Fútbol • Ascenso

El Martín Palermo de Liniers

Juan Carlos Schenardi jugó 12 años en Liniers y es el máximo goleador de la historia del club de Tapiales. "Hacía de 20 a 30 por campeonato" Su vida es la típica de los jugadores del ascenso: lucha, sacrificio y la sensación de que le faltó suerte para llegar a más.

M. Jagemann // Viernes 19 de octubre de 2012 | 16:19

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Juan Carlos Schenardi es el máximo goleador de la historia de Liniers. Un artillero de la "D"

El deporte, y en particular el fútbol, muchas veces es una excusa para contar historias de vida. Como la de Juan Carlos Schenardi, máximo goleador en la historia del Club Social y Deportivo Liniers , que actualmente milita en la Primera C. Juan Carlos fue el 9 del plantel que logró el título de la D y el ascenso en la temporada 1989/90 y el máximo artillero de ese equipo campeón, con 18 goles.
Su historia deportiva empezó y terminó con una chilena. Debutó en el año 1981 en un encuentro frente a Argentino de Merlo. Fue al banco de suplentes e ingresó en el segundo tiempo. Y con dos goles, el primero a lo Enzo Francescoli pero algunos años antes, comenzó su relación de amor incondicional a la Topadora del Oeste. Una relación de fidelidad inquebrantable que duró 14 años. Solamente jugó un año en Lamadrid, donde tuvo de técnico al emblemático delantero de Racing, Juan Carlos Cárdenas, autor del célebre golazo al Celtic que le permitió a la Academia quedarse con la Copa Intercontinental. “No guardo un buen recuerdo de él como entrenador, te mandaba mucho al frente”, aclara.
El último gol lo convirtió en un partido frente a Juventud Unida, que finalizó con empate 2 a 2.Y en esas ironías que tiene el destino, también fue de chilena. “Pero esta vez, cuando caí tuve que pedir salir, me dolía todo el ciático”, bromea.
En su camino, se cruzaron dos padres que de alguna manera le pusieron piedras a su deseo de jugar en Primera. No guarda rencor hacia ellos, aunque parece visiblemente angustiado cuando piensa en las oportunidades que dejó pasar.
El primero, fue su padre biológico. Después de un derrotero por las inferiores de varios clubes, entre ellos River, Boca y Chacarita, decidió hacer una prueba en Argentinos Juniors , a la que concurrieron 300 chicos. Juan Carlos quedó seleccionado y jugó allí dos años, en la sexta y la quinta.”Teníamos un equipo muy bueno, ganábamos siempre”, recuerda. Era la época de la revolución de los Cebollitas con Diego Maradona haciendo sus primeras apariciones, ya alternando entre la Tercera división y la Primera. Nunca llegó a conocerlo, porque el diez se entrenaba otro día. Cuando pintaba para un futuro promisorio, su viejo lo obligó a trabajar: ”Yo estudiaba y mi papá no era un tipo que apoyaba el fútbol. Siempre me decía que lo seguro era el trabajo. Cuando terminé la secundaria me mando a trabajar y no pude jugar más. No le pude hacer entender que me faltaba poco”.
El segundo, resultó su padre futbolístico, por así decir. Carlos Arias fue el técnico de Liniers por varios años, además de ser el vicepresidente de la institución. “Era un tipo de carácter fuerte”. El año 1982 ,Juan Carlos lo lleva marcado como el momento en el que su carrera podría haber tomado un camino más exitoso. “En el 82’ me habían pedido de Vélez, estaban buscando un nueve. Sé que hablaron con el club, no se cuánta plata pidieron. En el club me decían que no había ido nadie, pero algunos dirigentes me confirmaron que había sondeos. Después Vélez terminó comprando al “Coya” Gutiérrez, que jugaba en la Liga Salteña. Era difícil que Liniers te diera el pase. Carlos Arias, si bien lo quiero mucho, nunca le dio una oportunidad a nadie. Siempre jugaba con el mismo equipo, quería mantener el plantel. La “Araña” Maciel (arquero que jugó en Unión y en el fútbol colombiano), para que le den el pase tuvo que pagar. Pero Maciel era de un carácter distinto, mas jodido, yo soy un tipo muy sumiso, toda mi vida fui así. Fue con el suegro y el padre, y compraron el pase, y después triunfó”.
En el baúl de los recuerdos, atesora los dos goles ante San Martín de Burzaco que definieron el ascenso en 1989, los cuatro que le hizo a Atlas en una goleada por 7 a 1, ser el autor del primer tanto que cobró Javier Castrilli, en su debut como árbitro en Liniers-Ferrocarril Urquiza, jugar en el día de la inauguración de la nueva cancha del club, en 1987 frente a Flandria.
Schenardi es el Martín Palermo de Liniers. “Hacía casi un gol por partido. En mis campañas siempre llegué a 20 o 30 goles en un campeonato. Cuando fuimos campeones, me ganó el panameño Dely Valdez que jugaba en Deportivo Paraguayo”, dice orgulloso. Pero se diferencia del ex goleador de Boca: “ Era un delantero habilidoso. Todos me dicen que tenía un juego parecido al Kun Agüero, no de tanta fuerza. Cuando tenía que definir, miraba donde estaba vacío, no le pegaba al cuerpo. Era de colocarla, hice muchísimos goles.”
Juan Carlos, quién admiraba la calidad de Alejandro Sabella, dio la vida por el fútbol de Ascenso. Repartía sus días entre el trabajo de liquidador de sueldos de la línea 2 de colectivos y la pelota, su verdadera pasión.”Un pedazo de la cancha es mía, porque jugábamos por la camiseta. Me escapaba, me iba antes del trabajo. Entrenábamos de noche, con frío, si no había luz salíamos a correr a la General Paz que estaba iluminado. Salía de mi casa a las siete y volvía a las diez de la noche. Era un sacrificio enorme. Yo era el que más cobraba en Liniers y a plata de ahora ganábamos 1.000 pesos más los premios. Era un sacrificio que hoy no lo hace nadie”
La mejor recompensa que le dejó todo ese esfuerzo, son las amistades que fue cultivando en su carrera. Llegó a jugar con futbolistas reconocidos como Blas Giunta y Ariel Montenegro. Con ambos se sigue hablando de vez en cuando.
-¿Pensás que podrías haber llegado a jugar en Primera?
-Me quedó mucha angustia. Se que podría haber llegado, pero la suerte, aunque hay que buscarla, en el fútbol es fundamental. Veo muchos jugadores que están en Primera y que no juegan bien. Mismo Ariel Montenegro y Blas Giunta eran bastante limitados futbolísticamente.
En 1994 colgó los botines y se dedicó full-time a su trabajo de liquidador de sueldos. Muchas veces le ofrecieron ser técnico de Liniers, pero no aceptó por el tema económico. Aunque todavía sueña con hacer una nueva chilena en su vida, y arrancar con el curso de entrenador, cuenta que aún sigue pendiente. Juan Carlos Schenardi fue un optimista del gol y del fútbol, más allá de las categorías.
FICHA TÉCNICA
Nombre: Juan Carlos Schenardi
Lugar y fecha de nacimiento: Gral. Paz Corrientes, 25/03/1960
Edad: 52 años
Trayectoria: Liniers 1981-1992; Lamadrid 1993; Liniers 1994.
Palmarés: Título y Ascenso de la Primera D en temporada 1989/90
Hincha de: Boca Juniors
Profesión actual: Liquidador de sueldos en empresa de colectivos, Línea 2.

