Polideportivo • Deporte Juvenil

Un sueño que pocos logran

La práctica de las disciplinas deportivas se torna cada vez más difícil a medida que aumentan las obligaciones escolares y se intensifican los entrenamientos. La ausencia de apoyo económico por parte del Estado es otro factor que complica el avance de los jóvenes en circuitos profesionales, con excepción del fútbol.

@DafneAramendy y @Florenciaraceli // Jueves 22 de septiembre de 2016 | 17:13

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La Selección Argentina de taekwondo ITF, a la que pertenecen Evelin Perez Lindo y Melanie Peluffo, durante el último torneo Panamericano en Brasil. (Foto: Facebook Evelin Pérez Lindo)    

Para Melanie Peluffo, III Dan e integrante de la Selección Argentina de taekwondo ITF, el paso por la secundaria no fue fácil. Estudió en una escuela técnica, todos los días entraba a las 7.30 y salía a las 19 para después entrenarse hasta las 22. “Los horarios de estudio no me alcanzaban, muchas noches me quedaba despierta estudiando o terminando entregas, pero por suerte aprobaba igual”, cuenta la campeona panamericana.

 

Lara García jugó en el Sub 17 del seleccionado de fútbol femenino y hoy cursa quinto año de la secundaria. Además practicó atletismo pero, cuando tenía que irse en noviembre a Mar del Plata para competir en los torneos, se le complicaba con el último trimestre del secundario, que es el más importante para aprobar el año. No sólo tuvo que de dejar de lado muchos salidas; también dejó de tocar en la orquesta de la que formaba parte desde los 9 años. 

 

“Con los estudios, nunca se me complicó. Fui bastante responsable y me supe acomodar los horarios con la secundaria”, dice Evelin Perez Lindo, IV Dan, también integrante de la selección Argentina de Taekwondo y subcampeona mundial y panamericana. Y agrega que, sin embrago, tuvo que dejar de lado las salidas con amigos, fiestas y cumpleaños para poder priorizar los entrenamientos y el estudio.

 

Denise Nóbile tiene 21 años y hace seis la llamaron para formar parte del seleccionado nacional de handball. Ella, al igual que la mayoría de sus compañeras que eran parte la categoría “cadetas”, estaba en la secundaria. Para Nóbile, en ese momento las cosas fueron un poco más sencillas. A pesar de que debido a los entrenamientos tenía que faltar uno o dos días a la semana, el colegio la ayudó mucho al permitir dar exámenes en otras fechas.

 

La situación se complicó para Denise, en cambio, cuando ingresó a la facultad: “Yo seguía entrenando igual, pero ya no podía cambiar las fechas de exámenes de algunas materias y, cuando quedé en la selección para participar del Mundial Junior 2014 en Croacia y del Panamericano Junior en Buenos Aires, perdí instancias de finales para dar”.

 

El apoyo económico

Otra problemática que afecta a los deportistas profesionales argentinos es que todos los deportes, a diferencia del fútbol, son considerados amateurs y por ende, no reciben ningún tipo de apoyo por parte del Estado.

 

Frente a esta situación, en 2009 el Comité Olímpico Argentino tomó la iniciativa y creó el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD) con el fin de gestionar y coordinar las ayudas económicas para la implementación y desarrollo del deporte de alto rendimiento. Esta entidad tuvo su inicio formal recién en marzo de 2010 y fue de gran ayuda para Nóbile, quien, al ser menor de edad, recibió una beca durante tres años.

 

Sin embargo, el apoyo económico a la hora de competir sigue siendo un obstáculo para algunos y, en ocasiones, deben resignar sus competencias o salir a conseguir sponsors por su cuenta.

 

En 2011, la taekwondista Melanie Peluffo, a pesar de haber ingresado en el primer selectivo para el Mundial de Nueva Zelanda y para el Panamericano de ese mismo año en Chile, no pudo viajar ni competir ya que el dinero fue un impedimento. Por suerte este año (para la Copa del Mundo que se hace el próximo 12 de octubre en Budapest, Hungría), gracias a la colaboración del padre de un compañero de entrenamiento, tenemos una nueva oportunidad de tener un sponsor y el apoyo del Municipio de La Matanza".

 

Por su parte, su compañera de selección Evelin Pérez Lindo recurrió a la solidaridad de sus colegas para la búsqueda de sponsors: “Iba dejando cartas y alcancías por los clubes donde daban clases mis compañeros, juntamos tapitas y botellas. A un mes de viajar a mi primer campeonato mundial en Nueva Zelanda, en 2011, tuve la suerte de conseguir un sponsor del Shopping de San Justo, que me bancó por dos años seguidos”. Hasta el momento, a un mes de viajar a Hungría, Evelin no tuvo más ayuda económica que la de su familia, amigos y compañeros, quienes colaboraron organizando eventos para recaudar.

 

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