Malvinas 30 años • Testimonios

Los continentales

En febrero de 2008 se montó en Plaza de Mayo el Campamento TOAS (Teatro de Operaciones del Atlántico Sur), integrado por 400 ex soldados que no son reconocidos como ex combatientes de Malvinas por no haber llegado nunca a pisar suelo isleño. En turnos rotativos, sostienen su reclamo de igualdad y reconocimiento social y económico desde entonces. Los llamados “continentales” fueron 32 mil; 17 de ellos murieron durante la Guerra, 8 mil jamás fueron reconocidos como veteranos y cuentan sus historias.

Jueves 14 de junio de 2012 | 17:32

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Jorge Zamudio De León 
(Soldado conscripto)

JORGE ZAMUDIO DE LEÓN (soldado conscripto) 

  

La mayoría de las torturas a los soldados realizadas por sus superiores se hicieron en el continente y no en Malvinas. Estaquearon a un montón de soldados, incluyéndome, con la excusa de un ´castigo´. Se sufrió mucho frío, hambre y miedo. Casi pierdo los dedos de las piernas por el congelamiento”.

 

 

Autor: Héctor Fernández Aun

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ANTONIO PANTALEÓN GARCÍA (integró el grupo 11 de artillería de Luis Piedra Buena, Santa Cruz; encargado de protección y logística).

 

“Sufrí mucho. Tuve la mala suerte de ver morir a dos compañeros del cuartel; eso me marcó para toda la vida y me dejó secuelas hasta hoy. Estuve casi 20 años sin hablar de la guerra y con tratamientos psicológicos. Pude salir adelante. Nos fuimos como héroes y volvimos sin reconocimiento de la sociedad y de las instituciones estatales”.

 

 

 

Autor: Facundo Franco

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LUIS GIANNINI (integró el Regimiento de Tanques 8 de Magdalena, desplegado en defensa de las costas de Chubut y Santa Cruz. Hoy es vocero de la manifestación en Plaza de Mayo).


“Una alerta roja te dice que el enemigo está cerca, y hubo muchas. La primera, en Comodoro Rivadavia, fue el 26 de abril. El 16 de mayo hubo alerta roja en todo el litoral marítimo y el destructor ARA Bouchard abrió fuego sobre un submarino inglés. Estaban mandando gomones para atacarnos en tierra”.


“Cuando empezó la alerta roja, nos subieron a un camión. Yo pensaba que era todo mi regimiento, pero no, eran distintos regimientos, y cada regimiento tenía un grupo denominado ´de avanzada´. Nos hicieron tomar posiciones en la ría, y pasamos a órdenes de un Teniente Coronel que no sabíamos quién era. A nuestro grupo lo levantaron a las 12 de la noche para ir a una estancia de ingleses en Caleta Olivia. Yo estaba de apuntador de mando. Nos hicieron tomar posiciones. Otros dos regimientos salieron en dos helicópteros en misión de combate, desde Comodoro Rivadavia hacia Caleta Olivia. Uno salió por mar. Al otro, cuando despegó, los ingleses lo llenaron de balas. Lo ‘bajaron’. Quedó esparcido en 300 metros. No quedó un pedazo entero de helicóptero. Tampoco de los cuerpos. Sus compañeros tuvieron que juntarlos en bolsas y tirarlos al mar.”


“El 26 de abril, en Comodoro Rivadavia se abrió fuego a 500 metros de mí. Habíamos tomado posición en pozos de trinchera. La gente que estuvo en ese operativo fue enviada a Río Gallegos para que no hablaran del tema porque habían encontrado gomones (balsas de goma semirígida utilizadas por los ingleses en esa época). Allá también se ocultaban las cosas, no sólo a la población, sino a nosotros mismos”.

 

Autores: Patricio Carol, Sergio Amor, Corina Romero y Soledad Baissetto

 

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JORGE TORRETA (soldado; integró el Batallón Logístico 9 de Comodoro Rivadavia, Chubut).

 

“Una de nuestras tareas era preparar cajas de cartón que había donado una fábrica de televisores, con raciones para 15 soldados, por ejemplo. Se empaquetaban bien, se forraban con plástico adentro para que no se mojaran y luego se tiraban de un Hércules a la tierra, sin paracaídas. De noche, en lugar de descansar, nos mandaban a la costa a los ‘pozos de zorro’ (hoyo en el suelo), y así; lo mismo en la Patagonia, sumado al frío y la humedad”


“De noche hacíamos guardia arriba de los cerros para brindar protección aérea. Una noche, escuché una ráfaga de una metralladora antiaérea y gritos que venían del lado del aeropuerto. Automáticamente, las pocas luces que estaban prendidas se cortaron, la luz del batallón, del barrio militar, y del aeropuerto. El cabo que estaba a cargo afirmó que nos estaban atacando. Lo primero que sentís cuando estás en la oscuridad y escuchás disparos sin saber si te están apuntando es adrenalina. He escuchado a soldados que lo primero que pensaban era esconderse, hacer un pozo y enterrarse, porque no creían poder dominar la situación”.

