Polideportivo • Deportes extremos

Con el viento y la marea

El kitesurf se creó hace apenas 20 años, pero ya cosecha fanáticos en todo el mundo. En la Argentina hay entre 11 y 12 mil deportistas que se suben a la tabla para, ayudados por una vela, sumarse a una moda en constante expansión.

Melissa González Martínez @gonzalezmel // Jueves 15 de febrero de 2018 | 16:03

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Matías Lee, corredor argentino de kitesurf, en Squamish, Canadá. (Foto: M. L.)

En la Argentina hay entre 11 y 12 mil kitesurfistas y alrededor de 150 instructores matriculados”, afirma Mario Sampaolesi, presidente de la Asociación Argentina de Kitesurf y navegante desde 1997. El deporte ha registrado tasas de crecimiento de hasta un 200 por ciento anual, y sigue multiplicándose a lo largo del planeta. ¿Qué es? ¿Quién puede practicarlo?

 

El kitesurf es un deporte extremo de deslizamiento sobre el agua con una tabla destinada a tal efecto. Para eso se usa una vela de tracción que desliza al kitesurfista a través de cuatro o cinco líneas sujetadas a su cuerpo mediante un arnés. Es una disciplina muy reciente. Aunque hay registros de la utilización de una cometa para trasladar embarcaciones en el siglo XII, la primera competencia del deporte como tal se realizó en Maui, una de las islas del archipiélago Hawai, en 1998. Su vertiginoso crecimiento en el mundo ha impulsado la creación de equipos cada vez más específicos, que disminuyen en gran medida los riesgos y accidentes.

 

Para hacer kitesurf son necesarias ciertas dosis de fuerza, resistencia y coordinación. Mientras una persona pueda realizar todo esto, es apta para navegar -embarazadas deben abstenerse porque corren riesgo de golpearse-. De todas maneras, aquellos con déficit cardiovascular o un ritmo cardíaco acelerado tampoco podrían realizarlo por su alto contenido adrenalínico. “Si se aprende de forma consciente con un instructor, nadie debería tener un problema”, explica Sampaolesi. Todo está en que las medidas de seguridad se tomen de forma correcta y prudente.

 

Si bien es posible hacer kitesurf en cualquier espacio geográfico con agua y suficiente viento -entre 12 y 25 nudos idealmente, aunque es posible realizarlo en otras condiciones-, existen en la Argentina y en todo el mundo “spots”, o lugares donde más suele practicarse. Bariloche, Calafate, San Martín de Los Andes, toda la Costa Atlántica, varios puntos del Río de la Plata, Cuesta del Viento (San Juan) y Mendoza son algunos de los lugares que cuentan con escuelas. Punta del Este, en Uruguay; la localidad brasileña de Cumbuco; y el archipiélago venezolano Los Roques son destinos privilegiados por los argentinos deseosos de buenos vientos. “Los spots tienen que tener un área donde no ingresen los bañistas y la señalización con todas las medidas de seguridad”, explica Sampaolesi.

 

 

Las escuelas brindan a sus alumnos el equipo para que puedan iniciarse. Un curso completo cuesta alrededor de 4 mil pesos, y cuenta con una clase teórica en la que son explicadas las medidas de seguridad, el armado del equipo y las condiciones, a lo que se suman algunas prácticas posteriores. Para navegar se necesita un kite (vela), una tabla -que tiene straps o botas-, un arnés, un casco y un chaleco de flotación e impacto. Las velas varían en tamaño -el número remite a sus metros cuadrados- y se elige la más apta de acuerdo al viento -a más viento, más chica la vela- y al peso del navegante. Hay muchos tipos de tablas, que varían según su función, pero la más pedida y fácil de usar es la bidireccional.

 

La Asociación Argentina de Kitesurf fue fundada en 2001 con la idea de promover y difundir el deporte, organizar competencias, regular y hacer conocer los estándares de seguridad, formar instructores y ayudar a los municipios a reglamentarlo. Con respecto al rol de los municipios, el kitesurfista marplatense Matías Lee opina que estos “no aportan mucho, no lo consideran un deporte importante porque es poco masivo". Y suma: "Si bien cuando hay un torneo aportan, no lo hacen desde el punto de vista de las regulaciones y sectorizaciones que podrían evitar problemas. En Mar del Plata nos prohíben navegar en todas las playas, excepto en una”. 

 

Para los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018, que se realizarán en Buenos Aires entre el 6 y 18 de octubre de este año, se incluyó el kitesurf como disciplina en su variante slalom, que consiste en una carrera de velocidad en contra del viento. El equipo que representa al país es Los Biguás, formado por un grupo de jóvenes deportistas y entrenadores que sueñan con llevar el kitesurf nacional a lo más alto del nivel mundial.

 

El deporte comenzó hace pocos años a realizarse sobre nieve -snowkite- con una tabla de snowboard o esquíes. En la Argentina se dan clases en el Cerro Chapelco de San Martín de Los Andes, en el centro de esquí Caviahue en Neuquén, y en el Cerro Perito Moreno en El Bolsón.

 

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