionamientos al vencimiento porque “si el día de mañana algún gobierno considera que el plazo es demasiado largo, puede precancelarlo cuando quiera". Y ahonda: "Por supuesto, eso tiraría todas las obligaciones hacia adelante, pero creo que era oportuno demostrar que la Argentina puede extender los plazos de su endeudamiento, y significativamente. No hay muchos países que puedan emitir bonos a cien años porque es como la certificación de que ese país, luego de un siglo, va a seguir existiendo”.

 

La cantidad de deuda está relacionada con el arreglo con los holdouts y con la existencia del déficit fiscal. Es obvio que el balance entre lo que se gasta y lo que se recauda tiene que ser compensado de alguna forma. No se puede estar en contra del endeudamiento y a favor del gasto público. En los últimos diez años hubo un gasto muy improductivo y muy extorsivo, y revertir ese proceso lleva tiempo. Mientras continúe, el balance deberá seguir siendo cubierto con deuda. Si lo hacemos emitiendo moneda, como en el pasado, conspiramos contra los objetivos antiinflacionarios de este gobierno”, sostiene el economista liberal.

 

El primer trimestre de este año el endeudamiento creció un 40 por ciento frente al mismo trimestre del año anterior, ubicándose en 128.482 millones de dólares. En relación al producto bruto, con el incremento incluido la deuda se coloca por encima del 55 por ciento.

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