 

 

Autoras: Florencia Pereyra Saafigueroa y Sabrina Galanternik

 

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JORGE EDUARDO ABREGÚ (integró la Unidad 24 de Infantería de Río Gallegos). 

 

“Estaba en el Regimiento 24 de Infantería. Mi misión era salir a reventar las estancias de los ingleses, controlar la costa marítima, los puertos y los lugares donde cargaban el combustible. Mi unidad entró en combate el 17 de mayo de 1982 en Punta Loyola. Tiraron el Sea King (helicóptero británico), que cayó del lado de Punta Arena. Ese helicóptero dejó ocho comandos británicos en el suelo. El 18 de mayo entraron en combate de nuevo, y ahí mataron a un compañero mío (Alberto Sanagua), reconocido como héreo nacional caído en combate”.

 

Autora: Josefina Cacciabue

 

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EDUARDO OCHOA (paracaidista; hoy integra la comisión directiva del campamento TOAS).

 

“Los primeros días de mayo de 1982 se realizaba un simulacro en el Sheffield (barco de la flota inglesa varado en Cabo Domingo, Río Grande, Tierra del Fuego) de que iba a entrar un barco inglés a dar vueltas en la zona. Mientras tanto, se estaba ejecutando la Operación Mikado desde Punta Arenas (Chile) hacia el continente. Descendieron comandos SAS (Servicio Aéreo Especial Británico) en la Estancia Sara Brown y combatieron en Río Gallegos. Cerca de Punta Loyola, la unidad 24 combatió contra los ingleses. Hoy, esos soldados ingleses son parte de las ocho tumbas que están en el cementerio de Malvinas.”
“Desde la Costa Patagónica logramos averiar 22 naves y hundirles cinco a la flota inglesa. Fuimos llevados al Teatro de Operaciones del Atlántico Sur en cumplimiento de órdenes y con un plan esquemático de defensa y ataque para nuestra soberanía. Queremos que nos devuelvan la identidad que nos robaron”. 

 

 

 

Autoras: Camila Valero y Sofía Kotler
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EDUARDO ZABALA (integró la Agrupación 185, con base en Caleta Olivia, Santa Cruz).

 

“Una tarea que realizábamos era ir a buscar al océano desembarcos. Abortamos desembarques y tuvimos prisioneros ingleses. En una ocasión, los tuvimos 10 o 12 días en el Liceo Militar General Roca, de Comodoro Rivadavia. Esos prisioneros fueron llevados a Uruguay y volvieron a Malvinas cuando la recuperaron. Uno de ellos es el que iza la bandera inglesa (Jeffrey William Warnes)".

 

¿Cómo puede ser que un prisionero en continente llevado a Uruguay vuelva tan rápido a Malvinas?

Autora: Camila Valero

ANDRÉS ANSELMO BENÍTEZ (soldado de un grupo comando bajo órdenes exclusivas del comandante en jefe del Ejército).

 

“Íbamos a entrar en una casa, en misión de inteligencia. Comentaron que había dos niños. Decidí no ir. Me dijeron que estaba traicionando a la Patria. Formaron un pelotón de fusilamiento, me hicieron arrodillar, cargaron el arma para matarme y el jefe de Inteligencia de Estado me salvó y pidió que no me maten argumentando que yo había sido el primer voluntario de mi unidad en querer ir a la guerra.”

 

Autora: Tamara Motta

 

 

Mariano Cluseyas (soldado conscripto y fotógrafo de a bordo del Portaaviones 25 de Mayo).


“En abril del '82 yo estaba en el Portaaviones 25 de Mayo, en algún lugar del Atlántico Sur entre el continente y Malvinas. A las 11 de la noche, escuchamos una alarma. Los aviones ingleses volaban muy cerca del barco y nos mandaron a todos a nuestros puestos de combate. No sabíamos en qué momento iba a caer un misil. Los comandantes gritaban y daban órdenes imposibles de comprender por el ruido. Era todo muy improvisado. Yo era fotógrafo y no sabía para dónde ir ni cómo protegerme. Una hora después, los ingleses se retiraron. Nunca entendimos por qué pero no dispararon y, gracias a eso, estamos vivos”. 

