Fútbol • Un problema sin solución

Cuando en la Argentina mandaron los ingleses

El problema de los malos arbitrajes no es nuevo. En 1937 y 1948, la AFA debió contratar jueces británicos para dirigir los partidos de los campeonatos de Primera y del ascenso ante las dudas que presentaba la honorabilidad de los nacionales y la escasa ecuanimidad de sus decisiones. Aquí, una historia poco conocida.

Aixa Coronel // Martes 20 de agosto de 2013 | 12:19

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En 1948, la AFA contrató árbitros ingleses ante las dudas que había sobre la honorabilidad de los argentinos.

Los árbitros y arbitrajes no son cuestionados desde hoy. Desde los lejanos tiempos del amateurismo y mucho más cuando se profesionalizó el fútbol en 1931, los conflictos eran cada vez más abundantes ya que los referís tenían incidencia directa en los resultados y definiciones de campeonatos.

 

Un claro ejemplo fue en 1933, cuando los malos arbitrajes evitaron que por primera vez se consagrara campeón un equipo chico, en este caso Gimnasia y Esgrima de La Plata. Como la situación siguió empeorando, en 1937, los dirigentes de la AFA, disconformes con el desempeño del arbitraje local, decidieron contratar al árbitro inglés Isaac Caswell para tratar de revertir la situación que abordaba al fútbol argentino en ese momento.

 

El debut de Caswell era todo un enigma, y fue así que el domingo 31 de octubre, en el partido en el que Racing y Ferro Carril Oeste se enfrentaron en la cancha de River, el juez inglés pisó por primera vez una cancha argentina. El encuentro finalizó con un empate 2-2. No hubo ningún descontento para con él y el diario La Nación del día siguiente publicó: “Su actuación señala una excesiva diferencia con los referees locales para que puedan pasar inadvertidos algunos detalles que lo caracterizaron. La diferencia es decididamente favorable al árbitro inglés. En lugar del excesivo y fastidioso uso del pito que hacen algunos jueces locales, Caswell lo empleó poco, en el sentido literal, ya que dejó pasar infracciones que carecían de importancia porque usó el criterio señalado por los reglamentos".

 

Sin duda alguna, a partir de la llegada del árbitro inglés, los partidos se tornaron diferentes ya que su desempeño fue excelente. Su llegada también influyó en los árbitros locales que empezaron a utilizar el reglamento con mayor eficacia, especialmente en la sanción de penales: se concedieron 102, el doble del año anterior, en muchos casos favorables a los equipos chicos y a los visitantes.

 

Pero Caswell no fue eterno ya que en 1940 decidió no renovar su contrato con AFA porque los dirigentes de ésta no quisieron aumentar su sueldo.Regresa a su país el excelente árbitro, luego de haber actuado en canchas argentinas durante dos temporadas. Caswell dio cátedra en el arte de dirigir partidos. Justo y hábil conocedor de las leyes, la aplicaba sin contemplaciones. El fútbol argentino pierde uno de los más calificados árbitros de la última década publicó el diario El Mundo del 12 de enero de 1940.

 

El arbitraje volvió a ser cuestionado y a ser foco de graves incidentes. En 1946, incluso, el arbitro Osvaldo Cossio fue linchado luego de un partido entre Newell's y San Lorenzo en Rosario. Entonces, en 1948, la AFA decidió seleccionar un grupo de ocho jueces británicos para dirigir el campeonato que estaba por comenzar. A mitad de marzo de ese año llegaron William Brown, Robert Calden, Dean Charles, Lionel Gibbs, Davis Gregory, Harry Hartles, James Provan, Aubrey White y John Cox que era escocés. La nueva oleada de referís tuvo una forma distinta de aplicar las sanciones en las faltas cometidas, por lo que gran mayoría del público tardó en comprender las reglas que utilizaban los nuevos jueces.

 

Este grupo de referís generó en 1949 un cambio histórico ya que le exigió a la AFA que, para poder identificar mejor a los jugadores, numeraran las camisetas del 1 al 10 (los arqueros no lo llevaban). Con el pasar del tiempo, muchos de estos árbitros dejaron su lugar a otros (Maddison, Berry, Cross, Crawford, Wilbraham y Mackenna) y se fueron intercalando con nuevos árbitros argentinos. El último referí inglés en tierra argentina fue Robert Turner, quien se radicó en el país y dirigió hasta 1964.

 

Entre 1958 y 1960, árbitros uruguayos, chilenos y peruanos fueron contratados para dirigir los principales partidos que definieron el campeonato de ese año ante el bajo nivel de los jueces argentinos, Esa fue la última vez que la AFA tuvo que mirar hacia afuera para buscar solución a los problemas que se le presentaron. Más de medio siglo después, la polémica vuelve a surgir pero esta vez sin encontrar un recurso que revierta la situación.

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Resúmen de las jugadas polémicas del partido entre Belgrano de Córdoba y Boca arbitrado por Carlos Maglio. Segunda fecha del Torneo Inicial 2013.

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