Fútbol • HISTORIAS DE ASCENSO

"Cuando se termina el fútbol tenés que salir a buscar laburo"

Los flashes y la fama no son un problema para ellos. La ambición es llegar a Primera o lograr una oportunidad en el exterior para hacer una diferencia económica. La pasión de los que se arremangan.

D. Val y S. Alonso // Miércoles 15 de marzo de 2017 | 19:35

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Stable es uno de los delanteros de Colegiales, que lucha por salir del fondo en la Primera B, Tercera División del fútbol argentino.

Aunque los flashes apuntan a los jugadores de Primera División, el Ascenso del fútbol argentino está repleto de historias increíbles que no retumban en la tapa de los portales y los diarios. Muchos chicos de diversas edades trabajan y se esfuerzan día a día con tal de cumplir su sueño: llegar a una categoría superior. Varios jóvenes lo logran y la mayoría se queda en el camino.

 

Esta situación se ve reflejada en las categorías menores del fútbol argentino, donde los deportistas necesitan complementar el deporte con otra actividad o trabajo para llegar a fin de mes. Claro, los clubes de Primera División ofrecen sueldos más elevados y sus jugadores pueden abocarse de lleno al fútbol.

 

Detrás de esta situación están las malas administraciones y la corrupción dentro de cada institución en particular, así como también dentro del establecimiento mayor, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). “Cada club tiene sus cosas, hay clubes que no tienen los materiales necesarios para entrenarse y otros que tienen todo pero no cumplen con los pagos”, afirma Sergio Rondina, uno de los dos técnicos que dirigió las cinco categorías del fútbol argentino.

 

En base a su experiencia, Rondina relata una de las principales problemáticas y hasta propone una posible solución: “El Nacional B es el que más problemas tiene por la logística de los viajes y el costo que implica, ya que los presupuestos son muy altos. Si se dividieran los equipos por zonas y se redujeran los costos, las economías de los clubes no sufrirían tanto”.

 

Las categorías menores también presentan serios contratiempos. Esteban Bivona, exfutbolista de Chacarita y Excursionistas, opina: “Cuanto más abajo uno juega, más difícil se hace”. “Las canchas son más chicas y no están en condiciones. En su momento, había canchas que eran impresentables y uno tenía que jugar igual. Gracias a Dios, esto fue mejorando y sin duda le hizo muy bien al fútbol de Ascenso”.

 

Otro de los inconvenientes surge a partir del incumplimiento de las instituciones con el pago de los sueldos. Rondina, exjugador de Chacarita y Deportivo Merlo, entre otros equipos, sostiene que “a veces, la presión de los hinchas y la categoría del club llevan a los dirigentes a cometer locuras y pagar sueldos que no se pueden costear” y agrega que “lo más importante es cumplir lo que se promete desde que se firma el contrato”.

 

“Estuve en varios clubes en los que nos adeudaban dinero y se hacía muy difícil. Había chicos que dependían de ese sueldo y la tenían que pilotear como podían”, agregó Bivona, que a lo largo de su carrera integró varios planteles en los cuales los dirigentes se atrasaban con el pago de los salarios a los jugadores.

 

Y ENCIMA, LAS BARRAS

Por otro lado, un componente importante y que influye en la mayoría de las decisiones son las barrasbravas. Lejos de compartir sentimientos y pasiones con los hinchas, son las que se interponen en las medidas tanto económicas como futbolísticas de cada institución. “Están muy instaladas dentro de los clubes y te ocasionan problemas si tus resultados no son buenos”, subraya Rondina, en sintonía con Bivona, quien considera que son un componente “imposible de erradicar del fútbol”.

 

Para Pedro Vilariño, presidente de Platense entre 2010 y 2014, también fue uno de los obstáculos clave. “Las principales dificultades fueron no estar preparados para el fracaso deportivo, mi primer encuentro con los barras del club y una grave lesión de un jugador en el estadio”, reconoce el extitular calamar.

 

Bivona vistió la camiseta del Pro Gorizia, un equipo de la liga regional italiana, y afirmó que en Italia la mentalidad es completamente distinta. “Los dirigentes te respaldan en todo y no hay tanta agresividad como acá. Al fútbol lo toman más como un juego. En los dos años que estuve allá jamás se atrasaron ni un día con los pagos, es otro mundo”, resalta el exfutbolista, quien actualmente se desempeña como profesor de educación física en un colegio secundario.

 

"EN EL ASCENSO VIVÍS DÍA A DÍA"

Facundo Stable, volante de Colegiales, llegó al club a los 13 años y a los 18 pudo debutar en el primer equipo. A pesar de su corta carrera (hoy tiene 21), tiene muchas aspiraciones y proyectos. Pero, a la vez, lo invade el mismo interrogante que a sus colegas: ¿es posible dedicar toda una vida al fútbol de Ascenso?. “Como poder se puede, pero uno siempre aspira a jugar en la A o en un club de afuera y hacer una diferencia tanto profesional como económica. En el Ascenso pero vivís el día a día y sabés que cuando se termina el fútbol tenés que salir a buscar laburo”, afirmó Stable.

 

La mayoría de las veces, el hecho de empezar desde tan chico a jugar implica dejar de compartir ciertos momentos con amigos o con la familia para dedicarse al deporte. “Jugué al fútbol desde chiquito, estaba acostumbrado a que mis amigos salieran y yo ir a concentrar o entrenar, pero son sacrificios que uno hace y, una vez que llegás a Primera, sentís que valió la pena”.

 

En todo el país, existen miles de historias similares a las de Rondina, Bivona, Stable y Vilariño que, desde diferentes lugares, intentan aportar su granito de arena para que el fútbol de Ascenso siga creciendo.

 

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