Autor: Nicolás Baintrub

 

Rubén Darío González (integró el Regimiento de Paracaidistas de la clase ’63. Aunque no llegó a Malvinas, participó de sucesos bélicos). 


“A un compañero que tenía que reemplazar en una de las alertas (guardias), lo llamé para que me ordenara (la ubicación donde debía hacerlo) y, del miedo que tenía -ya que el Coronel nos había dicho que íbamos a empezar a viajar a Malvinas para combatir-, se pegó un tiro en las manos, un segundo después de que yo hablara con él. Fue terrible. El chico decía: ‘Ay mamita querida, ay mamita querida’. Los jefes lo castigaron por cobarde. Éramos chicos. Teníamos 18, 19 años. A los pocos días, me enteré de que se había suicidado”.

Autora: Paula R. Furlanetto

 

Marcelo A. Onofri (integró el Regimiento de Infantería Mecanizada 24. A partir del 2 de abril, pasó a formar parte de la Compañía C -también llamada “Compañía fantasma”- del mismo regimiento. Actualmente, intercambia frecuentemente e-mails con el coronel inglés Richard Hutchings para ayudarse a encontrar a sus compañeros desaparecidos. El coronel admitió haber entrado al continente en avión para cumplir el objetivo de su grupo de operaciones).

 

“Un inglés que pasaba información a sus compatriotas fue tomado como prisionero en la Estancia ‘El Cóndor’ (propiedad entonces inglesa ubicada al sur de Río Gallegos, Santa Cruz), y fue trasladado a ‘El Hotel’, donde se lo ató a una cama. Me ordenaron vigilarlo. Me dieron dos granadas, además del armamento que tenía, y me dijeron que le disparara ante la menor duda de escape. Me pasé toda la noche gritándole y pateando la cama para que no se moviera. Así me fisuré un dedo del pie y terminé disfónico. A la mañana siguiente, lo trasladaron en helicóptero.”

Autor: Miguel Gastón Godoy

 

Marcelo Lettieri (furriel de la Compañia de Tiradores y jefe del Pelotón de la Compañía en la Base Aeronaval Almirante Zar, en Trelew. El 6 de abril del '82 fue enviado al BIM 5 en Río Grande, Tierra del Fuego).


“Una noche cerrada, nos alistaron con más cosas de las que llevábamos habitualmente. Caminamos un buen rato y terminamos haciendo campamento en la costa. Al otro día, levantamos la carpa y volvimos al batallón. Cuando regresamos a Puerto Madryn para la baja, el comandante me dijo: `¿Te acordás de esa noche que nos alistaron? Nos íbamos a ir a Malvinas en el mismo buque que estamos volviendo ahora (que era un buque de carga, no de Guerra) pero por el clima, no pudo ver las señales de la costa´. Ninguno de nosotros sabía nada”.


Autora: Leticia Lettieri

 

Tulio Fraboschi (presidente de la Asociación Civil Veteranos de Guerra Campamento TOAS Plaza de Mayo)


“Yo estaba bajo el mando del Teatro de Operaciones del Atlántico Sur. Acampamos en Comodoro Rivadavia desde donde nos desplazaban a guardias sobre la costa. La tarea específica era la carga de Hércules en el aeropuerto de Comodoro. Era un trabajo de riesgo porque operábamos con minas antipersonales, cohetes, misiles. Todo lo que explotaba estaba ahí. Usé un FAL, que es un fusil automático liviano, que también se puede usar como ametralladora. No es verdad que todo el armamento nuestro era malo. La unidad cumplía órdenes del Quinto Cuerpo de Ejército de Defensa y Vigilancia del Litoral Marítimo con el fin de tratar de parar a los británicos que iban a desembarcar, porque nadie sabía dónde iban a atacar. En 25 años preferí no hablar de la Guerra, te querés olvidar. Hace 5 años que empecé con esta lucha.



Autora: Marina Negri


 


Un suceso histórico ignorado

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Comentarios

PEDRO OSCAR IBAÑEZ  |  27-01-2013 19:13:11

MUY BUENO TODO EL INFORME DE MIS CAMARADAS , TODOS TUBIMOS PARTICIPACION DE LA GUERRA DE MALVINAS .

Responder

walter osmar pereyra   |  16-04-2013 03:04:45

hola muchachos un fuerte abraso a todos hace 31 año en estos dias en el L.M.G.R. se dibujaba una HISTORIA que todavia la estan TAPANDO pero yo estuve y estare con el mismo SENTIMIENTO

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