Fútbol • PERFIL

El recuerdo de Kruger: "Aunque trabajaba de noche, jamás se quejaba"

Tenía 24 años y jugaba al futsal en Boca y la Selección Argentina. Sin embargo, debía repartir su tiempo entre los entrenamientos y su labor como operario de mantenimiento en el subte, donde murió por una descarga eléctrica cuyo motivo aún se desconoce. Su exentrenador y compañeros compartieron su dolor. 

Noelia Ríos // Miércoles 14 de diciembre de 2016 | 23:31

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Kruger, con la 6 de Boca y su sonrisa característica. (Fotos: A. Petrillo, Futsal Xeneize/Pasión Futsal)

"Siempre estaba con una sonrisa envidiable para todos", destacó Ariel Prado, utilero de Boca.

Una promesa del futsal argentino. Así lo conocían en el mundo del deporte. Matías Kruger, con apenas 24 años, ya brillaba en Boca y se había hecho un lugar en la Selección Argentina. Hasta que en la madrugada del 7 de diciembre, un día antes de la final del campeonato contra Kimberley, recibió una descarga de 1.500 voltios que hizo añicos su vida, proyectos e ilusiones. 

 

Kruger nació el 27 de marzo de 1992. Oriundo de Villa Lugano, vivía ahí con su novia, Juliana López.

 

Espontáneo y humilde, esas eran las mejores características de Kruger, quien, a pesar de estar en uno de los mejores equipos de Argentina y ser parte de la Selección, tenía que trabajar para ganarse la vida porque el futsal es un deporte amateur. Por eso, todas las noches se iba a la línea H del subte para ocuparse de la parte de mantenimiento, lugar que consiguió gracias al metrodelegado Alejandro Kruger, su papá.

 

Desempeñándose como ala-pivot, jugó en América del Sud y Nueva Estrella y en 2014 apostó por irse a Estados Unidos para jugar en San Diego Sockers, experiencia que duró seis meses. Luego, en enero de 2015 regresó al club de la Ribera y en ese mismo año fue campeón con la Selección Argentina en la Copa América que se disputó en Ecuador.

 

“Tiraba para adelante, ayudaba a los compañeros y a los chicos nuevos y hablaba con todos, era muy sencillo”, dijo Ariel Prado, utilero del xeneize y amigo de Kruger. “Lo conocí en 2010 cuando vino de Nueva Estrella y empezó a jugar en la Tercera del club, categoría con la que salió campeón”, añadió.

 

Siempre con la N°6 en la espalda, Kruger era dueño de un remate potente y una fortaleza física para jugar de cierre o ala defensivo, posición que también ayudaba su fuerte carácter. Carácter que sólo mantenía dentro de las canchas porque, como contaba su amigo Prado, “siempre estaba con una sonrisa envidiable para todos”.

 

“Mati era un laburador, siempre positivo, siempre queriendo ser mejor en todos los aspectos. A pesar de trabajar a la noche, jamás se quejó de estar cansado en un entrenamiento”, dijo Hernán García, el entrenador de Boca. “Además, en los últimos meses había empezado a hacer trabajos extras en un centro de alto rendimiento. Neuroconciencia aplicada a la coordinación y técnica”, acotó García.

 

Uno de los partidos más importantes que le quedaba al xeneize era la revancha contra Kimberley, por la final de los playoffs. Pese a que Kruger no iba poder jugar por haber visto la roja en el partido de ida (el 6 de diciembre), se presentó en el entrenamiento para apoyar a sus compañeros antes de ir a cumplir su jornada laboral en el subte.

 

Alamiro Vaporaki, compañero del ala-pivot en Boca, recordó a su amigo: “Era una persona con muchas ganas de crecer y de mejorar cada día, un jugador con mucha proyección, un apasionado”. Además, Vaporaki fue ganador del premio Jorge Newbery de Oro 2016 y, al momento de recibirlo, habló de su colega: “Se lo dedico a Mati Kruger, un compañero que nos está viendo desde arriba”.

 

“Matías era muy parecido dentro y fuera de la cancha, una persona muy impulsiva. Él siempre trataba de mejorar día a día en el ámbito deportivo, no sólo en horario de entrenamiento, sino que también se entrenaba por su cuenta”, comentaba Mauro Taffarel, compañero de Kruger en Boca y la Selección Argentina.

 

García, DT de Boca y excompañero del ala defensivo, respaldó las palabras de Taffarel: “Por su edad, Mati era uno de los jugadores con mayor proyección en Argentina. Tenía muchas ganas de crecer y por eso siempre me contaba sobre sus sueños de ir a jugar a las ligas más competitivas del mundo”.

 

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