Política • Crónica

Una multitud marchó en apoyo al Gobierno

Distintos grupos convocaron por redes sociales a movilizarse el sábado 1 de abril en todas las plazas del país para respaldar a Cambiemos.

Nicolás González @Nitroganzalez // Lunes 03 de abril de 2017 | 13:09

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Los manifestantes se reunieron en el Obelisco y marcharon hacia Plaza de Mayo.

La marcha en apoyo al gobierno del Presidente Mauricio Macri, que fue difundida como #1A por las redes sociales, tuvo su germen inicial en Twitter. Aunque entre los mismos organizadores todavía discuten cuál fue el primer tuit que la propuso, el principal fogoneo se dio desde la cuenta @Rex_Aluminio, que pertenece al usuario que se dio a conocer como José Luis Berón de Astrada y tiene unos 10 mil seguidores. Esa misma cuenta retuiteó a todos los famosos que hicieron pública su participación o apoyo, como el actor Luis Brandoni, el director de cine Juan Campanella, el ex diputado nacional y escritor Fernando Iglesias y el humorista Alfredo Casero, entre otros.

 

La convocatoria era para “todas las plazas del país a las 18 horas” y en la Ciudad de Buenos Aires el destino fue la Plaza de Mayo.

 

El objetivo de la organización era juntarse en el Obelisco y luego marchar, pero a las 17 todavía son muy pocos. Cantan el himno nacional arengados por un megáfono. Tienen una bandera grande que reza “Juntos por la democracia y la república”. Algunos se impacientan y cerca de las 18 ya quieren ir a la Plaza pero no pueden: desde el mismo megáfono les explican que tienen que esperar hasta las 18.30 porque en ese mismo momento está finalizando otra movilización - que tuvo que ser adelantada para no solaparse - en ese mismo lugar. Se trataba de la “Marcha azul” convocada en el marco del Día Mundial de Concientización sobre el Autismo con la consigna “por la inclusión educativa de las personas con trastornos del espectro autista”.

 

Los carteles que se ven en el reducido espacio ocupado de la Plaza de la República piden “basta de gobiernos peronistas” y arengan con “viva la Patria”. Todavía siguen sin marchar y un hombre grita cerca de las seis de la tarde: ¡Se juntó la derecha, carajo! y los demás le responden con risa cómplice, atendiendo a la caracterización que muchos hacen de los seguidores de Cambiemos, ahora, y del PRO, desde siempre.

 

No hay estandartes de Cambiemos, las únicas banderas son de Argentina y dos de la Unión Cívica Radical, porque, según los organizadores, el eje de la marcha es político pero no partidario. Defienden conceptos como Patria, Democracia y República y se oponen enérgicamente al regreso de lo que suponen atentaría contra ellos: el kirchnerismo y, puntualmente, la “vuelta” de Cristina.

 

Virginia de 56 años no niega la situación actual desfavorable para su bolsillo. La acepta como una condición necesaria y suficiente para “normalizar el país” y está dispuesta a “seguir soportando todos los tarifazos que sean necesarios y a comer menos carne y encender menos el aire acondicionado” para cumplir ese objetivo. Por eso se acercó a la marcha, para “apoyar al gobierno en contra de los golpistas”.

 

A las 18.30, y sin cortar la Avenida 9 de Julio, comienzan a movilizarse hacia la plaza por Diagonal Norte. La columna ocupa tres carriles. Marchan cantando “el pueblo unido jamás será vencido” y “Argentina, Argentina”. Un redoblante y un bombo llevan el ritmo. En los dos carriles del sentido opuesto todavía circula el tránsito. Llegando a Bartolomé Mitre los manifestantes compran banderas de Argentina en puestos callejeros: hay de varios tamaños y precios que van desde los 50 hasta los 200 pesos.

 

Marzo estuvo signado por seis marchas masivas opositoras al gobierno de Cambiemos y los manifestantes del 1A se meten en esta puja política: reivindican a María Eugenia Vidal en contra del sindicalista Roberto Baradel en el marco del conflicto docente de la Provincia de Buenos Aires. Marchan y cantan, llegando a la plaza, “Todos con Vidal” y “Baradel, dejate de joder”. Luego se jactan de su condición de autoconvocados y cantan “Nadie nos pagó” “A mi no me pagaron, yo vine porque quise”.

 

A las 19, sobre Bolívar, unas 30 personas llevan una bandera larga de Argentina al canto de “No vuelven más”, con la melodía de la marcha peronista. Ya Diagonal Norte se encuentra colmada por varias cuadras y resulta difícil caminar. El punto máximo  de la convocatoria se logra a las 19.30, sin embargo la Plaza no se llena y la movilización se concentra en las calles que la circundan. 

 

 

Por una Bartolomé Mitre vacía camina el escritor Marcos Aguinis ya en retirada de la marcha. Quienes se lo cruzan se sacan selfies con él y lo felicitan. Más ignorada, pasa por esa misma calle la periodista Silvia Fernández Barrio, agitando sus brazos al ritmo del cántico “no vuelven más”.

 

Cerca de las 20, alguien avisa que van a sacar las históricas vallas que impiden el paso desde la Plaza hacia la Casa Rosada. Minutos más tarde algunos de los manifestantes se juntan allí. Uno de los grupos cuelga una bandera argentina en las rejas de la Casa de Gobierno con la leyenda “Con la democracia no se jode”. Aseguran que lo que está en juego en este momento político del país es la continuidad de Mauricio Macri y de Eugenia Vidal. Se quedan allí hasta las 21 y cantan "Mi gato favorito” y “Macri querido el pueblo está contigo”.

 

De a poco comienzan a desconcentrar: los manifestantes se alejan de la Casa Rosada, la Catedral y el Cabildo. Se retiran pacíficamente y en silencio por Diagonal Norte. Algunos bajan por las escaleras de la estación 9 de Julio mientras hacen chistes sobre el uso de la tarjeta SUBE para marchar, la misma tarjeta que generó controversias cuando fue otorgada durante el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, porque muchos creían que podía funcionar como herramienta de espionaje.

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