El deporte, y en particular el fútbol, muchas veces es una excusa para contar historias de vida. Como la de Juan Carlos Schenardi, máximo goleador en la historia del Club Social y Deportivo Liniers, que actualmente milita en la Primera C. Schenardi fue el "9" del plantel que logró el título de la D y el ascenso en la temporada 1989/90 y el máximo artillero de ese equipo campeón, con 18 goles.

 

Su historia deportiva empezó y terminó con una chilena. Debutó en el año 1981 en un encuentro frente a Argentino de Merlo. Fue al banco de suplentes e ingresó en el segundo tiempo. Y con dos goles, el primero a lo Enzo Francescoli pero algunos años antes, comenzó su relación de amor incondicional a la "Topadora del Oeste". Una relación de fidelidad inquebrantable que duró 14 años.

 

El último gol de su carrera lo convirtió en un partido frente a Juventud Unida, que finalizó con empate 2 a 2. Y en esas ironías que tiene el destino, también fue de chilena. “Pero esta vez, cuando caí tuve que pedir salir, me dolía todo el ciático”, bromea.

 

En su camino, se cruzaron dos padres que de alguna manera le pusieron piedras a su deseo de jugar en Primera. No guarda rencor hacia ellos, aunque parece visiblemente angustiado cuando piensa en las oportunidades que dejó pasar.

 

El primero, fue su padre biológico. Después de un derrotero por las inferiores de varios clubes, entre ellos River, Boca y Chacarita, decidió hacer una prueba en Argentinos Juniors, a la que concurrieron 300 chicos. Juan Carlos quedó seleccionado y jugó allí dos años, en la sexta y la quinta.”Teníamos un equipo muy bueno, ganábamos siempre”, recuerda. Era la época de la revolución de los Cebollitas con Diego Maradona haciendo sus primeras apariciones, ya alternando entre la Tercera división y la Primera. Nunca llegó a conocerlo, porque el "10" se entrenaba otro día.

