Fútbol • Entrevista

"Vestirme de hombre para que me presten atención es retrógrado"

Con más de una década en los medios, Alina Moine y Luciana Rubinska, referentes del periodismo deportivo, se toman un recreo después de su programa en Fox Sports y reflexionan con Publicable sobre el rol de las mujeres y sus vivencias. 

@julimaestri, @marrmonge y @delfiterribile // Martes 21 de febrero de 2017 | 18:59

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"Podemos estar de acuerdo, discrepar o debatir, pero jamás con la mirada puesta en quién es el mensajero ni desde dónde parte", admite Rubinska, hoy en Fox Sports y C5N. (Foto: Instagram @lucianarubinska)

"Si el hombre no me puede prestar atención porque me está mirando las piernas, es un problema del hombre que deberá trabajar y resolver. Yo no tengo la culpa".

El reloj marca las 13 y Agenda Fox Sports acaba de terminar. Luciana Rubinska se dirige a la puerta del canal ubicado en Balcarce 510, en pleno barrio de San Telmo, para fumar un cigarrillo antes de irse y Alina Moine se sienta a su lado. “Necesito un poco de sol”, dice la conductora mientras espera volver al aire dentro de unas horas. En ese clima cálido y relajado, sentadas en las escalinatas y formando una ronda, se disponen a hablar del rol de la mujer en el periodismo deportivo pero, además, a contar experiencias personales.

 

-¿Dónde fue su formación profesional?

-Luciana Rubinska: Yo estudié la Licenciatura de Relaciones de Trabajo en la Universidad de Buenos Aires y, en paralelo, Periodismo Deportivo en Deportea. Hace un montón ya, egresé en 2005.

-Alina Moine: Yo soy locutora egresada del ISER pero, además, fui a un secundario técnico y recibí el título en “Expresivas”, una especialización en cine, teatro, radio, televisión, fotografía, periodismo. Sin embargo, terminé en el mundo del periodismo deportivo porque me gusta mucho el deporte y lo practico desde que tengo cuatro años. Así que lo empezó siendo un hobby y terminó siendo una profesión.

 

-Luciana, ¿mientras estudiabas, sentiste algún tipo de prejuicio por ser mujer?

R: ¿Sabés que no? Para nada, creo que me tocó un grupo piola porque en ningún momento, que yo recuerde, hubo algún comentario machista ni agresivo. En ese sentido, tuve una comisión muy buena, de hecho hay varios que sigo viendo.

 

-¿Y en el campo laboral sí te pasó?

R: Bueno, justamente me pasó después de muchos años que sentí un desprecio muy grande a raíz de un comentario puntual que no viene al caso. Hubo muchísimas injurias que vinieron por el lado de que la mensajera era una mujer. O sea, agresiones en Twitter del tipo “Vos que sos mujer, andá a lavar los platos”. Como si la condición femenina fuera la que te inhabilita a poder opinar de algo. Me hizo reflexionar un montón y la verdad es que no paro de pensar todo el tiempo en eso.

 

-¿En qué pensás?

-R: Mirá, yo hablo todo el tiempo de la violencia de género en C5N porque se muere una mujer cada 30 horas. Y, si bien esto no es igual, es parte del mismo desprecio, violencia y discriminación hacia nosotras. Pero por suerte y de a poco, son cada vez más las que se están atreviendo a denunciar.

 

-Salvando las distancias, eso fue lo que hiciste recién al aire, darle visibilidad a una problemática…

-R: Es que sí. Podemos estar de acuerdo, discrepar, coincidir o debatir, pero jamás con la mirada puesta en quién es el mensajero ni desde dónde parte.

 

-Ya habías protagonizado un incidente en 2014 cuando Hugo Orlando Gatti te dijo al aire que “las mujeres están para lavar los platos”. ¿Qué sentiste en ese momento?

-R: ¿Sabés en lo que me quedé pensando? En que Gatti salió de Atlanta y que, como yo soy hincha de Atlanta, lo tenía como un símbolo. Para mí era un orgullo, más allá de que en el medio hablaran pestes de él. Pero, a partir de ahí, me generó mucho rechazo porque fue un comentario totalmente fuera de lugar y sin sentido. Ni siquiera le había molestado mi pregunta, lo quería decir porque es un machista y porque le molestaba que sea una voz femenina.

 

 

-¿Te cambió en algo ese episodio?

-R: Para nada, a mí no me remueve nada ni me hace cuestionar mi lugar. Yo le respondí: “Por suerte, no hay mucha gente que piense como vos”. Pero al mismo tiempo me pregunto por las mujeres que rodean a tipos como él, que piensan así.

 

-Por ejemplo, el año pasado que María O’Donnell le dijo a Alina que su forma de vestirse desmerecía su labor periodística…

-M: Sí, eso fue de mujer a mujer. Yo no lo podía creer porque creo que uno tiene que juzgar a alguien por sus conocimientos, por sobre todas las cosas. Y eso es indistinto al género, seas hombre o seas mujer. Pero a mí lo que me dolió, particularmente, es que haya venido de una mujer porque me pareció un pensamiento muy retrógrado. O sea, vestirme de hombre para que me presten atención, no poder mostrar las piernas ni mantener mi femineidad para que me respeten y avalen mi capacidad periodística es retrógrado e incluso muy machista. ¿Me tengo que vestir con una polera y un pantalón largo?

