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Declaró el sacerdote Christian Von Wernich

En la duodécima audiencia, declaró el ex capellán de la Policía Federal, el ex policía bonaerense Julio Alberto Emmed, familiares de siete jóvenes de La Plata desaparecidos y Alfredo Bravo, docente y miembro de la APDH.

Fany Postan // Sábado 09 de mayo de 2015 | 02:23

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Familiares de los siete jóvenes detenidos en La Plata en 1976 acusaron a Von Wernich de tramitar el viaje que culminó en su desaparición.

El testigo más controversial de la audiencia de hoy fue el capellán de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, Christian Federico Von Wernich. Testimonios recogidos por la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) en 1984, entre ellos el de Julio Emmed, testigo en la misma audiencia, comprometen al sacerdote en la tortura y desaparición de siete jóvenes, entre ellos Domingo Héctor Moncalvillo, Cecilia Luján Idiart, María del Carmen Morettini, Liliana Galarza y Nilda Susana Salomone.

 

Los jóvenes, cuyos familiares estaban presentes en la audiencia, habían sido secuestrados entre septiembre y diciembre de 1976. Permanecieron detenidos extraoficialmente en el Centro de Investigaciones de La Plata, donde Von Wernich realizaba sus servicios religiosos. Según la declaración del cura, durante los meses que estuvieron allí gozaban de “cierta libertad” (salían durante el día y recibían visitas) por lo cual era su misión “atenderlos espiritualmente”.

 

Von Wernich afirmó que, en determinado momento, los detenidos “optaron por salir del país” hacia Uruguay y que él, “emocionado” por la decisión, los acompañó en dos grupos al puerto y al aeropuerto de Buenos Aires. “Los vi subir al barco, vi alejarse al barco”, aseguró. Desde entonces están desaparecidos. Von Wernich aseguró que tanto él como sus superiores compartían la inquietud y preocupación con los familiares de los desaparecidos. En el siguiente video, algunos fragmentos de su declaración.

 

 

El juez Andrés D’Alessio interrogó a Von Wernich sobre el nacimiento de la hija de Liliana Galarza, quien, según las declaraciones que hicieron sus familiares en la misma audiencia, estaba embarazada de tres meses cuando ingresó en la Brigada. El capellán negó haber visto una mujer en estas condiciones. Sin embargo, el padre de la secuestrada presentó como prueba testimonial el acta de nacimiento de la hija de Liliana, que confirma que María Mercedes Molina Galarza nació en la Brigada de Investigaciones de La Plata el 3 de abril de 1977, y que su partera fue la desaparecida María Magdalena Mainer. Según otros testimonios, el párroco en ese momento era Von Wernich.

 

Acta de Nacimiento de María Mercedes Galarza, en la Brigada de Investigaciones de La Plata.

 

El juicio continuó con la declaración de Julio Alberto Emmed, ex policía de la provincia de Buenos Aires, quien se desempeño desde 1977 a 1979 como chofer del ex jefe de Policía, Ramón Camps (prófugo) y el ex director general de Investigaciones, Miguel Etchecolatz. Admitió haber participado del traslado de un detenido junto con el cura Von Wernich, quien minutos antes había declarado jamás haber visto a Emmed. Sin embargo, el ex policía negó haber conocido a los detenidos en la Brigada de Investigaciones, luego desaparecidos.

 

Emmed aprovechó la oportunidad para retirar la denuncia que había hecho un año antes frente a la CONADEP, en la que incriminaba a Von Wernich, Camps y Etchecolatz con la ejecución de los jóvenes detenidos en la Brigada y la calcinación de sus cuerpos en noviembre de 1977.

 

"Me sometieron a nueve sesiones de tortura"

Por último, declaró Alfredo Pedro Bravo, subsecretario para la actividad profesional docente y miembro de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), quien había sido secuestrado por un el 8 de septiembre de 1977 mientras daba clases, por orden del entonces ministro del Interior, general Albano Harguindeguy. Durante su detención sufrió interrogatorios, tormentos y torturas con picana eléctrica, le hicieron sumergir las piernas en agua helada y luego en agua hirviendo (método que llamó "el cubo") y lo colgaron de muñecas o piernas en distintas oportunidades mientras le pegaban y le hacían preguntas sobre su actividad ("la crucifixión"). El testigo declaró haber visto durante su martirio a Ramón Camps y Miguel Etchecolatz.

 

INQUIETUD EN LA SALA

El público que asistió a la audiencia de hoy estaba nervioso. Algunos dichos del ex capellán de la Policía despertaron murmullos que el juez D’Alessio no logró contener. Esto sucedió en dos ocasiones: cuando el cura comenzó a relatar (frente a los familiares consternados) que por su costumbre de viajar mucho al exterior supo aconsejar a los jóvenes antes de su partida. “Va a llegar una noche en la que te vas a sentir terriblemente solo, a mi me ayudaron mucho los discos de Carlos Gardel”, aseguró que les decía. Y también, cuando Von Wernich declaró no saber por qué por esos años había sido condecorado por la Policía Federal, de manos del general prófugo Guillermo Suárez Mason, por la "defensa de la honra, vida y bienes de las personas".

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