Fútbol • Muerte súbita en el fútbol

A 30 años del adiós a Oscar Trossero

Oscar Víctor Trossero falleció el 12 de octubre de 1983 en el vestuario visitante del estadio de Central luego de disputar un encuentro para River frente al equipo local. Muchas versiones se dijeron y más mitos continúan acerca de la muerte del ex futbolista millonario.

Tomás Galdi @TomasGaldi // Miércoles 16 de octubre de 2013 | 12:51

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Trossero, en su etapa en el Nantes de Francia, donde ganó un campeonato y la copa de ese país.

Trossero nació el 15 de septiembre de 1953 en Gödeken, una ciudad santafesina, a 170 kilómetros de Rosario, y dio sus primeros pasos en una cancha de fútbol en el Club Deportivo Gödeken. Temible delantero, debutó en Boca en 1972 y también jugó en Racing y Unión de Santa Fe. En 1978 fue transferido al Nantes de Francia donde ganó un campeonato y la copa de ese país. Después de pasar por el AS Monaco y el Montpellier franceses, retornó en 1982 a la Argentina para jugar en River.

 

Corría la tercera fecha del campeonato de Primera División de 1983, en el que River terminaría anteúltimo por primera vez en su historia, y el equipo debía enfrentar a Rosario Central en el estadio santafesino Doctor Lisandro de la Torre (actual Gigante de Arroyito). Delantero titular en ese equipo Trossero salió a jugar el partido sin ningún inconveniente según las palabras de sus compañeros y de los propios familiares que estuvieron en el lugar.

 

Finalizado el partido miró a sus familiares en la platea, que oriundos de Gödeken iban a verlo cada vez que iba a jugar a Rosario, les hizo un saludo con la mano desde el campo de juego y se fue al vestuario en donde los encontraría después de cambiarse para charlar antes de retornar hacia Buenos Aires con el plantel.

 

Una vez en el vestuario Trossero -como de costumbre estaba enojado por la derrota 1-2- habló con Roberto Paladino, médico del plantel y se fue a duchar. El agua fría le cayó en la nuca cuando se apoyó en la pared de las duchas y comenzó a desplomarse.

 

Carlos Tapia, uno de los delanteros del equipo, estaba próximo a él y atinó a agarrarlo antes de que cayera al piso. Rápidamente los médicos del plantel, Paladino y Luis Seveso –padre- acudieron al inminente fallecido Trossero y al tiempo el médico de Rosario Central, José Luís Aparicio se hizo presente mientras los futbolistas llamaban a la ambulancia.

 

Trossero presentó palidez generalizada, dilatación de las pupilas y no contaba con pulso, tonos cardíacos ni reflejos oculares, según lo informó el parte médico del hospital al que fue trasladado minutos después.

 

Paladino, quien fue médico de River entre 1979 y 1988, contó: “Fue un momento de desesperación. El último hombre con el que habló fue conmigo. El partido acababa de terminar y estaba en el espejo afeitándome cuando se me acerca Trossero y me dice ‘cacho-como lo apodaban.- me duele acá’ y me señala el pecho, pero era un dolor tranquilo del partido, y le digo bueno ahora te veo y se va a bañar…. El agua le tocó la nuca y cayó desplomado. Enseguida fuimos con (Luis) Seveso y le hicimos respiración artificial, reanimación cardiorrespiratoria y llamamos a la ambulancia que vino en 3 minutos”.

 

La voz con cierto tono de felicidad de Ana María Trossero, hermana de Oscar -quizás por notar que todavía recuerdan a su hermano- atiende el teléfono pero ante la pregunta la entonación cambia rápidamente por la desesperación que le recuerda aquella tan poco deseada situación: “Fue terrible ese momento. Muy angustiante”.

 

“Nosotros (ella, sus hermanos y su mamá) lo fuimos a ver jugar y al final del partido íbamos al vestuario cuando notamos que había gente que iba y venía corriendo pero no le dimos importancia. Llegamos ahí y estábamos esperando cuando de repente llegó (Américo) Gallego (volante titular de ese equipo) y nos dice para tranquilizarnos que mi hermano estaba descompuesto y que lo llevaban a un hospital (PAMI II). Nos asustamos mucho y mientras íbamos en el auto escuchamos en la radio a un periodista deportivo decir que Oscar Víctor Trossero había fallecido…”.

 

La ambulancia llegó rápidamente al hospital PAMI II, que se encuentra a cinco cuadras del estadio Canalla, pero Trossero ya estaba muerto. Los dos planteles, el árbitro del encuentro y hasta José María Muñoz, quien lo relató, estuvieron presentes en un hospital en donde reinaba el llanto aguardando la salida de Paladino y Seveso que confirmaron la muerte y firmaron el acta de defunción.

 

Si bien no hubo autopsia porque su esposa, Stella Maris Dederita quería “dejarlo tranquilo”, como confirmó su hermana derribando otro mito -indicaba que eran Testigos de Jehová o devotos de otras creencias que imposibilitaban la autopsia-, los dos motivos más probables de la muerte súbita de Oscar Trossero, según el propio Paladino, fueron aneurisma cerebral y fibrilación ventricular. La primera es la dilatación en una arteria del cerebro que puede no presentar síntomas y solo se detecta con una arteriografía-estudio que refleja el interior de las arterias- y el segundo caso tiene que ver con que el corazón no bombea sangre y por lo general no presenta antecedentes previos. En este último “si hubiera habido un desfibrilador ventricular se habría salvado” explicó Paladino. Actualmente solo en algunos estadios hay desfibriladores.

 

Si bien el mito dice que fue el diario Clarín la realidad muestra que fue el corresponsal en Rosario del diario La Época, Rubén Pron, quién tituló en su nota de la edición del 13 de octubre del mismo año “sospecha de doping en la muerte de Trossero” y luego continuó: “Trossero murió de un infarto por arritmia al corazón por el uso de estimulantes”. Ignorando que la fecha anterior, frente a Racing, el mismo jugador había dado negativo en el control antidoping que le hicieron. Esto generó un repudio muy grande del ámbito futbolístico y El Gráfico tituló en la primera página días después: “Así se mancha una tristeza”.

 

El cuerpo fue llevado a Buenos Aires para ser velado en la cancha de River, por propio deseo de Trossero tal como lo confesó su esposa según una carta del jugador en la que expresaba su intención. A su velatorio acudieron, entre otras personalidades del fútbol, el plantel de River y parte del de Boca. Al otro día el cuerpo fue llevado hacia Gödeken donde se realizó una caravana desde el Club Deportivo Gödeken hasta el cementerio local en la que participaron aproximadamente 3000 personas entre los que se destacaron los futbolistas de River Alberto Bica, Enzo Bulleri y Gallego según contaron los diarios de la época.

 

Además de las repercusiones en los medios audiovisuales, los diarios franceses “France Soir” y “Le Equipe” publicaron en primera plana la muerte de quién marcó 48 goles en 111 partidos en el fútbol de ese país.

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Trossero, con la de Racing y frente a Central.

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