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La globalización de la violencia

El conflicto entre Israel y Palestina, recrudecido desde la operación Margen Protector, es uno de los emblemas de la compleja situación que se vive en Medio Oriente. Mientras tanto, los civiles son las principales víctimas.

Joaquín Pereyra @joaquinlpereyra // Miércoles 01 de octubre de 2014 | 09:25

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En los últimos meses murieron 2.104 palestinos, el 80 por ciento civiles. (Foto: Télam)

No hay guerras buenas ni paces malas”, dijo Benjamín Franklin en septiembre de 1773. hoy, incluso después de la lección de la Segunda Guerra Mundial, el mundo parece no compartir esa opinión.

 

A casi 70 años del fin del conflicto más cruento de la historia, y a pesar de las promesas de paz mundial que le siguieron, una región sigue especialmente castigada por la guerra: Medio Oriente, donde, entre otras cosas, Israel y Palestina continúan un enfrentamiento que ya lleva décadas.

 

La última escalada de violencia se dio por el asesinato de tres jóvenes israelíes en manos de Hamás, lo que desembocó en la última operación israelí sobre la Franja de Gaza: Margen Protector. A pesar de que formalmente la operación terminó, las hostilidades continúan y no parece haber posibilidad de paz a corto plazo.

 

Israel se escuda detrás de su derecho a la defensa propia. Hamás, por su parte, grita en contra de los asentamientos israelíes. Los ciudadanos palestinos, entre tanto, sufren el apriete de ambos. Los datos: 64 soldados muertos del lado de Israel; 2.104 muertos del lado de Palestina, 80 por ciento de civiles. Un 3146% más de bajas de un lado que del otro. Eso es sólo en la Operación Margen Protector, terminada hace apenas un mes.

 

"La resolución 181, que determinó la partición entre Palestina e Israel y que supuestamente le da legitimidad al segundo, es sólo una recomendación, y ni siquiera tuvo el consenso de las partes. Además, Israel nunca cumplió ya que ella le otorgaba el 56% de las tierra palestinas y terminó ocupando el 76%, incluida la mitad de Jerusalén", explica Gabriel Fernando López, profesor de Historia Contemporánea y secretario académico de la Cátedra Libre Edward Said de Estudios Palestinos en la UBA.

 

¿De dónde surge, entonces, el reconocimiento de Israel? “Creo que Israel no tendría su justificación y su proclamada legitimidad, ni la complicidad internacional con su racismo, sin la Segunda Guerra Mundial”, opina López. Sin embargo, advierte también que el proyecto israelí comenzó mucho antes, “a partir de la época del imperialismo, la disputa por los territorios otomanos, la judeofobia europea y la batalla contra el nacionalismo árabe”.

 

Desde su creación en 1947, el Estado, que tiene por primer ministro a Benjamín Netanyahu, participó en más de quince conflictos armados de diferentes magnitudes. No es de extrañar, entonces, que el país encabece el ranking de militarización social: la guerra ya es parte de su sociedad, con un apoyo incuestionable de los estadounidenses y su estructura bélica.

 

Pero los ciudadanos palestinos no sólo son reprimidos sino que también son afectados económicamente. Desde hace años, los israelíes tienen el control de facto de las fronteras de la Franja de Gaza, al sudoeste de Jerusalén, en un bloqueo que la mayor parte de los países considera ilegal y ha sido criticado por la ONU.

 

Una de las restricciones más cuestionadas ha sido al área de pesca del Mar Mediterráneo: “Israel prohíbe a la flota palestina pescar más allá de las tres millas náuticas cuando los Acuerdos de Oslo establecen el derecho hasta las 20 millas”, afirma Martín Martinelli, profesor de Historia y docente de un seminario sobre Medio Oriente. “Al limitar esta extensión -continúa-, se impide la pesca de sardinas, un alimento habitual para los palestinos y una importante fuente de proteínas”. Esto, afirma el experto, acarrea varios problemas de salud para los habitantes.

 

Por otra parte, la aparición del grupo de combatientes Estado Islámico (EI) regidos por la ley musulmana no hace nada para mejorar la situación. A pesar de que, en opinión de López, es imposible que Hamás y el EI se asocien, su irrupción le es útil a Israel, ya que presenta “a los yihadistas (yihad: esfuerzo de los musulmanes para que la ley divina reine en la Tierra) como asesinos y bárbaros” y, además, “pretende construir un Estado absolutamente reaccionario”, permitiéndole a Israel mantener su relato a favor de la democracia, donde su rol es el de la civilización y el de sus vecinos, la barbarie.

 

La situación en Medio Oriente está lejos de solucionarse. Franklin podrá haber velado por la paz, pero lo cierto es que, para el país que fundó y para la mayor parte de Occidente, todas las guerras son iguales hasta que algunas se vuelven más iguales que otras.

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