 

Cuando pintaba para un futuro promisorio, su viejo lo obligó a trabajar: ”Yo estudiaba y mi papá no era un tipo que apoyaba el fútbol. Siempre me decía que lo seguro era el trabajo. Cuando terminé la secundaria me mando a trabajar y no pude jugar más. No le pude hacer entender que me faltaba poco”.


El segundo, resultó su padre futbolístico. Carlos Arias fue el técnico de Liniers por varios años, además de ser el vicepresidente de la institución. “Era un tipo de carácter fuerte”, apunta Schenardi. “En el '82 me habían pedido de Vélez, estaban buscando un nueve. Sé que hablaron con el club, no se cuánta plata pidieron. En el club me decían que no había ido nadie, pero algunos dirigentes me confirmaron que había sondeos. Era difícil que Liniers te diera el pase. Carlos Arias, si bien lo quiero mucho, nunca le dio una oportunidad a nadie. Siempre jugaba con el mismo equipo, quería mantener el plantel. La “Araña” Maciel (arquero que jugó en Unión y en el fútbol colombiano) tuvo que pagar para que le den el pase. Pero Maciel era de un carácter distinto, mas jodido, yo soy un tipo muy sumiso, toda mi vida fui así. Fue con el suegro y el padre, y compraron el pase, y después triunfó”.


En el baúl de los recuerdos atesora los dos goles ante San Martín de Burzaco que definieron el ascenso en 1989, los cuatro que le hizo a Atlas en una goleada por 7 a 1, haber sido el autor del primer tanto que cobró Javier Castrilli en su debut como árbitro en Liniers-Ferrocarril Urquiza y haber jugado el día de la inauguración de la nueva cancha del club, en 1987 frente a Flandria.

 

Schenardi es el Martín Palermo de Liniers. "Hacía de 20 a 30 goles por campeonato, en la D, solo me ganó el panameño (Julio César) Dely Valdes en Deportivo Paraguayo", dice orgulloso. Pero se diferencia del ex goleador de Boca: “Era un delantero habilidoso. Todos me dicen que tenía un juego parecido al Kun Agüero, no de tanta fuerza. Cuando tenía que definir, miraba donde estaba vacío, no le pegaba al cuerpo. Era de colocarla, hice muchísimos goles.”


Juan Carlos, quién admiraba la calidad de Alejandro Sabella, dio la vida por el fútbol de Ascenso. Repartía sus días entre el trabajo de liquidador de sueldos de la línea 2 de colectivos y la pelota, su verdadera pasión.”Un pedazo de la cancha es mía, porque jugábamos por la camiseta. Me escapaba, me iba antes del trabajo. Entrenábamos de noche, con frío, si no había luz salíamos a correr a la General Paz que estaba iluminado. Salía de mi casa a las siete y volvía a las diez de la noche. Era un sacrificio enorme. Yo era el que más cobraba en Liniers y a plata de ahora ganábamos 1.000 pesos más los premios. Era un sacrificio que hoy no lo hace nadie”.


La mejor recompensa que le dejó todo ese esfuerzo fueron las amistades que fue cultivando en su carrera. Llegó a jugar con futbolistas reconocidos como Blas Giunta y Ariel Montenegro. Con ambos se sigue hablando de vez en cuando.

 

-¿Pensás que podrías haber llegado a jugar en Primera?

-Me quedó mucha angustia. Sé que podría haber llegado, pero la suerte, aunque hay que buscarla, en el fútbol es fundamental. Veo muchos jugadores que están en Primera y que no juegan bien. El mismo Ariel Montenegro y Blas Giunta eran bastante limitados futbolísticamente.


En 1993, Schenardi jugó un año en Lamadrid, donde tuvo de técnico al emblemático delantero de Racing, Juan Carlos Cárdenas, autor del célebre golazo al Celtic que le permitió a la Academia quedarse con la Copa Intercontinental. “No guardo un buen recuerdo de él como entrenador, te mandaba mucho al frente”, aclara.

 

Un año después, a los 34, colgó los botines y se dedicó full-time a su trabajo de liquidador de sueldos. Muchas veces le ofrecieron ser técnico de Liniers, pero no aceptó por el tema económico. Aunque todavía sueña con hacer una nueva chilena en su vida y arrancar con el curso de entrenador, cuenta que aún sigue pendiente. Juan Carlos Schenardi fue un optimista del gol y del fútbol, más allá de las categorías.

 

FICHA TÉCNICA

Nombre: Juan Carlos Schenardi

Lugar y fecha de nacimiento: Gral. Paz (Corrientes), 25/03/1960.-

Edad: 52 años.-

Trayectoria: Liniers (1981-1992), Lamadrid (1993), Liniers (1994).-

Títulos ganados: Ascenso de la Primera D a la C con Liniers en temporada 1989/90.-

Hincha de: Boca Juniors.-

Profesión actual: Liquidador de sueldos en empresa de colectivos, Línea 2.

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