 

-¿Qué pensás al respecto, Luciana?

-R: A mí eso me indignó porque siento que no se mide con la misma vara. No es que O’Donnell la criticó a Alina porque usa polleras cortas y lo criticó a Lanata porque usa trajes de colores. Solo la criticó a Alina. Es decir, estuvo específicamente direccionado a la mujer.

-M: Encima fue peor porque decía “Alina es una excelente periodista pero sus minifaldas hacen que le presten menos atención”. Si el hombre no me puede prestar atención porque me está mirando las piernas, es un problema del hombre que deberá trabajar y resolver. Yo no tengo la culpa y no me voy a vestir distinto para que me prestes más atención. Sería parte de lo mismo.

 

-¿Por qué creés que lograste mantenerte en los medios?

-M: Creo que cuando vos hacés las cosas bien, tu crecimiento profesional se esboza con el correr del tiempo. Con Lu, hace más de diez años que estamos en los medios y eso es porque nuestros compañeros nos respetan, valoran nuestra opinión y capacidad de aprender. Nadie nace sabiendo todo y considero que el querer demostrar superación hizo que nos pudiéramos mantener vigentes, pero, además, que recibamos el respeto colegas y autoridades de los canales donde trabajamos, que son todos hombres.

 

-Hablando de eso, trabajás casi enteramente con hombres, ¿te gustaría que hubiera más voces femeninas?

-M: Yo ya estoy acostumbrada y la verdad es que soy muy feliz trabajando con ellos porque me llevo muy bien. Pero lo que no me gusta es que me digan, por ejemplo, “cada diez hombres tiene que haber dos mujeres”. La mujer tiene que estar porque demostró la capacidad para hacerlo, al igual que cualquiera. Yo no me voy a subestimar y dejar que me pongan un reglamento para poder estar en un programa. Si llego, quiero estar porque me lo gané. Repito, yo no quiero que me den un lugar porque “falta un toque más femenino”, quiero que me lo den porque soy mucho mejor que los otros.

 

-Pero, ¿te pasó alguna vez que tu condición de mujer fuera un impedimento para desarrollarte profesionalmente?

-M: Sí, en Fútbol Permitido había siempre un debate en torno a la violencia. Y la verdad es que las mujeres tenemos otra perspectiva que difiere de esa que dice “esto se resuelve en el vestuario a puertas cerradas”. Para mí, es imposible concebir esa posibilidad. Me acuerdo que Elio Rossi me decía: “Nena, esto no lo vas a entender porque sos mujer”. Así que yo, desde mi lugar de conductora, tuve que aceptar que mientras que nosotras somos más racionales, ellos son más animales, quizás. Y de eso aprendí, afortunadamente.

 

-A la hora de cubrir ciertos eventos deportivos, ¿hay alguno que prefieras no hacer?

-M: Sinceramente, no me gusta ir a vestuarios porque me parece incómodo. Por ejemplo, en una final cuando un equipo se consagra campeón, están todos en el vestuario saltando y cantando en toalla o festejando en calzoncillos. Yo no me quiero meter ahí, mejor que vaya un hombre. Tampoco queramos hacer todo, seamos ubicados. Es como que aparezca un periodista hombre cubriendo un desfile mientras todas las modelos están en bolas tras bambalinas. ¡Mandame una movilera mujer! Termina siendo incómodo para ambos.

 

-Sin embargo, hace años que cubrís el Rally Dakar. ¿Cómo hacés siendo que es un lugar repleto de hombres?

-M: Hace seis años que lo hago y, si bien las mujeres somos el 1%, a mí me tratan como si fuese la hermana menor y la paso de diez. Pero eso reconozco que se debe, en parte, a mi personalidad. Yo soy un nene más: soy pragmática, resolutiva. Obviamente que en el Dakar no me visto como en el noticiero porque creo que tenemos que contextualizarnos en diferentes situaciones.

 

-¿Qué sentís cuando te dicen que sos la primer periodista deportiva mujer en conducir un programa de fútbol?

-M: Francamente, no tengo noción real de la etapa que estoy marcando. Quizás, en algún futuro, cuando mire para atrás y lo analice a la distancia, me dé cuenta de que esta generación de periodistas deportivas mujeres formamos parte de un “click” para todo el resto que viene atrás. Para mí es raro, pero está buenísimo. En los últimos años, recibí muchísimas palabras re lindas y halagos por haber llegado a un puesto donde le hubiese gustado estar a cualquier colega hombre. Yo no inicié esta profesión sabiendo todo, y tampoco lo sé hoy. Pero siempre mostré el interés de aprender y creo que eso se valoró mucho en el ambiente. Estoy muy contenta porque nunca sentí que me diferenciaron por ser mujer. Para nada. Siempre me trataron de igual a igual. Y ojo, también peleo de igual a igual.

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