Espectáculos • Cine

La deconstrucción de una cruda realidad

Tras las ovaciones en los festivales de Berlín y San Sebastián, hoy llega a la cartelera comercial argentina “Marilyn”, la ópera prima de Martín Rodríguez Redondo que narra la historia de un crimen en el que el victimario es también la víctima.

Ignacio Dunand @AndyDunand // Jueves 11 de octubre de 2018 | 16:19

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Walter Rodríguez compone un trabajo impecable, sin fisuras.

"Quise narrar una historia que no juzgara a sus personajes, pero abordando los distintos niveles de opresión y violencia familiar”, afirmó Martín Rodríguez Redondo, director de la nueva película LGTBIQ "Marilyn". Su ópera prima está inspirada en la trágica historia de Marilyn Bernasconi (Marcelo en el momento de los hechos relatados) y el despertar de su identidad sexual marcada por el desprecio y la hostilidad a su alrededor.

 

Marcos (Walter Rodríguez) y su familia viven en un pueblo rural. Trabajan en el cuidado de un rancho: mientras su padre y su hermano se ocupan de las tareas más arduas, él ayuda a su madre (Catalina Saavedra) en las tareas domésticas. Sin embargo, detrás de la fachada Marcos esconde un secreto que involucra rímel y una fascinación por las polleras que teje. Ya desde los primeros minutos se puede deducir que su entorno desborda intolerancia y conservadurismo, lo que lo llevará a sufrir palizas y discriminación constantes.

 

"Leí la noticia en pleno tratamiento de la Ley de Matrimonio Igualitario y me interesó el caso, que conmocionó a la sociedad argentina. Sentía que Marilyn no había sido juzgada correctamente”, manifestó Rodríguez Redondo. Si bien el director no justifica los actos cometidos, entiende las razones de la protagonista. Con esta carga sentimental, construye una película lamentablemente contemporánea. La matriarca -una villana memorable compuesta por la reconocida chilena Catalina Saavedra- funciona como metáfora cruel para todos los prejuicios sociales que, aún hoy, persisten.

 

 Una batalla entre el amor y el rechazo se libra entre madre e hijo

 

Es normal sentirse indignado y con desazón sobre el acto final, que acecha sigiloso durante todo el metraje. Lo bueno es que, pese a lo inevitable, "Marilyn" se erige como una llamada de atención frente a los micromachismos latentes en la realidad cotidiana. "Marilyn" está narrada con convicciones y desde la sutileza en la interpretación del debutante Walter Rodríguez. "Me sentí cautivado por la historia de transformación oprimida”, comentó el actor.

 

La transformación de Marcos en Marilyn alcanza su nivel de éxtasis en la escena del carnaval. El antifaz y la peluca que esconden su rostro parecen lo único necesario para renacer desde la autenticidad y el orgullo. Una escena tierna y emotiva en dosis equivalentes.

 

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