Polideportivo • ENTREVISTA

El padre de Orsanic, sin vueltas: "Antes no había un equipo unido"

El título en la Copa Davis fue especial para la familia del capitán argentino por su origen croata. A los 87 años, Branko, gran conocedor del tenis, reveló que solamente le aconsejó a su hijo que convenciera a Del Potro para que jugara y culpó a la anterior dirigencia de la AAT por su enemistad con el N°1 del país.

Nicolás Vacca @nicolas_vacca // Martes 27 de diciembre de 2016 | 19:35

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El equipo argentino de Copa Davis alzó la Ensaladera de Plata en Zagreb, tras vencer a Croacia en la final. (Foto: Télam)

"Tenía el presentimiento de que íbamos a ganar, que el milagro iba a suceder".

En Beiró y Constituyentes se encuentra el origen del título en la Copa Davis recientemente ganada por el equipo argentino. Branko Orsanic, padre de Daniel, primer capitán campeón de la historia argentina, se pasea por el club Arquitectura como si fuera un chico más de los cientos que disfrutan de las instalaciones en el barrio porteño de Agronomía. Es que este señor de 87 años es croata de origen pero argentino de corazón. Escapó de su país natal con otro apellido. Hoy, una cancha de tenis lleva su nombre, al igual que una plaqueta en la entrada del club de sus amores.

 

-¿Qué sentimientos tuvo cuando Federico Delbonis ganó el último punto?

-Me quedé admirado, en su vida jugó un partido como ese, fue extraordinario. Yo sabía que Juan Martín (del Potro) iba a ganar, no sabía cómo pero iba a ganar. Marin Cilic estaba cansado y, al tener una potencia enfrente que crece, tenía miedo y presión.

 

-¿Cuánto influyó su hijo como capitán con el excelente año de Del Potro? 

-La relación entre Delpo y Dani es una más. Él trabaja para la Asociación Argentina de Tenis (AAT), la cual le prestó ayuda a Juan Martín. La dirigencia anterior estaba muy enemiga de él. El presidente jugaba al lado y ni bola le daba. No había un equipo unido, eran todos negocios. Las individualidades en nada sirven. Cada uno, por más que sienta que tiene valor propio, no lo tiene. Eso te lo tienen que dar los demás. El que crea que es mejor, está pifiado.

 

-¿Qué consejos le dio a su hijo para este último torneo?

-En lo único que yo me metí fue en decirle a mi hijo que debían hacer que Delpo juegue para el país. Después no hice nada, todo mérito de él, nunca fui el padre que se metió. Yo pensaba que, a lo mejor, le hacía mucha presión para que decida algo, como en ese momento yo sabía mucho y él nada, tenía que estar alejado. Me agradece la libertad que le di para ser como es.

 

-¿Qué tiene de especial haberle ganado a Croacia? 

-Es especial porque justo jugó contra el país que soy de origen, aunque siempre fui argentino. Cuando Dani se casó, diez días después tuvo que jugar contra Croacia y yo alenté por Argentina. Tenía a todos los jugadores comiendo asado en mi casa, a mi mujer y a mis hijos argentinos. ¿Qué querés, que esté contra ellos? Que gane siempre Croacia pero no contra Argentina.

 

-¿Cómo evalúa esta victoria en la Copa Davis, luego de 116 años de su creación?

-Siempre en mi vida me gustó que gane el bien. Esta vez fue una oportunidad única. Yo pensaba que, si todo marchaba derecho, ¿por qué siempre tenían que ganar los malos? ¿Por qué no podía triunfar una vez el bien? A la presidenta del club le dije que tenía el presentimiento de que íbamos a ganar, que el milagro iba a suceder.

 

-¿Cómo se describiría a usted como formador de este deporte?

-Cuando uno habla de sí mismo, no puede decir mucho. En este club, por algún motivo, la gente reconoce lo que hice. En esta casa están todos conmigo, me siento muy bien, me hicieron una placa, le pusieron el nombre a una cancha, que se yo, vos ves que la gente te quiere.

 

 

¿Que yo haya buscado eso? Jamás. Yo doy clases de la mañana a la noche. Te podrás imaginar que al final del día ya estoy cansado, pero si al que viene a primera hora le doy muy bien la clase y al que el que viene a las seis de la tarde no, pienso que no lo puedo entrenar si estoy cansado. Finalmente, esas son las mejores clases, porque me obligo con mi conciencia a no robarle la plata a nadie. Si no, lo estoy engrupiendo al tipo.

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