Política • ENTREVISTA

"La única venganza es ser feliz junto a mi familia"

Juan Cabandié, actual diputado nacional por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires desde el Frente para la Victoria, es el nieto recuperado número 77. En esta entrevista rememora cómo fueron aquellos días en los que descubrió su verdadera identidad.

Camila Carballo // Martes 04 de abril de 2017 | 15:46

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"Debía ser obediente en todos los ámbitos de la vida cotidiana", recuerda el Diputado. (Fotos: Facebook)

El funcionario se enteró de que era hijo de desaparecidos y de que había nacido en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) en 2004. Sus padres, Alicia y Damián, fueron secuestrados en noviembre de 1977 y en diciembre ella fue trasladada a la Escuela, donde finalmente daría a luz. Juan permaneció allí quince días antes de ser apropiado por Luis Falco, miembro de la Policía Federal Argentina.

 

-¿Qué se decía en tu casa, cuando eras chico, acerca de la dictadura?

-No se hablaba del tema. Esta gente estuvo especialmente ocupada en criarme de modo que no pudiera tener espíritu crítico, que no pudiera hacerme muchas preguntas, que no pudiera ser libre. Debía ser obediente en todos los ámbitos de la vida cotidiana. Nos criaron bajo la moral de las buenas costumbres.

 

-¿Cuándo empezaste a tener dudas sobre tu identidad?

-Comencé a dudar seriamente sobre mi origen por el maltrato que recibía por parte de mi apropiador y la falta de registros en la familia sobre mi nacimiento. Yo pensaba: “Un padre no puede tratar así a un hijo, salvo que ese hijo sea de un enemigo”.

 

-¿Cuál fue tu reacción cuando se confirmó que efectivamente sos hijo de dos personas desaparecidas, Damián y Alicia?

-Automáticamente lloré cuando lo supe. Y entendí que tenía todo un pasado por delante.

 

-¿Cómo fue el encuentro con tu familia?
-Fue sumamente emocionante. El primer abrazo se lo di a mi abuelo, al padre de Damián. Recuerdo que cuando llegamos a Abuelas abrí la puerta del ascensor y estaban todos ahí, esperándome: mis abuelos, mis tíos, mis primos. Me recibieron todos con un gran aplauso, me sentí completo.

 

-¿Cómo era el vínculo con tus apropiadores? ¿Qué pensamiento tenés hoy sobre ellos?

-Ellos han tenido protagonismo y participación durante esos 25 años de mentira en mi vida. Fueron los responsables de que me sacaran de la mano de mis padres, y la omisión de la verdad fue parte del delito que implica la sustracción de un bebé, que en este caso era yo; por ellos mi familia resultó privada de tenerme y criarme. Ella (Teresa) también ha sido víctima de su ex marido. Con ella tengo un vínculo muy esporádico. Y si me preguntás si perdono, te digo que uno perdona a quien está arrepentido. Porque ¿cómo vas a perdonar a alguien que no está arrepentido? En este caso, Teresa no es consciente del delito que cometió. Ha sido afectuosa conmigo. Sigo teniendo un vínculo distante.

 

-¿Hablaste con Falco cuando descubriste la verdad?

-No, no hablé. En el transcurso de mi búsqueda tuve un llamado por parte de mi apropiador, con quien no hablaba desde hacía siete años. Esa persona sabía que yo estaba con dudas sobre mi origen y quiso intervenir en el camino de la verdad. Me preguntó quién sabía de mis dudas. Con temor, pero con firmeza, le dije: “Lo saben Estela de Carlotto y Néstor Kirchner”. La realidad es que yo no conocía al presidente, pero fue una mentira piadosa para cubrirme. Necesitaba la protección de alguien ante la impunidad de la máquina del mal que tanto daño causó en mi vida y en la de nuestro pueblo.

 

-¿Qué significan hoy en tu vida las Abuelas de Plaza de Mayo?

-Ellas son mis abuelas, son mi familia, son quienes me ayudaron a encontrar mi verdad y a todos los nietos a ser libres. Porque la verdad es la libertad absoluta. Con su ejemplo me han llevado a imitarlas. Me enseñaron a transformar el dolor en algo positivo, nos han mostrado el camino para no encerrarnos en el dolor.

 

-Hoy, a casi siete años de la condena a Luis Falco, ¿te quedan resentimientos?

-No, y tampoco se trata de resentimiento, sino de justicia. Cuando me preguntan si busco venganza, siempre digo -porque así también lo vivo- que mi única venganza es ser feliz junto a la familia que logré recuperar y a la que formé con mi mujer y mis hijos.

 

-¿Qué le dirías a todas aquellas personas que siguen pensando que los desaparecidos “algo habrán hecho”?

-Que sí hicieron porque eran militantes, compañeros que estaban comprometidos y que luchaban por un país más justo, que querían una patria libre, que defendían los derechos arrebatados y, por sobre todo, que tenían interés por el otro.

 

-¿Quién fue Néstor Kirchner en tu vida?

-Fue mucho más que un presidente para mí; fue como un padre, fue quien me marcó el camino en la política. Gracias a él y a aquel acto en la ex Esma, pude decir a todos quién soy y que finalmente había recuperado mi identidad. Que yo soy Juan, Juan Cabandié.

 

-Los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner dieron un papel muy importante a los derechos humanos. ¿Cuál pensás que es la postura de la actual gestión?

-La postura es clara: ellos son cómplices y amigos de esos monstruos que han cometido los delitos más graves de la historia nacional. El presidente Mauricio Macri quiere reducir el discurso al “curro de los derechos humanos”. Nuestra respuesta es con amor, porque necesitamos más justicia social y encontrar a los nietos que faltan. El Gobierno pone en duda el número de desaparecidos, y son los propios amigos del Presidente los que pueden dar ese número; ellos estuvieron en la dictadura, cometiendo atrocidades. Quizás algún día se anime a preguntárselo y entonces sepamos cuántos son y dónde están los nietos que faltan.

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