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"La educación formal es un paso hacia la socialización"

Tres expertos analizan la situación de los chicos refugiados y las dificultades para integrarse a una nueva cultura sin un marco formal que los contenga. Según la ACNUR, existen 3,7 millones de menores en esa condición sin acceso a ámbitos académicos.

Martín L. Tiscornia @martintiscornia // Martes 08 de agosto de 2017 | 15:57

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"Los padres y la sociedad deben proteger a los niños", dice la psicóloga y docente Ciganotto. (Fotos: ONU)

El 15 de septiembre de 2016 salió publicado un informe de la ACNUR, la agencia que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) tiene específicamente para los refugiados, que señaló que 3,7 millones de niños refugiados no tienen acceso a la educación. A pesar de que la información se conoció hace casi 11 meses, no hubo grandes cambios. El 20 de junio fue el Día Mundial del Refugiado y desde la ONU no se hizo mención a esta problemática internacional.

 

Ivana Ciganotto, licenciada en Ciencias de la Educación por la Universidad Nacional de Quilmes, en Psicología por la UBA y docente de escuela pública, comenta: “La educación es importante en todos los niños. El ingreso a la educación formal es un paso hacia la socialización. En el caso de los refugiados, la posibilidad de ingreso sería un buen medio para lograr la adaptación a la cultura, al modo de vida del lugar. Pero hay cuestiones que entorpecen esta posibilidad: el idioma diferente, las culturas distintas, la actitud de la gente del lugar hacia ellos y en algunos casos la falta de planes para la educación de los inmigrantes. La educación también debería tender a respetar las culturas de los refugiados”.

 

Gabriela Arias Uriburu, presidenta de la ONG Found Child y que trabaja con niños en calidad de refugiados, expresa su descontento ante el informe: “Si hay personas con quienes la humanidad tiene una deuda, son los chicos. Por cuestiones de conflictos o porque los adultos (llamo “adultos” al Estado y la Justicia) no terminan de resolver en la coyuntura lo que el niño necesita ya. Hay un tiempo que para el adulto existe pero para el niño no. Para el adulto hay mañana, pero para el niño hay presente. Los políticos tienen que hacer una operatoria para que a los refugiados les llegue salud y educación ahora. Y que todo lo que pase en el mientras tanto no le ocurra al chico, porque queda perdido en la temporalidad del adulto”.

 

Claudio Zin, senador italiano, ex ministro de Salud bonaerense (2007-2009), médico y periodista, particularizó el caso de Italia con los refugiados y el acceso a la educación: “Los niños migrantes solos o acompañados, una vez que adquieren el status como tales reciben educación gratuita y apoyo de todo tipo por parte del Estado. Eso está garantizado. Italia es el país de mejor acogida para los migrantes del norte de África, por esto es que a nuestras costas llegaron, desde principios de año hasta hoy, casi 500 mil personas, muchas de ellas niños”.

 

Arias Uriburu habla de las cualidades del niño: “Mientras sobreviva y tenga posibilidad de seguir adelante, se va a adaptar fácilmente. El no adaptarse tiene que ver con un raciocinio del adulto; el niño se adapta rapidísimo por el tema de la supervivencia. Es mucho más veloz, mucho más inteligente”.

 

Ciganotto, por su parte, comenta que es negativo desprender a un niño de su lugar, su cultura y, en algunos casos extremos, también de su familia. Y agrega: “Los padres y la sociedad deben proteger a los niños. Por eso, si irse del país es la única opción que ese niño tiene para proteger la vida, la decisión se torna positiva. Y si además el país al cual emigran tiene políticas sociales tendientes a la inclusión, probablemente los efectos negativos de esta situación puedan ser mejor sobrellevados”.

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