Polideportivo • Una deportista a la espera de cumplir su sueño

"Quiero seguir representando a la Argentina"

Con 16 años, Analuz Rivarola es bicampeona en taekwondo, pero por motivos económicos hoy su posibilidad de ir al próximo Mundial peligra. Por eso, a través de sus redes sociales, inició una intensa búsqueda de sponsors.

A. García y M.P. Fonseca // Lunes 03 de septiembre de 2018 | 12:05

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Analuz se consagró campeona frente a una rival muy difícil. Ahora sueña con la oportunidad de viajar a Australia para defender su título. (Fotos: Twitter)

Analuz Rivarola tiene 16 años, es apasionada por el taekwondo y bicampeona internacional en ese deporte. Hoy, mientras sueña con el próximo Mundial en Australia, programado para el año que viene, también inunda las redes sociales a la espera de encontrar un sponsor que le facilite el gran costo económico que requiere viajar hasta el otro lado del planeta.

 

Desde los seis años entrenó taekwondo en su casa hasta que, en febrero de 2008, su papá abrió un gimnasio cerca. “En mi primer torneo me tocó pelear la final contra un varón que me pinchó con una patada en las costillas. Desde ese momento, y por miedo, decidí abandonar”, recuerda Analuz. Meses después de esa final que la marcó de niña, la deportista optó por retomar su pasión. La principal razón de su retorno, según ella, consistió en que “estaba muy excedida de peso”.

 

Desde entonces no paró de participar en cuanto torneo interior o exterior hubiera. Con doce años fue parte del Torneo Nacional que se llevó a cabo en la ciudad santafesina de Rosario hace cinco años. “Salí subcampeona de luchas y formas y, a finales de 2013, también me recibí de cinturón negro I DAN” . Dos años después, volvería a superarse: suyo sería el cinturón negro II DAN.

 

El taekwondo es un arte marcial de origen coreano. Este deporte combina técnicas del kung fu, el karate-do y otras disciplinas más antiguas. Al igual que otras artes marciales, existen cinturones que reflejan el grado de destreza alcanzado. Una vez que el deportista alcanza el cinturón negro -máximo grado- puede seguir avanzando hasta llegar al 9º DAN, que es la calificación más alta.

 

Analuz es bicampeona en 2do dan de taekwondo pero en el estilo ITF (International Taekwondo Federation), que se caracteriza por un mayor predominio de ataques sencillos y directos en la lucha deportiva ya que considera todos los aspectos y distancias del combate cuerpo a cuerpo. Incluso los golpes de puño al rostro son totalmente válidos, puntuables y permitidos.

 

Con la noticia de que a mediados de 2017 se jugaría un nuevo Mundial, esta vez en la provincia de Corrientes, Analuz comenzó a entrenar: “Tuve que hacer dieta para entrar en la categoría 53 a 60 kilos y durante meses entrené como correspondía”, cuenta.

 

A mediados de agosto, la oportunidad mundialista llegó: “Tuve que pasar por cuatro rondas de formas y tres de lucha. Llegué a la final pero allí se me presentó una rival muy difícil ya que era mucho más alta que yo. Empatamos, tuve una lesión muy fuerte en la canilla derecha pero seguí en la pelea. Como ninguna de las dos lograba desempatar, fuimos a muerte súbita: la primera que metiera punto, ganaría. Fui yo”, relata con la misma exaltación con que vivió aquel momento. “Salí campeona”, repite una y otra vez.

 

 

El próximo Mundial es en Australia y la familia Rivarola no puede enfrentar ese gasto. La búsqueda de sponsor no es nada fácil y, hasta el momento, resulta poco exitosa. “Quiero mantener el título, quiero seguir representando a mi país, tengo muchísimas ganas y no me gustaría que esto quedara trunco solamente por el costo de un pasaje de avión”, dice, pide, grita Analuz.

 

Sus deseos fervientes de que aparezca un milagroso financista se deben a que la Federación únicamente da subsidios a las categorías adultas, por lo que si la joven atleta no llega a viajar, representarán al país aquellos que sí tengan las posibilidades. Esto da cuenta de una gran desigualdad de oportunidades en la organización de este deporte. 

 

Si se googlea "Mundial de taekwondo, Australia abril 2019", las primeras siete opciones que aparecen en pantalla relatan “la conmovedora historia del chico que quiere ir al Mundial de taekwondo a representar al país”. Se trata de Felipe Ballero, de 18 años, que también solicitó apoyo en sus redes sociales para poder viajar y a quien diferentes medios, como Clarín y La Nación, realizaron notas para ayudar a difundir su historia.

 

No fue fácil para Analuz dedicarse al taekwondo: Es más difícil para una mujer hacer deporte. Siempre me calificaron de 'machito' o 'marimacho' por el solo hecho de que me gusta el Taekwondo. De todos modos, nunca me tomé muy a pecho que me discriminaran por eso, cuenta. “El deporte femenino está más visibilizado en el hockey sobre césped". 

 

Aunque el viento empuje muy fuerte en su contra, Analuz no considera bajar los brazos: “Mi mayor sueño es poder llegar a cumplir todas las metas que tengo por delante, ganar los torneos, y viajar a donde sea necesario para poder conseguir los títulos que quiero”. Esta es mi historia...”, insiste con la esperanza de que los puntos suspensivos sigan vivos hasta que llegue un sponsor que la aleje, definitivamente, de un punto final.

 

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